Todo está guardado en la memoria

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«La Coruña» fue inaugurada en junio de 1961 con el esfuerzo típico de emprendedores gallegos. Se trata del matrimonio Moreira – López quienes hicieron famosos sus clásicos «pucheros, tortillas españolas, regados por vinos de la casa» y porque no también sitial predilecto de los vecinos a la hora de degustar un «vermú»o una cerveza.

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En los últimos años Carmen, oriunda de la Coruña (Galicia) hija de José y Manuela fundadores de este negocio familiar, no pudo mantener sola y mucho menos solventar el aumento del alquiler requerido por parte de los propietarios del inmueble, que son los mismos que administran el vecino Mercado de San Telmo. «Como en el mercado llueve, tenían que arreglar el techo. Me pidieron que vaciara el ático. Todavía tengo allí el baúl que trajimos de España, y me dieron plazo hasta fin de año (NR: Diciembre de 2013) Después me dijeron que también tenía que sacar la barra del bar, porque querían reformar el piso. Ahí se me vino el mundo abajo» declaró Carmén en la «Voz de Galicia». Finalmente la Gallega cerró el bar y entregó las llaves a principos del año pasado a la administración del mercado. Meses después falleció.

Glodier Gallero a color

El comercio permaneció cerrado desde entonces hasta que el pasado 28 de marzo se inauguró «La Nueva Coruña», emprendimiento de Andrea Gallero (40) quien también es propietaria de un almacén-fiambrería en el Mercado de San Telmo. Desde niña esta emprendedora uruguaya sintió particular cariño por el barrio que le recuerda a su Montevideo natal, y por ello no sorprendió a familiares y amigos cuando comentó la buena nueva. Sin dudas un desafío, pero para el que Andrea estaba preparada: «Alguna vez soñé con este lugar de techos altos…hasta lo dibujé» dice risueña nuestra «comerciante independiente» tal como se presenta en su perfil de Facebook. La idea original era combinar el negocio de venta de chacinados, hoy a cargo de su hermana, para establecer una especie de Bar de Picadas.

Pero se dio lo de la Coruña y entonces el proyecto debió necesariamente reformularse. Es aquí donde entra un actor fundamental de esta nueva pero equilibrada versión del viejo emprendimiento de los Moreira López. Se trata de Glodier Darío Biedma (41) quien se contactó por primera vez con Gallero hace apenas un año por intermedio de una artista plástico conocido de ambos. Informado de la iniciativa este múltiple artista bahiense no dudó un segundo y a la brevedad propuso decenas de ideas que fueron bien receptadas y de a poco implementadas en el viejo Bodegón del barrio.

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Biedma tiene experiencia en estas lides ya que participó de un proyecto similar cuando se hizo cargo de la gerencia artística del «Bar Británico». Pero esa es otra historia. «Cuando entramos acá esto estaba todo destruido» dice Glodier. Los nuevos locatorios recibieron el comercio sin barra, mesas y sillas y por ello de entrada fue imposible siquiera pensar en mantener la fisonomía original. «Yo era cliente. Consultabas que hay para comer y Carmén ni contestaba…te señalaba el pizarrón» recuerda Glodier con añoranza, ya que de alguna manera extraña a esa señora que le recuerda escenas de su propia infancia. El mobiliario y gran parte de la decoración se realizó a base de «pallets», pero la puerta, ventanales y el horno a leña y gas de Cármen se mantienen a modo de exhibición para no olvidar de donde venimos. En ese sentido en los próximos meses artistas plásticos diseñarán y pintarán un mural en el local, en honor a la Gallega.

Atrás quedaron las irrepetibles escenas de ese mozo de edad avanzada y malhumorado, el perrito tuerto y tantas otras bizarrías que sin dudas se extrañarán por siempre. Pero la esencia perdura. Si bien el primer público que se acercó es mas bien juvenil y turísitico; solo falta que los vecinos tradicionales venzamos nuestros prejuicios y nos apropiemos del sitio. Tal vez ese sea el mejor homenaje para los entrañables gallegos del bar de Bolívar 982.-


Cuando la barra del Candombera festejó en la Coruña: Semanas atrás se acercó una persona mayor visiblemente emocionada quien fue invitado a pasar al bar. SAM_2317Este señor comentó que fue DT de Club Atlético San Telmo a mediados de la década del 50. Con nostalgia relató que finalizado el último partido consagratorio de un campeonato que significó un ascenso para el Candombero, se vinieron con todos los muchachos a festejar a la Coruña. Se trata de Carlos Alberto Pérez, jugador y director técnico, nativo del barrio de Constitución. Dirigió al primer equipo de Telmo durante la temporada de la “C” de 1956 y 1961 en las cuales lograra el ascenso a la “B” coronándose campeón en ambos años y luego en 1962. 


 

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