La vieja guardia de la calle Balcarce

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“Hoy nos detenemos en el tiempo para relatar la historia de los “purretes” de la calle Balcarce”

Los años´40, 50 y 60 fueron para muchos la etapa de oro del tango, el auge de los grandes salones de baile, la referencia con distintos programas de radio y el cine entre otras marcas de época. Las callecitas de San Telmo se poblaban de “pibes” que jugaban intensa y libremente en el espacio público. La cuadra donde residían estos chicos eran verdaderos países y a veces con sus límites bien definidos. Hoy nos detenemos en el tiempo para mencionar la historia de los “purretes” de la calle Balcarce.

Pedro Espelosín (72) habitaba con sus padres la casa de la calle Balcarce 1023. En la misma cuadra se reunía con un montón de pibes del barrio, tal es el caso de Francisco Pascual Aprea (66). “Franco” como lo conocen en el barrio residía en la casona con altura 1028 y fue integrante de los equipos de Ajedrez del club que disputó los torneos de AFA entre los años 1986 a 1992.

En 1963 el inolvidable Roberto Galán, produce y presenta el programa “Remates musicales”, ciclo que organizaba sorteos en forma periódica. En una ocasión se premió con una cena en la Cantina de la Boca a los primeros socios de San Telmo que se acercaron a la sede que significó una panzada en la mítica “Il Piccolo Navío”. Allí fueron entre otros Pedro, Franco Aprea, Angel Larrea, los hermanos Castro y Aníbal “Cacho” Hay.

Aprea (Derecha) representó al CAST en los Torneos Copa AFA de Ajedrez. Foto vs Estudiantes de la Plata en 1969. Ese mismo día San Telmo jugaba en la Isla contra Ferro (que iba puntero en el campeonato de fútbol de primera B). Llegó sobre la hora, casi sobre el límite permitido de espera, jugó alcanzó “un muy buen empate, en una lucha que aún recuerdo dramática.” En ese entonces tenía 16 años y su demora se debió porque fue a ver al “Candombero”

En los mismos 100 metros habitaba la familia de los pescadores “Mellino” (Balcarce 1036) que venían de Sorrento (Nápoles). Laburantes de sol a sol podemos mencionar a Gaetano y Salvador, y entre los pibitos a Ferdinando y Tito. En Balcarce 1025 hizo historia un hijo y nieto de pescadores Sorrentino, Don Antonio Mellino o “Il Figlio di Pasaguai” (
persona que siempre se mete en líos) como sus connacionales lo denominaban. Arrancó como “palanquero” de canastas de pescado (compraban en un mercado que funcionaba en la Av. Paseo Cólon entre Chile y México) que vendían por las calles del barrio como otras tantas historias de emprendedores inmigrantes que bajaron del barco “con una mano atrás y otra adelante”. Décadas más tarde fundó en Mar del Plata una importante empresa pesquera, con barcos y frigoríficos. En el 961 vivía Antonio De Rosa, quienes junto a descendientes de los Mellino co-organizan desde hace décadas, la procesión por el “Día de Santa Ana, patrona de la Marina Grande de Sorrento.”*

Quien transitó la calle Balcarce entre Independencia y San Juan en los años por lo menos hasta la década del 60 podría tranquilamente confundirse con una barriada napolitana. En ese sentido no es de extrañar que la mayoría de los niños fueron educados bajos preceptos religiosos. El Colegio María Auxiliadora (Garay 556 entre Bolívar y Perú, con entrada por Brasil 559) albergó decenas de niños de la cuadra. Edit Santoro (Carlos Calvo y Balcarce), María Eugenia Escobar (en diagonal a Edit, vivía arriba del bar de los Gallegos), Ana María y Rosita De Genaro (residían en lo que hoy es la Casa de Castagnino), Ana María Cafiero (Balcarce 1050 PB al frente), Mónica Córdoba (en el 1080) y Anita Espósito en el 1087.

