«Audaz golpe en la Cárcel de Mujeres»

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Así tituló el diario Clarín una nota publicada el domingo 27 de junio de 1971 en la sección «Policía». Los hechos sucedieron en el viejo edificio con entrada por Humberto 1º 378, donde funcionó hasta 1978 el Instituto Correccional de Mujeres que era dirigido por las «Hermanas del Buen Pastor»

El 26 de junio de 1971 durante la gestión del presidente de la nación (de facto), Alejandro Lanusse, los grupos revolucionarios «Blajaquis Zalazar» y «Comando Eva Perón» (Fuerzas Armadas Peronistas, Fuerzas Armadas Revolucionarias y Montoneros) irrumpieron en la cárcel para liberar cuatro detenidas de esas organizaciones.

La operación fue conducida por Carlos Raúl Capuano Martínez quien participó el 29 de mayo de 1970 en el secuestro del ex presidente de facto, Pedro Eugenio Aramburu. La evasión fue caracterizada por los diarios como la «hazaña guerrillera» y tuvo especial relevancia porque es considerada por algunos historiadores como la primer operación conjunta y pública de tres agrupaciones armadas revolucionarias filiadas con el peronismo.

Lo cierto es que dos los jóvenes se presentaron como abogado y colaboradores de la defensa legal de una de las reclusas (Amanda Peralta) Utilizaron credenciales falsas, y accedieron al interior del predio para luego ser conducidos hasta la sala reservada para entrevistas.

«Lejos de actuar como tales, extrajeron armas de sus portafolios y atacaron a los guardias, cuatro de los cuales resultaron heridos, además de una de las religiosas» (Clarín 27/06/71)

Débora D’Antonio, Doctora en Historia (UBA) e investigadora del CONICET en su ensayo «Presas políticas y prácticas de control social estatal en la Argentina durante los años setenta» asegura que aún «con todos los recaudos que se tomaron, los protagonistas de estos hechos se vieron complicados en un cruento tiroteo en la puerta del asilo. Puntualmente esto se produjo cuando Sor Ignacia (NR Clarín menciona a Sor Domitila) que cumplía funciones de intendenta, intentó esconder las llaves de las celdas tirándolas al piso, quedando el manojo detrás de un pesado mueble colonial. La hermana se habría animado a este osado acto pues suponía que si la policía recapturaba a las presas, éstas serían espantosamente torturadas. Sostiene Ana María que en los interminables minutos en que estuvieron intentando agarrar las llaves antes de volar la cerradura a tiros, Sor Ignacia les gritaba «¡no se vayan chicas, que las van a matar!».

La religiosa fue reducida de un culatazo de arma de fuego y en solo cinco minutos se consumó el escape tras volar la cerradura a balazos, derribar la puerta y tirotearse con guardiacárceles. No hubo que lamentar en esta arremetida la pérdida de vidas humanas, pero el Sargento Alberto Orellana se salvó de milagro, porque un balazo impactó en la hebilla de su cinturón y el proyectil reboto sin lesionarlo. De lado de las mujeres, quienes finalmente escaparon, Ana María recibió un balazo en uno de sus brazos.

Según relataron los vecinos, por lo menos tres vehículos llegaron a la puerta del asilo y les pasaron armas a las mujeres. La fuga fue cubierta con granadas de mano y bombas incendiarias por otros miembros de apoyo, entre los que se encontraba el joven dirigente montonero y número dos de la organización por ese entonces, Mario Roberto Firmenich.

La crónica Clarín no ahorra “adjetivos” que dan cuenta su lineamiento editorial: “Extremistas, guerrilleros, extremistas…” De hecho la nota fue publicada en la sección “policía” y no “Política”.

La persecución derivó en un enfrentamiento armado en el vecino barrio de Parque Patricios, a la altura de la calle Atuel y Grito de Asencio, donde uno de los «malhechores», Bruno Cambareri, que ya estaba herido resultó muerto.

Sin dudas, un acontecimiento inolvidable para los vecinos del barrio, que por momentos vivieron en un verdadero polvorín. –

¿Qué pasó con las cuatro reclusas que lograron escapar?

Lidia Marina Malamud fue detenida el 14 octubre de 1976 en la localidad de Saénz Peña (Pcia de Bs As) Médica y militante del PRT/ERP continúa desaparecida.

Ana María Papiol, Licenciada en Filosofía y Letras. Militaba en FAL. Recibió el beneficio del indulto durante el breve Gobierno de Héctor Cámpora. Se exilió en Israel. Esta imagen circula en distintos sites donde se afirma que fue tomada días después de la fuga y que el cabello no es natural, sino una peluca.

Ana María de las Mercedes Solari. Médica y militante de las FAP. No se encontró información sobre su destino.
Amanda Beatriz Peralta de Diéguez. Militante de las FAP. Fue la única mujer capturada en Taco Ralo (Tucumán) durante el primer intento de formar una guerrilla rural en el 19/09/1968. Junto a su compañero Verdinelli, abandonaron la lucha armada, luego de ser indultados en el Gobierno de Cámpora. Sufrieron amenazas de la Triple A y los grupos paraestatales, y por ello en 1975 abandonaron definitivamente la militancia y se exiliaron en Suecia. «La Negra» falleció a los 69 años en Gotemburgo. –

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