LA INFLACIÓN AUMENTA LA PRESIÓN IMPOSITIVA

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La inflación es un flagelo para los jubilados, para los obreros y para quienes reciben un plan social, porque dependen de un ingreso fijo cuya suba no pueden negociar. Pero también perjudica a cuentapropistas, profesionales y empresas. Éstos sufren, además, el aumento en la presión tributaria vía la inflación. Por Ricardo Fuentes*

Paralelamente los ingresos gravados suben casi tanto como la inflación, lo que incrementa el monto a pagar por Ganancias y aumenta nominalmente el patrimonio sobre el que se tributa Bienes Personales, por la actualización de la tabla de autos y la revaluación fiscal de inmuebles, entre otros factores.

Los contribuyentes del IVA y de Ingresos Brutos, en tanto, liquidan sus impuestos sobre las ventas realizadas, se hayan cobrado o no, absorbiendo en éste último caso el costo financiero.

Finalmente la inflación marca una disparidad entre gastos y ventas, según cuándo se hayan producido. Como los balances de las sociedades comerciales no se pueden ajustar por inflación, una venta de diciembre tendrá un valor nominal mayor que si se hubiese hecho en enero; lo mismo para los gastos, solo que su efecto es inverso. Al expresar el resultado económico en moneda histórica, en muchos casos, la ganancia contable no es tal, sino ficticia.

En resumen, debido a la inflación, los contribuyentes pagan cada vez más tributos, en valores reales. En tanto, los mismos funcionarios de Economía que no son capaces de estabilizar los precios, se benefician por la suba en la recaudación a costa de los sectores productivos.

*Contador Público (UBA)

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