20/05/2024

¿Por qué creen que las casas de San Telmo son importantes?

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 El programa porteño “El Casco Histórico en la escuela” es direccionado por el Arquitecto Luis J. Grossman, quien junto a su equipo propone que docentes y alumnos del nivel inicial y primario, recopilen sus propias experiencias en distintos espacios del Casco Histórico, y de esta manera ayudar a proteger el entorno “fomentando el compromiso de las generaciones jóvenes hacia la conservación del patrimonio arquitectónico y ambiental”. Con el tiempo la preservación por parte de los ciudadanos se convertiría en algo más natural y por lo tanto menos necesario la imposición a partir de normas y sanciones.

 En la introducción de la publicación se explicita la intencionalidad de sus autores quienes consideran fundamental el “instalar en la sociedad desde edades tempranas, la importancia que tiene la protección de su patrimonio”, y en ese sentido “la falta de conciencia sobre la importancia de reconocer el valor patrimonial que posee la arquitectura y los sitios emblemáticos, trae como consecuencia que a diario se pierdan numerosos bienes que hacen a nuestra historia y a nuestra identidad, en pos de un progreso mal entendido o de una rentabilidad económica que no respeta la protección de dichos bienes” .
 
Equipo docente del Casco Histórico (ETDCH), y escuelas interesadas en el proyecto acuerdan entonces acciones que puedan incluir diferentes alternativas como charlas conceptuales y explicativas, entrega de material gráfico de difusión (folletería. CD, libros, etc), asesoramiento bibliográfico, y hasta recorridos dentro del área del Casco histórico como las visitas al Colegio, Nacional Buenos Aires, Museo Histórico Nacional, la Catedral Metropolitana entro otros sitios.
 
En el cuadernillo – presentación en la que se publicó un interesante informe acerca de la experiencia del programa en la escuela Nº 26 “Hipólito Yrigoyen” (Av. San Juan 353). En un primer encuentro los chicos trabajaron sobre una cuadra tradicional de San Telmo y se les distribuyeron afiches con el perfil de una cuadra con un espacio vacante. El mismo debió ser completado por los chicos a quienes se les proveyó de diferentes opciones pero se les solicitaba que utilicen el más cómodo de acuerdo sus propias vivencias. Más tarde se debatió en el aula preguntándoles a los alumnos acerca del patrimonio arquitectónico, partiendo de la ciudad en general, hasta llegar al barrio en particular, y referencias de su historia como la inmigración para poder comprender la intencionalidad del trabajo. (¿Qué edificios…) En un segundo encuentro el curso participó de una recorrida por el “Pasaje San Lorenzo”, durante la cual se aplicó la lectura de las fachadas (previamente analizadas en el curso). Los chicos realizaron un registro gráfico y fotográfico a medida que descubrían elementos significativos que se expusieron finalmente para compartir la vivencia con el resto del alumnado.
 
“¿Qué edificios o lugares dentro de tu barrio son importantes para vos y por qué?, ¿El Cabildo es importante para vos?, ¿El Edificio de “La Prensa” es importante?, ¿La Iglesia de Santo Domingo es importante?, ¿La Plaza de Mayo es importante?, ¿La Casa Chorizo es importante?, ¿Qué es lo que hace valioso estos lugares?, ¿Qué es el patrimonio?, ¿Porqué creen que las casa de San Telmo son importantes?” 
 

La iniciativa sin dudas debe considerarse como el principio reparatorio de tanto desastre cometido. Sin embargo la oportunidad de debatir en la escuela, ubica a los docentes en una situación de responsabilidad mayúscula. De ellos dependerá que el programa no transite sin pena, y sin gloria como parte de las propuestas cosméticas de una gestión que claramente atentó contra el patrimonio cultural de los porteños;  o bien se transforme en un poderoso instrumento de concientización para que nuestros chicos aprendan a disfrutar de nuestro patrimonio histórico y por supuesto naturalicen su defensa incondicional.
 
