El Adoquín es patrimonio Cultural de la Ciudad

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El adoquinado era legislado con la Ley N° 65 (sancionada en agosto de 1998) que sólo resguardaba a las cuadras adoquinadas en zonas con protección histórica o adyacentes a monumentos y a la vez permitía terminar de pavimentar a aquellas que ya tengan más del 40% de su superficie con asfalto u otros materiales.

En noviembre de 2011 este medio publicó fotos enviadas por vecinos del barrio de San Telmo, preocupados por el avance del asfaltado ilegal en calles adoquinadas. La organización de defensa del patrimonio histórico «Basta de demoler» interpuso en el año 2009 un recurso de amparo por obras similares en la calle Defensa.

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La estrategia del Gobierno de la Ciudad estaba más que clara: cuando el asfalto supera el porcentaje estipulado por la ley, en tiempo récord una cuadrilla de la comuna levanta los adoquines. Sin embargo el Artículo 2º de la ley afirmaba que las arterias que «hayan sido reparadas con materiales distintos, serán paulatinamente llevadas a su estado original, retirando los segmentos realizados con estos materiales y sustituyéndolos por los originales».

La propuesta del PRO
Note lector que lo comentado hasta ahora, puede ser adjetivado de aburrido pero coincidirá con este medio que es pertinente: el Art 2º del proyecto que intentó aprobar el bloque PRO en estos últimos meses confirmaba una vez más la excepción de protección para los adoquines: «cuando las calles que hubiesen sido reparadas con asfalto, exceda el 40 % del total del superficie de la calzada».

Por otra parte la iniciativa macrista pretendía autorizar al Poder Ejecutivo «la disposición para uso interno del GCABA de las piezas graníticas recuperadas que no resulten indispensables para ser utilizadas en obras públicas» y de esta forma el Jefe de Gobierno establecerá «por vía reglamentaria la cantidad de piezas que resulte útil y conveniente conservar».

La Propuesta de la oposición.
«Con esta ley, Macri pretende extender una autorización para asfaltar 24 mil cuadras» afirmó el legislador del FPV, Francisco «Tito» Nenna autor de una iniciativa con dictamen de minoría (expediente n° 764-D-2013) en la que también confluyeron proyectos de sus pares, Dante Gullo (FPV) y Rafael  Gentili (Izquierda Democrática -Proyecto Sur) para declarar «pavimentos históricos» a las calles empedradas y sus cordones, pertenecientes a la red vial terciaria (ver apartado) o calles de distribución, como integrantes del Patrimonio Cultural en todo en territorio de la Ciudad. El art 1º de este proyecto de minoría pretendía proteger los pavimentos históricos «realizados con empedrados o adoquines de piedras o maderas y sus cordones, pertenecientes a la red vial terciaria o calles de distribución de la Ciudad (Sección 6º del Código de Planeamiento Urbano, Ley Nº 449 y modificatorias), en todo el territorio de la ciudad, en atención a sus valores históricos, simbólicos, ambientales y de percepción del paisaje urbano».

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  Legislador Rubén Campos (UCR)

En el art 3º proponía que el Poder Ejecutivo mantenga y reparare el empedrado o adoquinado con materiales iguales a los originales. Se prohibiría entonces «la reparación y pavimentación de calles empedradas con mezcla asfáltica, de cementos o de otros materiales impermeables».

En ese sentido describe con particular precisión como se repara el adoquinado: «las mismas se realizan con el mismo tipo de material y se colocaran sobre arena de acuerdo con las reglas de arte» y va más allá en el siguiente artículo. En los casos de vías públicas (…) que tengan parte de su superficie reparada con pavimentos, cementos u otras técnicas constructivas, deberá procederse a su restauración con el pavimento histórico existente o piezas equivalentes preexistentes.

Las cláusulas transitorias adjuntas en el proyecto de minoría emplaza temporalmente a Gobierno de la Ciudad que tendrá máximo de tres (3) años para restaurar los pavimentos históricos no reparados con los materiales y técnicas constructivas apropiadas. «En los casos de vías secundarias y terciarias que tuvieren pavimentos históricos cubiertos por otros materiales, éstos últimos deberán ser removidos con el objeto de restaurar el empedrado o adoquinado original en atención a las técnicas constructivas y con las cotas de nivel originales» y deberá completar éstas tareas progresivamente en un plazo de ocho (8) años. Además, incluye sancionar con 10.000 a 50.000 unidades fijas (hoy equivaldrían a entre $ 16.600 y $ 83.000) a quien utilice adoquines de la Ciudad en construcciones particulares.

