Preocupación por la “Rosadita de San Telmo”

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Vecinos están preocupados ante la venta de la casa de Juan Carlos Castagnino.

La casa que alguna vez habitó el artista plástico Juan Carlos Castagnino tiene su entrada por la calle Balcarce 1016, casi esquinando con Carlos Calvo. Se destaca entre las construcciones vecinas por el color de sus paredes, pintada con un rosa apagado, un rosa viejo, único, de donde sobresalen ladrillos del siglo XVII. 

Una imponente puerta con forjas de hierro oxidado de historia, hacen una fachada imperdible para el registro fotográfico de locales y turistas que visitan el Casco Histórico porteño y aman el alma detrás de las fotos.

La construcción está en pie desde 1780, cuando el solar era parte de la Capitanía del Puerto de la Ciudad de Buenos Aires. Funcionó como correo a mediados del 1800 y se cree que, también, formó parte de un complejo de edificios que asistía al funcionamiento del Puerto cuyas aguas, en aquellas épocas, llegaban hasta lo que hoy es el eje de las avenidas Alem – Paseo Colón. Es difícil recabar información de las familias que habitaron la casa, más teniendo en cuenta que funcionó como inquilinato durante la fiebre amarilla de 1872.

El pintor arribó desde Mar del Plata y se enamoró de San Telmo. Frecuentaba a artistas amigos en un conventillo de México y Balcarce. Luego, por una cuestión de distancia, eligió tener casa y taller en el mismo barrio. Así, los Castagnino compraron esta casa en 1967, indemnizando a las personas que vivían en ella, y mantuvieron la construcción original, aunque Juan Carlos hizo su taller arriba. Juan Carlos militaba en el Partido Comunista y formó parte de los “pintores sociales”, corriente que utilizaba el arte para denunciar las injusticias. (Ver destacado)

“Las ilustraciones del Martín Fierro y los murales que pintó junto con Spilimbergo, Berni, Colmeiro y Urruchua en la cúpula de la Galería Pacífico son, quizás, las obras más reconocidas”

En febrero de este año, el inmueble fue tasado por la inmobiliaria “Gustavo Frank” en unos 820.000 dólares, luego de que la Galería de Álvaro, uno de sus hijos, dejara de funcionar, como así también el Museo Libertino –culto al erotismo-, que estuvo abierto entre 2007 y 2008, a cargo de Mariana Castagnino, Juan Gasparini y Eduardo López.

El edificio contiene dieciocho habitaciones, un patio central y un terreno que ocupa más de 50 metros hacia el interior de la manzana, con esculturas esparcidas por todos lados, a veces mezcladas con plantas, desde una higuera hasta el perfume de un alcanfor.

Si bien la propiedad pertenece a los herederos del artista, es oportuno mencionar que posee una doble protección: 1) Está ubicada dentro del Área de Protección Histórica (APH), “) y Protección estructural, debido a su carácter singular y tipológico, esta última se otorga a “edificios que por su valor histórico, arquitectónico, urbanístico o simbólico caracterizan su entorno o califican un espacio urbano”.

Sin embargo, se pueden hacer modificaciones, siempre que no alteren su volumen. Ésto quiere decir que, quien la compre, no podrá ampliarla ni modificar su fachada o estructura, pero sí realizar alguna reforma de subdivisión interna, que en ese caso, debe contar con la aprobación de la Dirección de Interpretación Urbanística.

Para Nora Palancio Zapiola, periodista y vecina de San Telmo, integrante de la asociación de vecinos “Casco Histórico Protege”, la casa/taller del genial artista “debería ser parte de un proyecto cultural que ayude a renovar el interés por la obra, la vida y el legado de Castagnino, y el movimiento político que se expresaba en su época. Un museo con vida, en movimiento, que incluya talleres de arte para chicos, charlas de movimientos artísticos y un espacio para expresiones de nuevas formas del arte, por ejemplo, sería una manera de resignificar este espacio que vale mucho más que 900.000 dólares”, aseguró. 

En el marco de las luchas que los vecinos vienen dando contra la construcción ilegal de edificios como el Astor –Caseros y Bolívar-, el quite de vías de la calle Defensa, el cemento sobre los adoquines, la posible demolición de la Escuela Taller del Casco Histórico, entre varias otras peleas por la defensa del patrimonio tangible e intangible, Palancio Zapiola, agregó: “Temo que en esta especie de descuido especial que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires tiene con nuestra zona histórica, a pesar de promocionarla como tal pero, en los hechos, matando su arquitectura, estilo, cultura, densidad e historia, haga sus famosas interpretaciones de las normativas y de esta casa quede sólo la fachada. Debemos estar atentos, porque hoy somos los vecinos quienes tenemos que trabajar para cuidar lo que en todos los países es cuidado por el gobierno”.-


Castagnino fue uno de los artistas plásticos más relevantes del país. Junto a Antonio Berni, Lino Enea Spilimbergo, Enrique Lázaro y el mexicano David Alfaro Siqueiros pintó el mural Ejercicio Plástico para Natalio Botana y que hoy se exhibe en el Museo del Bicentenario. Creó ilustraciones inolvidables dejando un legado de al menos 40 murales en todo el país y dejó su arte en las cúpulas de las galerías de distintos barrios. En 1960 viajó por México y Centroamérica, en 1962 hizo para EUDEBA una serie de ilustraciones para el Martín Fierro, logrando darle un rostro definido al más popular de los personajes de la literatura argentina. Juan Carlos Castagnino murió a los 64 años en Buenos Aires, el 21 de abril de 1972. Lo llamaban pintor social, queriendo significar que fue un artista que utilizaba la pintura para denunciar situaciones de injusticia. 

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