EL INFIERNO TAN TEMIDO por Martín Furci

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En el año 1996 “Telmo” durante la presidencia de Rubén Fernández, quien hoy administra la confitería del Complejo Centenario (Bolívar 1257), logró el ansiado ascenso a la Primera “B” Metropolitana. En dicho torneo, el Candombero llegó a la etapa final junto a Colegiales y Ferrocarril Midland, equipos con los que debía competir en un triangular por el ascenso, pero por una reestructuración de los torneos de AFA, solo se disputó una fecha y los tres equipos subieron de categoría sin llegar a jugarse los demás encuentros.

Hoy la realidad refleja que el club se ubica en una zona roja y, si bien en otros torneos llegó a pelear por no descender disputando promociones contra equipos de la Primera “C”, la tabla de promedios indica que se encuentra último y que de mantener ese lugar, descendería de forma directa.

En una entrevista realizada por Alerta Militante a comienzos de este año al actual presidente del club, Fernando Leiró, afirmó que durante el primer mes de iniciado el torneo del 2013 habría “cinco partidos decisorios de la suerte de San Telmo para mantener la categoría”. En los primeros cuatro, se perdió ante Morón, se obtuvo una categórica victoria de local ante Acasusso y se empataron los últimos dos encuentros ante Los Andes y Almagro (partido postegado). Es decir, 5 puntos sobre 12 jugados.

 ¿Cabe la posibilidad de perder la categoría? Y de ser factible, ¿cómo impactaría el descenso en la institución? 

Sin lugar a dudas que el descenso de cualquier club de Argentina repercute negativamente por lo que significa el fútbol para los hinchas y por la pasión con la que se vive el deporte en el país. En muchas ocasiones, se atribuye el descenso a una mala gestión dirigencial, de anteriores presidentes o malas decisiones. En San Telmo, desde hace un tiempo considerable se presenta una sola propuesta (lista) para conducir la institución y fueron justamente estas últimas comisiones directivas, los artífices de dos logros importantes para el club: la reapertura y reacondicionamiento del estadio Osvaldo Baletto de la Isla Maciel y el convenio por 10 años prorrogables por igual término para el uso del Complejo Centenario. También es la que logró acondicionar la sede de la calle Perú y desarrollar diversas actividades deportivas para los chicos del barrio, entre otras cosas.

Entonces, ¿por qué se llega a una instancia de descenso directo? En abril de 2012, Ezequiel Cittadini, directivo del club, explicó a este medio que “es verdad que hay de todo un poco, pero son los jugadores los que tienen que sacar su personalidad para hacer frente a las situaciones difíciles”. Los directivos y el técnico trabajan, los jugadores entrenan y los promedios comprenden los tres últimos torneos pero los partidos decisorios son muy pocos. Y es justamente ahí donde la suerte puede jugar un rol fundamental y todo los realizado con anterioridad pasa al olvido. Sebastián Cisneros, actual vicepresidente del club, decía en una nota de febrero de 2011: “Se hacen las cosas como dice el manual y cuando la pelota pega en el palo y sale parece que se hizo todo al revés”.

 San Telmo atraviesa una situación complicada, en desventaja desde varios ángulos y sobre todo desde el económico. Por ello, no es momento de buscar culpables o responsables si no todo lo contrario y mucho más teniendo en cuenta que todavía se ve lejos a la última fecha y los sentimientos de miedo o preocupación pueden aliviarse con el correr de los partidos. 

Ya se hizo costumbre que el Candombero meta un sprint final, justamente sobre las finalización del torneo o que algo suceda para que San Telmo mantenga la categoría. 

¿Cómo olvidar la tribuna repleta en la promoción ante Barracas en la cancha de Defensores de Belgrano o el gol de Abraham a Tristán Suárez en Comunicaciones? La historia lo avala. 

 

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