Más en privada, menos en pública

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Sobre la base de un trabajo realizado por SEL Consultores a partir de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC verifica este cambio en la preferencia al momento de elegir escuela para sus de lo sectores nombrados. La segunda, firmada por Ricardo Roa, “Yendo de la pública a la privada” en la misma línea, concluye marcando la notoria ausencia del tema educativo en las prioridades de los discursos de la campaña electoral presidencial, siendo que “los datos rompen con la idea de que a la gente no le importa: está dispuesta a pagarla cuando lo que les ofrece el Estado es insatisfactorio. Quizás el reclamo no sea mayor porque la urgencia de educar a los hijos no puede esperar que los funcionarios resuelvan el problema”…

Varios de los que trabajamos en el área advertimos desde hace ya un tiempo este incomprensible (para algunos) proceso: sectores medios bajos y bajos, más bien urbanos, hacen denodados esfuerzos familiares con el objetivo de que sus hijos concurran a escuelas privadas frente a ofertas públicas que no los convencen por diversos motivos… (pérdidas de días de clase por conflicto docente, falta de infraestructura o de oferta cercana al hogar, seguridad de los niños y adolescentes, búsqueda de mejores aprendizajes, etc.).

Un hecho verificable: la inversión en Educación aumentó en los últimos años hasta llegar al 6,3% de PBI (unos $90.000 millones). Una inversión similar a la de Finlandia (6,4%) considerada la mejor educación del mundo. Es cierto que prontamente el tema a abordar será el de hacer un verdadero desagregado de cómo y en qué se invierten esos recursos. Pero en esta ocasión, más allá de esta mayor inversión, creímos necesario realizar algunas consideraciones sobre este pasaje “de pública a privada” que refleja hoy la prensa. Nuestra idea: ir un poco más allá de algunos datos globales que muchas veces pueden confundir a algún desprevenido lector…En este caso lo haremos con datos de la jurisdicción Ciudad de Buenos Aires.

La Ciudad ha tenido un cambio institucional en 1996: logró su autonomía. Esa puede ser una buena “demarcación” para mostrar, con información de la Dirección de Estadística e Investigación del Ministerio de Educación, el comportamiento de la matrícula de la serie 1996-2010: los 15 primeros años de autonomía… “Amputada” sí, pero autonomía al fin…

Ahora una lectura

No muchas para dejar al lector la libertad de seguir realizando sus propios análisis

  1. El crecimiento de la matrícula de Educación Privada en la Ciudad  se mantiene más o menos estable desde el año 1996/97 al 2002. A partir del año 2003 se incrementa, año a año, hasta el 2009 donde pareciera desacelerarse y hasta estabilizarse. Para ello habría que ver cómo termina el año 2011.
  2. En el tramo de Educación Común (Inicial-Primaria-Media-Superior) hoy y desde el año 2007 la matrícula de Educación Privada supera a la de Pública. Acá no pareciera desacelerarse…
  3. La interpretación del punto 2 podría realizarse con datos de cada uno de los niveles educativos y el comportamiento en la evolución de la matrícula en cada caso. Los datos que posee la Ciudad indican que los mayores incrementos se dan en el nivel inicial y en el nivel superior. 
  4. En el nivel inicial la falta de oferta pública de vacantes para tempranas edades (jardines maternales o escuelas infantiles hasta 3 años) podría ser una posible explicación. Hoy 2 de cada 3 chicos menores de 5 años concurren a una escuela privada. Por otra parte durante los últimos 15 años hubo una fuerte expansión de la matrícula en este nivel con un crecimiento de casi el 30%. En los hechos casi el 100% de ese crecimiento lo absorvió el sector privado.
  5. En el nivel superior, la falta de propuestas formativas en el sector público ligadas al mundo laboral y artístico (tecnicaturas superiores), frente a la rápida respuesta del sector privado en estas demandas, podrían ser una de las tantas explicaciones. En este nivel, 2 de cada 3 jóvenes eligen seguir sus estudios terciarios en el ámbito privado. En este nivel la oferta se duplicó en este período. El sector privado logró captar 3 de cada 4 nuevos ingresantes a este nivel en estos 15 años.
  6. Tanto el nivel primario como medio no tienen el mismo comportamiento. En terminos globales el nivel primario mantiene la misma cobertura y el sector privado solo crece un 3%. El último caso, el del nivel secundario, seguramente deberá ser motivo de un análisis mucho más profundo que el que le podemos dar en estas líneas. Pero para no dejar el “casillero libre” se puede adelantar que la reducción global del 14% de la matrícula del nivel se comporta de manera similar en ambos tipos de gestión.
  7. Si la tendencia se mantiene tal como muestra el segundo gráfico en los próximos años podrían ahondarse la brecha entre ambos subsectores.

Por último alguna reflexión y una anécdota

Algunos explican estos comportamientos por “mejoras en términos de los ingresos familiares”: las familias mejoran sus ingresos y rápidamente eligen inscribir a sus hijos en escuelas privadas como una forma de “seguro educativo”. No nos gustaría avanzar mucho sobre ésto, pero podría decirse que ocurre algo parecido con el tema salud: “si el presupuesto familiar se incrementa ese incremento lo destino a pagar una prepaga, aunque sea de las baratas”.

En Educación, los motivos son múltiples y algunos son parte de un imaginario colectivo todavía no tan constatado ni por trabajos de investigación, ni por los propios usuarios del sector privado. Otros son más evidentes…

A partir de aquí seguiré un relato en primera persona del singular. Quise hacerlo ya que es una vivencia mucho más personal: una anécdota para ejemplificar decisiones familiares frente a la elección de la escuela a la que concurrirán nuestros hijos.

Hace un par de años, me reencontré con compañeros del colegio secundario (“Cofradía” Normal Mariano Acosta, Promoción 82). Dos de ellos militantes, en su juventud, de partidos de “izquierda dura”. Los tres, por casualidad, tenemos hijos en edad de escuela secundaria. Charlando con ellos me cuentan que eligieron para sus hijos, “escuelas privadas”. Fue allí que recordando sus preferencias políticas intenté demostrarles “cierta” contradicción ideológica en su elección… La respuesta fue rápida y contundente: “¿Te acordás lo que pasaba cuándo faltaba algún profesor en ‘el Acosta’? ¡Gran festejo! Hoy los pibes ‘festejan’ cuando entra uno al aula…”

La charla siguió unos minutos hasta que uno de ellos terminó con la siguiente frase: “La verdad no sé si aprenderá mucho más que en la escuela pública. Pero, los adolescentes necesitan darse un orden y la escuela te ‘ordena’. La 1era. de los martes con ‘la de Historia’. La 4ta. de los viernes con ‘el de Geografía’. La 5ta. y 6ta. del viernes con ‘la de Biología’. Eso sólo lo encontré en la privada”.

Intenté realizar una “defensa corporativa” (me saltó “el maestro”) y no funcionó… recordé que en esa misma semana había firmado el cuaderno de comunicaciones de mi hija (va a una escuela pública) con la vigésima tercera nota en lo que iba del año, por la que se retiraba del colegio “por ausencia de la docente de…”

Pensé entonces que mucho habrá que trabajar para mejorar el estado de las cosas… La mejor defensa de la escuela pública es su transformación…

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