“Un muchacho como yo”

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El socio Candombero que se acerque a la sede de Perú 1360 para abonar la cuota, probablemente sea recibido por un hombre con una biografía por demás particular.

Pedro Augusto Espelosín (72)nació el 8 de febrero de 1947 y residió sus primeros años en la calle Balcarce 1023. Su madre, Elsa Hartfiel, nieta de alemanes fue una clásica jefa de hogar y muy “familiera”. Su padre era Uruguayo y también se llamaba Pedro Espelosín. Fue propietario de la “Confitería Suiza”, una de los comercios más antiguos de la zona, y se encontraba ubicado en Defensa 550, desde 1848 hasta 1970 (Hasta hace un año funcionó el Bar Barba Roja) El comercio que también era conocido como “La Confitería del barrio”, ocupaba en profundidad tres cuartos de cuadra.

Los vecinos que carecían de cocina con horno solían llevar los domingos el pollo u otros alimentos para que los cocinaran, a cambio de una propina al cocinero.
El mítico local cerró sus puertas, ya que su propietario fue víctima junto a otros vecinos y comerciantes de una estafa. Inversiones que deberían ser avaladas por terceros fueron presentadas con firmas adulteradas de reconocidos comerciantes del barrio: de “100 firmas, 90 resultaron apócrifas ”. Se requería mucho dinero para levantar el comercio y no fue posible.

Pedro cursó estudios primarios en la escuela Guillermo Rawson, frente a la iglesia San Pedro González Telmo, donde alguna vez fue monaguillo durante la gestión del padre Pedro Scarzella.

Pedro Scarzella fue el párroco de la Iglesia San pedro González Telmo (Humberto 1º 340) entre los años 1949/1989. El 31 de Agosto de 1958 se inaugura oficialmente la tribuna “La Heras” del estadio del CAST en la Isla Maciel. A las 11 de la mañana el religioso procedió a la bendición de la tribuna, luego se sirvió un asado entre todos los que trabajaron en la obra, Era de madera con estructura de vigas de hierro de 92 metros por 22 escalones de altura. (Fuente: Imborrable Telmo)

Pedro se recibió como Perito Mercantil en el Joaquín V. González (Montes de Oca y Australia) y finalizando la cursada se convirtió en celador/alumno. El Jefe de celadores lo invitó a participar de las actividades solidarias que en ese entonces realizaba la Universidad Popular de la Boca (Pinzón 546) Aquí colaboró con tareas administrativas (gratuitamente) unos 20 años al mismo tiempo que cursó periodismo deportivo.

Este diploma le sirvió para trabajar ni más ni menos que en Radio del Pueblo  (Panorama del Fútbol Sureño de Ulises Méndez, Radio LR2 Argentina (foto con Juan Carlos “Minguito” Altavista) y más tarde 29 años en Crónica. En el secundario conoció a otro candombero de ley, Ricardo Ruiz que ostenta el carnet Nº 59 del CAST. En Crónica se hizo amigo de Luis Ventura, Sergio Marcos y Diego Marcos entre otros. También hizo “migas” con Jorge Velázquez, Juan Sandoval y Ricardo fioravanti que sigue trabajando en Crónica.

Además del Candombero, Pedro desde muy joven ausculta otra pasión: “La Locución”. No logró una de las 25 vacantes anuales con la aprobación del Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER) Las malas lenguas dicen que para ello “había que tener palanca”. Para despuntar el vicio fue presentador de míticos festejos barriales como “La fiesta de la primavera” que congregaba multitudes en la Plaza Dorrego. Los vecinos de antaño recordarán la elección de la “Reina” y las Carrozas circulando por la calle Defensa con música de fondo que se emitía por medio de una red de altoparlantes.


Pedro en su esplendor como locutor del festival de la Música Popular organizado por la República de San Telmo (10,11 y 12 de Diciembre de 1967) El escenario estaba emplazado en la calle Balcarce entre Humberto y San Juan.

Desde jovencito tuvo como “métier” la locución. Pedro nos cuenta que tuvo el privilegio con solo 18 años de ser el presentador en alguna oportunidad del “Club del Clan” en ex cine Cecil (Defensa 845). Este programa televisivo semanal, de corte musical-juvenil que batió récords de audiencia estaba integrado entre otros por Palito Ortega, Violeta Rivas, Johny Tedesco, Lalo Fransen, Chico Novarro y Raúl Lavié.

También se presentaron en la Sedería “Universal” que estaba justo en la ochava de la calle Defensa y Carlos Calvo (frente a la Farmacia Argarate) En la inauguración actuaron Marty Cosens y “Rocky Pontoni” , entre otros artistas que luego integraron el staff de “Música en Libertad”. Allí sus propietarios habrían dispuesto el escenario, o sea en la vereda, que de por si era bastante ancha. La fiesta de la primavera era organizada por la Asociación “amigos de la calle Defensa” y varias veces fue presentada por Espelosín.

