“Los pibes nos enseñan a luchar”

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Entrevistamos a Vanina Molinaro (33) Coordinadora General del CAINA.

En el Centro de Atención Integral a Niñas, Niños y Adolescentes que se encuentran en situación de calle, trabaja un equipo de profesionales íntimamente relacionado con una población vulnerable y muchas veces criminalizada injustamente. La entrevista se realizó en la renovada sede de la calle Balcarce 1252, durante los festejos por el 27 º aniversario del programa.  

La ampliación de los carriles exclusivos para transporte público de la avenida Paseo Colón, significó la demolición de varias edificaciones.
Tuvimos mucha preocupación inicial. Tomamos conocimiento de esta situación en el año 2015, a través de una nota publicada en el diario Página 12. El trazado del Metrobus implicaba la demolición de CAINA (NR la antigua sede estaba ubicada en Paseo Colón 1366) 

Sin dudas la idea inicial del gobierno porteño pretendía no alertar, por ejemplo a los habitantes del ahora demolido Edificio Marconetti; y otras instituciones privadas y públicas que fueron mudadas de la avenida en cuestión.
Una vez que tomó estado público el proyecto la comunicación mejoró y de hecho nos han mostrado muchos edificios y en diferentes lugares. Nuestra posición siempre ha sido conservar el anclaje territorial que es el barrio de San Telmo, teniendo en cuenta que desde hace 23 años funciona en el mismo emplazamiento.

Finalmente aceptaron mudarse a Balcarce 1252…
Este sitio presenta las características necesarias para un buen desarrollo de las actividades del programa. Además hemos tenido cuanto menos una mínima intervención con respecto al armado de los espacios. No es ciento por ciento lo que buscábamos, pero estamos bien.

Algunos profes mencionaban que el traslado fue bastante traumático.
La mudanza se realizó en 2017, pero estuvimos cinco meses sin funcionar. Entendemos que por cuestiones burocráticas no se permitía la reapertura. Felizmente reabrimos nuestras puertas el 21 de mayo ese mismo año.

Vanina Molinaro (33) es Psicóloga y trabaja en el CAINA desde hace 6 años. Anteriormente fue parte del programa “Equipo Móvil” que actúa en zonas críticas conteniendo y atendiendo las necesidades particulares de cada niño o adolescente, al mismo tiempo que les dan a conocer las distintas alternativas disponibles que le ofrece la Ciudad para salir de su situación de calle.

¿Cuántos chicos están asistiendo actualmente?
La asistencia es variable. No funciona como en otras instituciones donde asisten los mismos grupos de chicos. Tenemos un promedio de asistencia de 20 pibes.  

¿Cómo es un día de normal para un nene o nena en situación de calle?
Los chicos llegan por la mañana en diferentes horarios, pero siempre entre las 9 y las 10: 30 hs. Muchos vienen de otros lugares parecidos a este, en el que pueden pernoctar y otros directamente vienen de dormir en la calle. Se les provee un servicio de alimentación (desayuno), en seguida se habilita el servicio de duchas con la posibilidad de una muda de ropa por medio de nuestro sistema de trueque. Esto es, dejan su ropa sucia que se lava en nuestro lavadero y la cambian por otras que retiran del sector de ropería. El almuerzo está pautado a las 12:30 hs. Luego los chicos salen y tenemos nuestra reunión diaria de equipo; discusión técnica de nuestra trabajo para el alejamiento paulatino de la calle.

“La inclusión es nuestra meta pero es una tarea de toda la sociedad. No es algo que se pueda hacer de un día para el otro, y mucho a esta edad y menos cuando sos chico, a esa edad la calle te ofrece mucha libertad y autonomía pero obviamente es solo una ilusión…”

Muchos deben venir mal dormidos y por lo tanto cansados como para estudiar…
En el CAINA funciona “Puentes Escolares” que depende del Ministerio de Educación CABA. Es un programa educativo con contenidos de distintos niveles pero fundamentalmente “primarios” con talleres socioeducativos que generan estrategias de acompañamiento que favorecen a la reinserción en la educación. La propuesta de la escuela normal es muy difícil de sostener para un pibe en situación de calle.

Mientras esperaba para realizar la nota, uno de los chicos entró en crisis y pateó todas las puertas que estaban a su alcance, mientras era contenido por los docentes. No debe ser fácil trabajar con esta población, sin dudas diferente a la que asisten las escuelas primarias que conoce el vecino promedio.  
No es fácil pero es fundamental el trabajo de nuestro equipo. Tenemos un grupo humano muy cálido y comprometido. Finalizada la jornada nos encontramos en una reunión diaria que actúa como espacio para pensar y debatir acerca de esta crueldad que debemos afrontar y otras tantas situaciones hostiles; nos rompemos la cabeza para revertirlas. Somos un equipo con mucha creatividad y ganas de transformar aún las dificultades que van a apareciendo, que nos son pocas.

¿A qué hora finaliza la rutina?
El sistema de la mañana se replica por la tarde. Refuerzo alimentario, talleres, duchas hasta las 17:30 hs. Los chicos egresan del predio y nuestro equipo se reúne de nuevo.

Inquietud de sentido común: los chicos quedan en la calle de nuevo…
Cuando los pibes salen del CAINA, vuelven a estar en situación de calle. Esa es la población con la cual trabajamos. Existen otros programas que tienen servicios de pernocte como “La Boquita” (Av. Caseros y Piedras)

Las incomodidades y necesidades son muchas, pero menciónanos alguna urgente.
Tiene que mejorar el sistema de salud, para que pueda llegar a las familias de los chicos. Cuando tenemos algún episodio que requiere de profesionales médicos es muy difícil acceder porque el sistema de salud está colapsado y eso le dificulta el acceso a nuestra población. Además lo que necesitamos es un estado presente que pueda acompañar las difíciles situaciones que atraviesan sus familias, un estado que aporte respuestas integrales y en eso es que desde el CAINA solo no llegamos.