La familia Díaz aportaba a Irene, Beto (79), Hugo (76) y Daniel (66) y otros tantos residentes hacían de la suyas en a la altura de 1073. El pater familia acá era “Don Severo”. Este Asturiano se vino con la familia en plena guerra. Dicen que el hombre “era muy pintón y se casó con la más linda del barrio”,  María Rosa “La negra” Pierallini.

Severo Díaz en los años 30 ganó un concurso de Belleza Masculina que
organizó la Fox Film de Argentina con derecho a viajar a Hollywood.
Su hijo Beto asegura que no viajó para no dejar sola a su madre.
Trabajó en varios films como “La canción del gaucho”

“Nos pasábamos el día completo jugando a todo, pero principalmente a la pelota. Éramos los dueños de la calle, los vecinos sacaban los autos de la calle para que podamos armar verdaderos partidazos. Recuerdo que armábamos un arco en Balcarce 1086 (Cortina metálica de un depósito de electrodomésticos) en 1087 y otro al 930. El horario era de 8 am a 8 pm; parando solamente para comer. Siempre andaba con mi hermano, Beto; pero él era la antítesis mía….tranquilo y pensante. Siempre ponía la cara por mí, si lo habrán fajado a Betito por mi culpa relata risueño Hugo Díaz.  

Equipazo de los muchachos del “Bar Sportman”. Los partidos a veces se disputaban en las canchas de Casa Amarilla (Mercado de las papas) y los más chicos acompañaban.

La cuadra del patronato de la infancia sobre Humberto 1º fue testigo de inolvidables “picaditos” de los pibes del barrio, que solo se suspendían cuando pasaba el patrullero: “Ahí, salíamos todos corriendo”, rememora Pedro Espelosín. Un poco más chico pero no tanto, era de la partida, y Aníbal “Cacho” Hay (Balcarce 1043).

Aníbal Hay y Horacio Castro en la Escuela Guillermo Rawson

Espelosín uno de lo más peques para ir a ver al Candombero necesitaba un mayor que lo hiciera entrar. Su padre trabaja día y noche en la Confitería “Suiza”* y se le complicaba. Acá entra en acción Ángel Larrea (Balcarce 1043) padre de “Angelito” otro de los pibes de la cuadra. Otro grupo asistía a las cancha con el el padre de Fito Ferrari (dicen de gran destreza con el balón) con los camiones de Fideos Marconetti, empresa que en sus momentos de apogeo construyó un edificio para sus empleados en la Avenida Paseo Colón 1598. Meses atrás fue demolido para la construcción de los carriles exclusivos de transporte Público, más conocido como Metro Bus del Bajo.

Probablemente la barra de Balcarce que se juntaba a la altura de Carlos Calvo, haya asistido completa a la cancha el 23/12/1961, contra Tiro Federal, el día que San Telmo dio la vuelta olímpica y se festejó en todo el barrio el ascenso a Primera “B” que había sido conseguido un par de fechas antes.

En el inquilinato de Balcarce 1080 las habitaciones no necesitaban resguardo de llaves y todas las familias se conocían de memoria. Se trata de una típica “vivienda urbana colectiva”, más conocida por estos lares como el “conventillo de la cuadra”. Entre otras familias pasaron por este mítico “conventillo”, los Sosa en las habitaciones 10 y 11 (4 hermanos) doña Salomé con sus hijas Carmen (que falleció muy joven) y Mónica; los hermanos Chaine (según dicen eran verdaderos “guapos”) Antonio y Carlos, algún Reynoso (familiar de los Reynoso de al lado de la zapatería de Carlos Calvo y Balcarce) y la Tana Naninna.

Los pibes tenían una “pelota en la cabeza” y en su haber tienen decenas de vidrios rotos. Las nenas preferían dar vueltas manzana con sus coquetas “Bicis”, jugar a la mancha y a las escondidas. “A determinada hora, salían todas las tanas o paisanas más grandes con unas sillas, generalmente bajita y las ponían en la vereda y charlaban y tomaban mate, al mismo tiempo que nos cuidaban y retaban”, recuerda Anita Espósito (59) de Balcarce al 1087. Nieta de Antonio Espósito y Josefina de Rosa que llegaron a San Telmo en los años 20 provenientes de la mítica ciudad de Sorrento.