DESDE LAS AULAS, PARA REAFIRMAR NUESTRA IDENTIDAD. Por Mario Chaname Reynoso*
 
Siempre cuando hablamos de nuestras falencias a nivel social mencionamos indefectiblemente la palabra educación. Seguramente habrán pensado en ello los autores del libro “El Casco Histórico en la Escuela”, un notable instrumento que intenta orientar a los maestros en su tarea de transmitir a los niños el conocimiento del patrimonio urbano a través de un recorrido por el casco histórico. Es un lugar común referirnos a que los chicos quieren el lugar donde viven, si a esto le agregamos el conocimiento mínimo para que el día de mañana estos jóvenes tomen conciencia de la importancia del cuidado de la identidad en cualquiera de sus facetas, estaremos en la senda adecuada para seguir preservando nuestro patrimonio histórico como lo hacen cientos de anónimos ciudadanos de la Ciudad de Buenos Aires.

 

 
 
 
 
EL CASCO HISTÓRICO EN FORMATO DE LIBRO Por Ricardo Fuentes*
 
A través de un libro se intenta dar herramientas a los maestros para que transmitan la importancia de preservar los edificios históricos.
Enorme acervo cultural tienen barrios como Monserrat y San Telmo, zona donde se asentó el casco histórico de Buenos Aires, a partir de su segunda fundación. Y justamente El Casco Histórico en la Escuela, es la obra destinada a docentes de nivel inicial y primario. La aplicación práctica de este acercamiento a nuestro pasado arquitectónico y cultural la tuvieron los chicos de la primaria N 26 “Hipólito Yrigoyen”, de San Juan y Balcarce. Guiados por sus maestros, los alumnos recorrieron el pasaje San Lorenzo, luego tuvieron que dibujar la fachada y precisar qué elementos lo componían.
Quienes no tendrán que caminar mucho para encontrar un edificio histórico, son los estudiantes de la Escuela Nº 22 “Guillermo Rawson”: enfrente del colegio está la añosa iglesia de San Telmo, y el propio edificio escolar fue remodelado sobre lo que era la residencia de los monjes betlemitas, y sede del primer protomedicato de la Colonia.
 

 

EL QUE SE QUEMA CON LECHE VE UNA VACA…
 
La iniciativa fue recibida con cautela por algunas de las organizaciones vinculadas a la protección del patrimonio público-histórico que van in crescendo en los últimos años. Es el caso de “Basta de Demoler” quienes denunciaron en reiteradas oportunidades por considerar la gestión macrista como de las más destructivas en democracia.
 

Un comunicado de “World Monuments Fund”(prestigiosa organización internacional especialista en patrimonio) incluyó al barrio de San Telmo y El Casco Histórico de Buenos Aires en el listado de “sitios en riesgo 2010″, por “la falta de un modelo adecuado de gestión del patrimonio; las intervenciones estatales en el espacio público con valor patrimonial, insuficientemente estudiadas y precipitadamente ejecutadas; la priorización de intereses que no reparan en destruir el patrimonio; la decadencia y deterioro físico en los bienes privados y públicos”.
 
El Periodista Sergio Kiernan (Página 12) sin dudas un conocedor de la materia denunció en diferentes oportunidades que en San Telmo se alquila una casa, se tiran los ventanales y se pone un vidrio fijo para transformar las aperturas en vidrieras. Y la pasividad del gobierno porteño ya es de dar risa: ni siquiera se dan por enterados. Así se ven locales que ponen cielorrasos de aluminio, tiran paredes abajo en casas centenarias y quiebran toda regla de iluminación, sin sanciones, multas o inspecciones”.
 
Sería injusto acusar de pesimistas o de “poner palos en la rueda” a quienes receptan con reservas las iniciativas del ejecutivo porteño. En el programa porteño “El Casco Histórico en la escuela” analizado en el informe de Alerta Militante integra como alternativa una visita de los alumnos a la Escuela Taller del casco Histórico de la Ciudad de Buenos Aires (Brasil al 200). La mencionada institución mantiene un fortísimo conflicto con la comuna por el incumplimiento del presupuesto asignado para 2011 y denuncian que el proyecto de ensanchamiento de la avenida Paseo Colón condena a dicho inmueble a ser demolido.
  
En Enero del corriente año comenzó la demolición llegando a metros de la escuela. La obviedad de esta circunstancia hace aún más evidente la intención de arrasar con el patrimonio urbano. Basta ver la ubicación geográfica del lugar para entender que estando a metros de Puerto Madero, de San Telmo y enfrente al Parque Lezama, donde muchos vemos un lugar para la cultura y la preservación de los bienes públicos, otros verán un fabuloso negocio inmobiliario.
 

 
 

 

 

 

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