Te referís a un mejor acompañamiento de otros organismos públicos…
No nos dan los brazos para llegar y en ese sentido es que menciono la necesidad de un estado que colabore además de los chicos con sus propias familias. Han fallecido muchos chicos que han pasado por el CAINA. Recuerdo el caso de uno muy chiquito, apenas 11 años, tenía HIV y por supuesto no seguía el tratamiento adecuado. A esto me refiero cuando menciono que a veces tenes la sensación que se te escapa la vida entre los dedos.

Muchos lectores de AM, son vecinos del barrio de San Telmo y suelen tener una mala relación con los “pibes de la calle”.
Necesitamos que la sociedad acompañe y comprenda la problemática. Entendemos muchas veces por las situaciones por las que atraviesan los vecinos pero nos parece injusto que los chicos sean signados como adictos y pibes chorros. Nuestra tarea es trabajar para alejarlos de la calle. Las puertas del CAINA están abiertas para que puedan conocer a nuestros chicos, y por supuesto la potencialidad que tienen.

Tu vida privada y la del equipo no debe ser fácil luego de pasar medio día de lunes a viernes por situaciones de tensión como las mencionados más arriba.
Que los chicos se levanten de la calle o dejen de consumir para venir al CAINA es un pequeño logro que se disfruta. Los pibes nos enseñan a luchar. A pesar de las condiciones por las que transitan, no bajan los brazos y eso hace que no te quede otra: tenés que luchar a su lado. –


“Para los pibes en situación de calle que ya  no están”

El viernes 28 de junio pasado, el Centro de Atención Integral a la Niñez y la Adolescencia, cumplió 27 años y lo festejó con diferentes actividades artísticas y deportivas. 

Durante los festejos por el cumple, los vecinos que se acercaron disfrutaron de diferentes talleres con actividades que se desarrollan en el programa a lo largo del año y hasta un partido de fútbol mixto. También hubo tiempo para una ronda de freestyle de RAP.

AM dialogó en un alto del evento con chicos que sueñan ser cantantes influidos por la la cultura hip-hop, originarias del sur del Bronx y Harlem, en la ciudad de Nueva York.

David “Cura” Romero (14) solía dormir en el Parque Lezama. Se alejó de su familia ya que sus padres tienen problemas graves con el consumo de drogas. Era preferible arreglárselas solo y por ello optó por deambular y sobrevivir en las difíciles calles porteñas. Pasó por distintos centros de contención como “La Boquita” y también por la antigua sede del CAINA de avenida Paseo Colón.  “A los pibes que están en la calle les digo que no le den bola a lo que digan los demás…todos somos valiosos. Quieran a sus padres y no se vayan de sus casas. No agarren la droga porque te cambia los pensamientos” son algunas de las reflexiones de “Cura”, nombre artístico de este verdadero cantante de RAP.

Con la música “nos desahogamos, nos aferramos al RAP para decir lo que se sentimos” aseguran los chicos. En las improvisadas letras cuentan sus propias historias de vida y las situaciones por las que transitan en la calle. “La Policía te tratan mal, por ser menor se creen que no tenes derechos y por eso humillan y te pegan” aseguran. La sonrisa de Diego denota agradecimiento a esta noble institución que le dio una mano. Llegó en un momento muy difícil de su vida; cinco años atrás asesinaron a su propio hermano a puñaladas en la Plaza Constitución.

Tomás Tellez (Tomy ST) es de Villa Dominico (Avellaneda) Solía dormir en la puerta de  “Abasto Shopping”. Reiterados llamados de vecinos al 108 (Atención Social inmediata del GCABA) activó algún protocolo que significó su traslado “voluntario” a La Boquita (Centro de día y noche, emplazado en la Avenida Caseros 805, esquina Piedras) Semanas más tarde fue derivado al CAINA. Tomy empezó el Cole, en realidad con un poco de suerte este año finalizará 7º grado en una escuela no formal del barrio de La Boca. “Hace dos años mataron a un amigo que salió a cometer un delito y lo mató la policía” nos cuenta Tomás. No quiere dejar pasar la oportunidad de sentenciar: “La familia tiene que saber que son sus hijos y no se los puede abandonar; muchos estamos acá porque nos abandonó nuestra familia”

Finalizando el dialogo se incorpora Lautaro (18) y este cronista lo invita a que cuente algún desafío de futuro, proyectos o un sueño. “Mi sueño ya lo cumplí estoy laburando en una empresa de limpieza (muestra el uniforme con orgullo) gracias eso pude alquilarme mi casa”.

Los pibes se alejaron contentos que alguien se interesadas de sus vidas. Se fueron a disfrutar de la fiesta por el Cumple del CAINA. Quizás no lo saben, pero historias como las de ellos, actúan como verdaderos regalos para los profes que se nutren de estos ejemplos para seguir dando la pelea por la integración e inclusión de los pibes de la calle.-


El organismo dependiente de la Dirección de Niñez y Adolescencia del Ministerio de Desarrollo Social porteño, trabaja con una perspectiva de abordaje que contempla integralidad de niños, niñas y adolescentes en situación de calle. La presencia de los chicos en el CAINA es voluntaria y la atención es diurna. Allí se realiza una cobertura de necesidades básicas: desayuno, almuerzo y merienda, control sanitario, acompañamiento a servicios médicos y odontológicos. El CAINA cuenta con espacios de talleres y recreativos en sus dos turnos. Ofrece una propuesta variada con alternativas como radio, rap, panadería, deportes, teatro, circo, murga y audiovisual, entre otras. 

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