Elena Coles de Espósito, Patricia Espósito y Anita Espósito. En el escalón más alto uno de los mellizos Kahllil, que vivían en las piezas del primer piso. Sentado debajo de Anita uno de los chicos de la familia De Rosa, sobrinos nietos de sus abuelos. El bebé a “upa” de la señora es uno de los hermanos, los mellizos Beto y Toni Espósito. Arriba vivían los otros mellizos, Cacho y el Negro Kahllil. Los abuelos de Anita alquilaban “piezas a toda la tanada” (Nov 1962)

Además de las mencionadas entre las pibas se encontraban Patricia Esposito, Olguita Peña, Elsa Macri, Lucia Macri, Emma Leoni, Cristina Raño, Edith García, Gracielita Sánchez, Marta Bauzo, María Julia Fernández, Liliana Giuzzani y la más grandes, Aida Cilento, Tarquiña Magali, Irma Magaldi, Pancha Magaldi, Susana Lopez, Beba Filardo, Betty Domínguez Frasca, Teresa Ema Ercolano, Irene Díaz, Consuelo Di Leva, Rafaela Di Leva, Lucía Ana Aprea y Edit Santoro cuyos papas eran propietarios del almacén de Carlos Calvo y Balcarce.


Graciela Sánchez, Marta Apolo, Elsa Ferrari, la que sigue arriba las migas le decían “La nena”, y “Maruja”. Abajo Betty Domínguez, (no recordamos el nombre de la siguiente) luego Teresa Ercolano y “Bebé” Marchi.

En Balcarce 1010, residía Humberto “Beto Reynoso”, luchador de lucha libre, gran atleta cuyo físico se esculpió “hombreando bolsas y paleando cereales en las bodegas de los barcos en Puerto Madero y Puerto Nuevo”.  En los años 50´”Baby” personificó a “El Hombre Araña” en la troupee de Martín Karadajian en el Luna Park. Reynoso abandonó el personaje arácnido y adoptó el de “Caballero Rojo”. Se casó conMiss Selva”, contorsionista y malabarista que se presentaba en los números en  vivo de los cines del centro y por supuesto en el “Cine Cecil” (Defensa 845)

Los Reynoso eran cinco hermanos. Cada uno de los cuatro varones tenían un sobrenombre: El Negro era el mayor y “levantaba Quiniela”, después le seguía Rubén Orlando Reynoso o el “Querido”, “Beto” y el más chico de ellos le decían “Nene”. Beto o sea el Caballero Rojo no tuvo hijos y falleció en 2007 producto de una afección pulmonar.

También eran de la barra los hermanos Castro de Carlos Calvo al 200 (actualmente Horacio trabaja en un agencia de loterías en Av. San Juan al 400) Los muchachos, entrada la adolescencia frecuentaban el “Bar Sportman”(Carlos Calvo y Balcarce) y se anotaban en cuanto torneo de papi fútbol esté al alcance. El nombre de la “institución” era “El Repecho de San Telmo”, Jorge Peña el encargado de restaurante de ese mismo nombre (Carlos Calvo 242) “percibió” la existencia de muchos pibes que andaban por la esquina y en Balcarce y para “cuidar el buen nombre del negocio” que en la época era considerado de los más “pitucos” les regaló un juego de camisetas, pantalones y medias. La muchachada se portó mejor que nunca con la clientela. Años más tarde Peña participó y mucho de la vida institucional del barrio con la “República de San Telmo”, y junto al presidente Ernesto Di Carli onstituyeron la sede de esta ONG en Balcarce 959 donde funcionaba el taller de fotograbados “Tricomías Gráficas”. En el fondo de esta propiedad se encontraba la mítica pulpería “Los Troncos”, que si bien no hay imágenes no son pocos los vecinos que recuerdan que alguna vez se dio una vuelta por el boliche, Jorge Luis Borges.

