"Los radicales hacemos justicia con la memoria"

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En 2013 se cumplen 30 años del triunfo de Raúl Alfonsín en las elecciones presidenciales del 30 de octubre y del retorno de la democracia en la Argentina. Desde ese momento el país ingresó en una de las experiencias de reconstrucción institucional y política más trascendentes de toda su historia y se enraizaron los cimientos que perduran y apuntalan la continuidad institucional hasta nuestros días.

Fueron tantas las medidas que se adoptaron desde el inicio mismo de la transición que basta con recordar solo algunas de ellas para comprender la dimensión del proyecto político que encarnó Raúl Alfonsín y su vocación republicana. La creación de la CONADEP y el Nunca Mas, el Juicio a la Juntas Militares, la incorporación de numerosos tratados y convenciones de derechos humanos a nuestra legislación interna, la igualación de las mujeres con los hombres en el ejercicio de la patria potestad y la equiparación en derechos entre los hijos matrimoniales y extramatrimoniales fueron un claro ejemplo de los aportes realizados por nuestro partido en materia de derechos humanos durante el proceso de la transición democrática.

Además, se restablecieron los derechos relacionados con la libertad de aprender y enseñar de estudiantes y docentes, se promovió eficazmente la integración regional, la paz y la vigencia de los derechos humanos en el mundo; se impulsaron planes nacionales de alimentación y alfabetización dirigidos a los sectores más desprotegidos junto al impulso del cooperativismo; se incentivó la participación política en todos los niveles y se respetó plenamente la libertad de expresión.

Sin embargo, en la última década, una suerte de innoble y engañoso revisionismo histórico intenta imponer una narración sobre la construcción de la democracia y los derechos humanos basada en omisiones y tergiversaciones, que han desfigurado el papel trascendental del radicalismo en el nacimiento y vigencia de un Estado de derecho moderno. 

 

En realidad, la UCR fue el pilar fundamental en el proceso de transición y consolidación democrática en la Argentina y ese camino, con avances y retrocesos de todos los gobiernos que la sucedieron, ha sido sostenido por la sociedad hasta hoy (…) No se trata de desconocer lo que han hecho otros gobiernos en la materia ni de ignorar la encomiable y valiente labor desarrollada por los organismos de derechos humanos, algunos creados con anterioridad al golpe de Estado, como la APDH, de la que Raúl Alfonsín fue uno de los fundadores, en 1975, cuando se luchaba contra la Triple A.

La causa de los derechos humanos trasciende una visión retrospectiva del terrorismo de Estado. Cabe examinar la situación actual de los derechos humanos y de no omitir el estado de exclusión en el que se encuentran millones de argentinos que no tienen acceso al agua potable, a la salud, a la educación, a la vivienda digna; o que carecen de empleo. No se puede desconocer la postergación y el hostigamiento de los Pueblos Originarios, ni la situación de usuarios y consumidores víctimas de la corrupción;  ni las consecuencias de los graves daños de la contaminación ambiental  en el país.

En síntesis, se trata de rescatar los hechos más significativos de la reconstrucción democrática y los aportes que ha hecho nuestro partido para su vigencia. Es necesario transmitir a la sociedad, sobre todo a los más jóvenes que no vivieron la experiencia democrática del 83,  la tarea que realizó la UCR en el gobierno y de esa manera, además, hacer, justicia con la memoria (…)

El próximo 24 de marzo se cumple un nuevo aniversario del golpe de estado de 1976 (…) una presencia masiva de militantes en las marchas y movilizaciones de repudio a aquel golpe de Estado se corresponde con el aval y el peso histórico de la UCR en la causa de los derechos humanos y con la voluntad política de avanzar en consensos básicos y acciones comunes con otras fuerzas políticas y sociales en la perspectiva encarar con éxito los importantes desafíos que tenemos los argentinos en el siglo XXI.

Asimismo, es importante tener presente que el próximo 10 de diciembre se cumplirtán 30 años del histórico día en el que Raúl Alfonsín asumió como presidente de los argentinos y anunció al pueblo, desde el balcón del Cabildo, que se iniciaban “100 años de democracia en la Argentina”.

Esas expresiones, realizadas hace 30 años, en momentos en que comenzábamos a dejar atrás la etapa mas trágica de nuestra historia, sonaban utópicas, pero venían acompañadas del peso simbólico de la fecha elegida por Alfonsín para asumir su mandato un 10 de diciembre en coincidencia con la aprobación  de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por las Naciones Unidas.

*El Autor es Pte de la Auditoría General de la Nación

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