La educación en tiempos de encierro

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Cuando me propongo pensar y repensar en mis prácticas pedagógico-didácticas desde el contexto de encierro que todos/as estamos viviendo surgen muchas más preguntas que respuestas concretas, asertivas acerca del cómo transitar este período. Por María Victoria González

Al comenzar el tiempo de cuarentena obligatoria en el país, el Ministerio de Educación de la Nación y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como otros organismos socio-educativos salieron a dar respuesta a la “emergencia educativa”, a la “necesidad de la continuidad pedagógica” desde casa, brindando muchas actividades para que los niños y las niñas realicen en sus casas a través de distintos canales de comunicación -correos electrónicos, blogs, classroom, Zoom, WhatsApp, Facebook- pero con el correr de los días nos fuimos dando cuenta que todo esto no alcanzaba, y claro está, dejamos de tener contacto visual, personal, presencial y afectivo como lo hacemos en las aulas cada día de nuestra tarea docente.

Se ha discutido mucho sobre el compromiso docente, sobre su labor, la frecuencia de las actividades, la corrección, la comunicación con las familias y con los estudiantes en estos tiempos que corren.

Pero si sólo nos quedamos pensando en esas críticas -constructivas- y referentes al cumplimiento de lo académico, nos estamos corriendo del lugar de “la educación como un acto político” (Freire, 1970), porque esto implica que todo lo que hacemos o no, decimos, pensamos, las decisiones que tomamos, los recortes de contenidos que seleccionamos, la formación ética, ciudadana y filosófica que compartimos y elaboramos con las niñas y los niños, el amor, el afecto y la contención que podemos brindar, para acompañar no sólo trayectorias escolares, sino vidas, vidas con sueños, proyectos y seguramente en estos tiempos con muchas problemáticas atravesando su cabeza, su familia y su casa.

Esta cuarentena, trata de homogeneizarnos, es decir, tratar a todos por igual, pensamiento y teoría de la cual tratamos de desprendernos desde hace muchísimos años, teniendo en cuenta las particularidades y singularidades de cada niña/o.

Comprendiendo que este momento es más desigual y poco inclusivo que ninguno antes vivido, por el simple hecho de que estamos separados unas de otros, a veces sin contacto, sin conectividad a internet, sin comida y otras tantas desigualdades que puedo continuar nombrando, pero la idea no es deprimirnos, sino reflexionar sobre esta circunstancia que estamos atravesando como mundo, donde la naturaleza no se cansa de mostrarnos que necesitaba un respiro de todas/os nosotros/as.

Entonces llegó el momento de repensarnos, de buscar dentro nuestro para compartir con otras/os nuevas formas de vincularnos, compartir, intercambiar, de ser y vivir, para dejar de llenar hojas con actividades sin significatividad para los niños/as y empezar a preocuparnos y ocuparnos por la educación desde el amor y el cuidado en tiempos de encierro. Es momento dar lugar a nuevas oportunidades, posibilidades, a la invención y creatividad de poder llevar adelante la tarea de hacer la escuela en familia, en casa, todos/as juntos/as.-

*Docente de educación primaria, egresada del Profesorado en Educación Primaria en E.N.S Nº 3 «Bernardino Rivadavia».

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