“Mi familia vivió en Balcarce 1087 desde que vinieron de Italia. Mi abuelo, Antonio Espósito, muere de cáncer muy joven, mi papá era chico. En esa época no había pensiones y mi abuela cose, borda y lava ropa para afuera. El caserón era propiedad de una Asociación de niños huérfanos (cosas de la vida!) al ver a mi abuela sola, viuda y con un pibe, la pasan a la pieza de adelante, la que da a la calle y le dicen que a partir de ahora, ella tenía que limpiar los espacios comunes, mantener el orden de los inquilinos y cobrar los alquileres, a cambio de la pieza. Obviamente empezaron a vivir todos sus paisanos o sea todos tanos de su zona. Un día viene buscando una pieza un napolitano soltero, mi abuela le alquila una pieza. Cuando mi papá tenía como 15 años se casan. Un par de años después compran el caserón y pasan a ser los dueños, no tuvieron hijos, pero es el único abuelo que conocí, Juan Gargiullo. Alquilaron piezas exclusivamente a tanos hasta 1970 más o menos” Anita Espósito

Cualquier crónica como la pensada por quien firma esta nota, seguro contiene decenas de omisiones en cuanto a personajes e historias de vida. Pero mis fuentes señalan que a Rafael  Porzio y su hermano Saverio eran una especie de guías de los pibes.

“Rafa” (hoy tendría unos 72 años) fue una persona muy querida en la cuadra; dicen que tenía perfil de líder, era solidario y muy buen compañero. Fue un terrible fana y seguidor de San Telmo. Nació como muchos protagonistas de esta nota en Sorrento, provincia de Nápoles, en la famosa Campania. Los Porzio arribaron a nuestro país probablemente en lo últimos años de la década del 40´escapando de la miseria en plena “posguerra” . Primero unos días en La Boca y luego directo a la calle Balcarce 1028. Hugo Díaz y otros chicos del barrio recuerdan verlos llegar a la cuadra con el clásico baúl utilizado por los inmigrantes; en este caso de tono verde loro. Hace unos 15 años aproximadamente paseando con el barrio junto a su amigo “Rafa”, encontraron el baúl en la Feria de la Plaza Dorrego, pero no hubo caso el feriante no lo quería vender. En sus últimos años trabajó en “Chichilo” (Mar del Plata) El mar y la relación con la pesca sin dudas vino de cuna. Tuvo su merecido homenaje. Sus cenizas fueron esparcidas en las canchas de San Telmo y Boca. Sus dos pasiones. Historias de vida de estos “Tanos” que vinieron a hacer la América para volver a su patria, pero solo regresaban como turistas. San Telmo los recibió con los brazos abiertos; con trabajo y mucho esfuerzo se hicieron querer e hicieron historia; de la que vale la pena contar.-

“FIESTA DE SANTA ANA Y EL BUEN PESCADO”
Se trata de la tradicional peregrinación, que arranca en la Iglesia de San Pedro Telmo los días 26 de julio.

Patrona de los pescadores de la Marina Grande en Sorrento (Nápoles) Se estila el uso de poleras azúles y pantalones blancos que rememoran el antiguo uniforme que utilizan los pescadores sorrentinos.  

En el desfile, los dos santos “Santa Ana y San Antonino, patrono de la ciudad de Sorrento” parten de la iglesia sobre lechos de flores cargados al hombro de los varones, una imagen que evoca la historia de esta colectividad de inmigrantes que llegó a la Argentina a principios del siglo XX y se estableció en San Telmo. Los más pequeños se visten de marineros con trajes de época. La ceremonia finaliza con la entonación de las estrofas del himno nacional Italiano.  En 1950 se formó la Sociedad de los Pescadores de la Marina Grande de Sorrento, asociación que empezó a organizar las fiestas patronales y actividades sociales de la comunidad, incluyendo la compra de un terreno y la construcción de un edificio con salón de fiestas sobre Cochabamba al 400.-



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