Un gerente de relaciones industriales de Ford (en momentos que la planta estaba en Villafañe 40) visitó la Universidad Popular de la Boca, en búsqueda de alumnos para actividades relacionadas con la mecánica automotor. El secretario de la Universidad lo recomendó y a la semana comenzó a trabajar  en el sector de venta al Estado: Ocho años en Ford, otros tantos en Mercedes Benz y los últimos dos en Volkswagen).

En 1968 le tocó hacer la “Colimba”, fueron solo 10 meses en Colegio Militar de la Nación, con sede en Palomar. Parece que un allegado con importantes contactos de una noviecita de ese entonces tuvo mucho que ver con el destino cercano y el egreso en la primera baja. Pero el breve lapso del soldado Espelosín, no iba a pasar desapercibido. Más arriba mencionamos sus dotes de animador, y un buen jugador puede hacer un gran partido en cualquier campo de juego. Pedro relata que en una oportunidad fue el presentador de un baile de gala de cadetes con la actuación en vivo de cinco orquestas. “Soldado Espelosín, vaya a Casa Marínez, alquílese un smoking que lo va a pasar a buscar un chofer”, rememora a las risas Pedro.

Muchos vecinos y comerciantes del barrio eran clientes de la confitería de su padre, por ejemplo el Dr. Osvaldo Sella que a la vez era el profesional que atendía al joven Pedro. Nos referimos acá, ni más ni menos que al dos veces presidente del CAST, y que bajo su gestión se adquirió la Sede Social de Perú 1360, se obtuvo en forma definitiva la cancha de la Isla Maciel y se logró el ascenso a Primera División en 1975. Este prestigioso cirujano dentista es quien convoca al joven Pedro a participar de la CD en el sector de “Prensa y Propaganda” y en esos tiempos de bonanzas se dio el lujo de ser la voz del estadio cuando Telmo subió a la primera categoría. En la subcomisión de prensa, le entregában a los periodistas una copia miniografiada con la formación del equipo y en los entretiempos se les servía un refrigerio. Luego fue Secretario General, cargo que revalido con la gestión de su gran amigo Albino Bemposta.

Equipo de San Telmo, Año 1975 que ascendiera a 1º Divisón. La imagen es del cotejo vs Platense en la Cancha de Huracán. Pedro es último de la derecha (abajo)

Promediando esta entrevista, rememora sus años mozos, la barra de la calle de Balcarce y se suelta en sus recuerdos: “Como fue cambiando el barrio… la modernidad nos perjudicó porque se ensancharon las avenidas Independencia, San Juan, Garay y con la construcción de la Autopista 9 de Julio se fue mucha gente del barrio; perdimos identidad. Mucha gente no lo cree, pero San Telmo juntaba 7000, 8000 personas en el estadio y hoy a veces nos somos más de 500 personas.”

Don Albino Bemposta sin dudas fue uno de los grandes amigos de Espelosín. En varios pasajes de la entrevista lo recordó con un dejo de tristeza. Falleció el 18 de junio pasado. La foto publicada por soydetelmo.com.ar fue tomada tan solo 15 días antes de la desaparición del mítico dirigente Candombero.

Hoy en día Espelosín trabaja ad honorem todos los días en el Club como responsable del departamento de socios. Se levanta 8 am y luego del desayuno le presta particular atención a la medicación. Sufre EPOC, el cigarrillo que “agarró” en tiempos de la colimba le pasó la factura sobre todo en los últimos años. Viene de transitar afecciones graves de salud pero le puso el pecho y salió para adelante.

Se casó en 1973 y del matrimonio llegó su única hija, Lorena Espelosín (42) y mas tarde tres niestas y dos bisnietos. Enviudó hace 10 años.

Para sorpresa de este cronista no se jubiló como “gráfico” sino como empleado de la empresa “27 de junio”. Una caja de sopresas. Pedro fue propietario durante un breve lapso de una almacén en el barrio de Flores. Por la calle del comercio circulaba la línea de colectivo 99. Se hizo amigote de varios choferes que eran clientes del “boliche” y se probó como chofer (adquirió la propiedad del 50% de un colectivo) y más tarde en el sector de de arreglos de máquinas expendedoras de los boletos. Inició los trámites jubilatorios en 2013.

En casa del herrero cuchillo de palo reza el dicho popular y aplica en este caso. Pedro compró su primer auto en 1980, un Ford Taunus GXL. Tuvo que hacer un curso de manejo, si bien vendió cientos de vehículos en las empresas que trabajó tenía “chofer”. “En 14 meses le hice 90.000 km” rememora.

Tiene como rutina matear alrededor de las 17 hs con unos vecinos y la propietaria del kiosko de diarios en Bolívar y avenida y Garay. Luego abre su oficina en el CAST. Pedro está en su lugar en el mundo. –

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