Insólito: Se fue de vacaciones y le levantaron el “Kiosko”

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Se trata del puesto de diarios que está ubicado desde hace 25 años en la calle Carlos Calvo, a metros de Chacabuco. 

Carlos De Vicenso (70) y su mujer Cristina Álvarez (67)  se tomaron unos días de descanso en la provincia de Mendoza. Nunca imaginaron que en ausencia de los propietarios,  el Gobierno de la Ciudad podría tomar la decisión de levantar el puesto Nº 48, que por otra parte ejecutó en tiempo record.

El titular del Kiosko de diarios y revistas en cuestión ostenta unos 45 años en actividad y según relata a este medio, nunca vio algo semejante. La cronología de los hechos comienza con una “cédula” que no fue recibida por sus propietarios, quienes consideran que no fueron notificados correctamente. La carta fue dejada en el comercio la primera semana de abril y el martes 10 de ese mismo mes, aproximadamente a las 00:30 hs, se acercó un camión de la Empresa “Paolini”. La enorme grúa alquilada por la comuna para estos menesteres cumplió su cometido sin que nadie lo pueda impedir. Retiraron el puesto para finalmente alojarlo en un depósito en la calle Pedro de Mendoza 3875.

Vicenzo quien sufre de hidrocefalia, tuvo que sobreponerse a esta situación que se enteró cuando regresaba de sus vacaciones, comenzando un sin fin de idas y vueltas. Al principio los funcionarios que recibieron los reclamos no podían responder con claridad la motivación de semejante decisión: “Tiene el permiso vencido” dijeron. Inmediatamente se dirigieron a las oficinas del GCABA que funcionan en el ex edificio Canale (Frente al Parque Lezama) para solicitar una copia de la autorización para funcionar. La consiguieron, el documento no deja lugar a dudas: la fecha de vencimiento es el 28/12/18. Los papeles estaban en orden y el puesto no estaba abandonado.

Lo que sigue es una sucesión de pedidos de disculpas por parte de los funcionarios de la Dirección General de Fiscalización del Espacio Público que funciona en la Av. Huergo 949. Ahora sí, se comprometieron con una mejor atención para reparar el error. Pero nada alcanza. El puesto fue destrozado cuando lo retiraron, y se terminó de resquebrajar cuando lo repusieron; encima como las patas del kiosko se rompieron no tuvieron mejor idea que apoyarlo sobre unas maderas.

Al mismo tiempo apenas recuperaron la mercadería, anduvieron dando vueltas con un su propio auto atestado de publicaciones, para poder recuperar algo de dinero por las devoluciones.

“Carlos y Cristina, decidieron tomar un préstamo personal por unos $60.000 que es lo que les presupuestaron por el arreglo del puesto”

Mientras este cronista entrevistaba a la pareja, fuer interrumpido media docena de veces por vecinos que mostraban preocupados por la situación. De hecho alguno de ellos tenían intención de “cortar la calle” y llamar a los “medios”, pero Carlos les dijo que preferiría dialogar con los funcionarios para resolver el problema lo más rápido posible.

Apenas llegue el nuevo puesto deberá ser ubicado a metros del lugar original en la calle Carlos Calvo al 713, ya que en ese sitio la vereda es más ancha. Mientras tanto Carlos y su mujer seguirán trabajando a la intemperie, pero con la solidaridad y el cariño de la gente que estuvieron a la “orden del día”. Un ejemplo a modo de botón de muestra: los encargados del tradicional almacén de alimentos naturales “La Simbólica” directamente le cedieron el frente de su comercio para que Carlos pueda colgar diarios y publicaciones en el ventanal, pero también la utilización del baño y cocina para poder “trabajar” en la vía pública en condiciones de dignidad. –

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