Que yo me fui de mi barrio… ¿Cuándo? Si siempre estoy llegando…

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Un grupo de artistas plásticos, amigos de Fernando Ríos (42), realizaron un mural homenaje para su padre en el Complejo Centenario del CAST.

El 17 de marzo pasado el plantel profesional de San Telmo, exhibió en la cancha de Temperley un banner con la imagen del histórico dirigente Candombero, Carlos Ríos. Tres semanas antes había sido internado en el Sanatorio Mitre. “Carlitos” sufría diabetes e hipertensión y por ello su salud se agravó rápidamente con el contagio de Covid.

El veterano dirigente la peleó hasta el último día. Los pocos familiares y allegados autorizados a visitarlo dan cuenta de eso. Simpatizantes, socios, vecinos esperaban el audio por decenas de grupos de whatsapp con el parte diario del diagnóstico de Ríos. Este medio fue testigo de cuando se anunció el retiro del respirador artificial, y se gritó como un gol. Pero no alcanzó, el corazón del mítico dirigente de San Telmo y del fútbol argentino dijo basta el lunes 17 de mayo.

Un grupo de Socios propuso a la Comisión Directiva declarar el 12 de Agosto como el “Día del Dirigente Santelmista” en reconocimiento y recuerdo a todos los dirigentes del Club y la fecha en conmemoración del nacimiento de Carlos Ríos.

El mural quedó inmortalizado en el paredón principal de la primera cancha de césped sintético del Complejo Centenario (Bolívar 1257)   

“Mi viejo está donde Él hubiese querido estar; agarrado al alambrado mirando todas las actividades del Club”

FERNANDO RIOS

Fernando no puede corroborar si su padre tuvo en la etapa de internación la lucidez necesaria para saber lo que le estaba pasando. Pero en una oportunidad le mostró las imágenes de los jugadores de Telmo ingresando al campo de juego con su foto, y Carlitos se quebró en un llanto.

Ríos nació y se crío en un conventillo en la calle Perú al 1150 aproximadamente, donde hoy está emplazada la Universidad Kennedy y solía contar a sus hijos innumerables anécdotas acerca de los muchachos que “paraban” en la Plaza Dorrego.

Por ello no sorprenden las interminables muestras de cariño que sin dudas colaboraron con la decisión familiar, que a pesar de las restricciones de público conocimiento, pasaron unos minutos con el cuerpo de Ríos por la sede de la calle Perú, para que el pueblo Candombero pudiera despedirse por última vez. Y así fue que quedó inmortalizado en ese paredón y para que quede claro, parafraseando al genial Aníbal Troilo: Carlitos no se fue a ningún lado, siempre está llegando a su querido San Telmo.

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