La Propuesta de Consenso.
La propuesta del PRO en principio contaba solo con el apoyo de su propio bloque. La UCR y el resto de los legisladores hoy en Frente UNEN se abstuvieron de firmar tanto ese despacho como el de minoría. Fuentes parlamentarias dialogaron con este medio y coincidieron que la iniciativa de minoría era inviable. Además de adjetivarla como «conservacionista a ultranza» dejaba escaso margen para debatir un proyecto consensuado y más «razonable» con el oficialismo. Desde el Macrismo resguardaban las calles, pero no las avenidas, que son vías secundarias. Si bien tenían intención de rediscutir su proyecto, para destrabarlo solicitaron algunos cambios. Por ejemplo informaron la necesidad de mayor tiempo para hacer el inventario de calles, y que se los autorice utilizar los adoquines en desuso para algo más que arreglar las cuadras. «Nadie está hablando de venderlos, pero sí pedimos que nos permitan usarlos para las calles internas de las villas, para el espacio público o las sendas peatonales. También hay piedras que ya no se pueden recuperar y que podrían se usadas como pedregullo para reparaciones en las calles», afirmó Karina Spalla, legisladora de PRO en una reunión de Comisión de Planeamiento Urbano que ella misma preside.

Al cierre de esta edición los legisladores debatieron y finalmente aprobaron un proyecto de consenso propuesto por el diputado Rubén Campos (UCR) en la sesión del jueves 28 de Noviembre. En su art 5º promedia el proyecto PRO y el de la oposición cuando autoriza al Poder Ejecutivo a disponer de las piezas graníticas recuperadas y las que se encuentren en resguardo en obras que describe, para no dejar dudas a la hora de la implementación: a) Reposición de adoquinado en arterias integrantes del Catálogo Definitivo. b) Construcciones de calles, senderos peatonales o calles de convivencia en los distritos de zonificación especial U31. c) Itinerarios de plazas y parques que conforme parte del Distrito de Urbanización Parque. d) Incorporación en el diseño de plazas secas y bulevares de avenidas. e) Construcción en el extremo este de la rambla de la Costanera Norte de una baranda de la misma altura que las actuales. Una vez construida la misma, el Poder Ejecutivo podrá disponer de los mismos en caso de necesitarse para los usos anteriores. f) Aquellas piezas de adoquines que estuvieren dañados, partidos o que por sus formas no fueran aptas para ser utilizadas en las tareas establecidas en los incisos precedentes, podrán ser destinadas al uso en zonas de las vías del transporte subterráneo.

Con esta iniciativa se declaran integrantes del Patrimonio Cultural de la Ciudad las calles construidas con adoquinado granítico, que se integren en un Catálogo Definitivo que elaborarán las Juntas Comunales por medio de un «inventario provisorio”. Teniendo en cuenta su ubicación e integren: Distritos APH y de Arquitectura Especial. Sitios o Lugar Histórico, Áreas o Espacios Públicos, Distritos de Urbanización Parque, Centros Barriales y otras vías terciarias y de menor significación.

Las Juntas Comunales remitirán los inventarios provisorios de calles adoquinadas a la Comisión de Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad (CAAP) en un plazo que no supere los ciento ochenta (180) días de sancionada la norma. Dicha Comisión elevará un dictamen técnico a la Legislatura quien convocará a Audiencia Pública, para conformar el Catalogo Definitivo.

El Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales es un organismo asesor del Ministerio de Desarrollo Urbano, que entre otras funciones autoriza las demoliciones. Este ente mixto (legislativo-ejecutivo-Universitario, contiene hasta asesores del Gobierno Nacional) es presidido por el ingeniero Antonio Ledesma. El proyecto de Campos otorga un rol fundamental a la CAAP en momentos que la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos comunicó que va a ocupar su asiento con el arquitecto Jaime Sorín, con sobrados pergaminos en materia de defensa del patrimonio histórico.

En la cláusula transitoria del proyecto del edil radical que finalmente fue aprobado se subraya que las calles construidas con adoquinado granítico no podrán ser intervenidas, modificadas y/o removidas hasta tanto no este conformado el Catalogo Definitivo de las calles con adoquinado granítico.

El texto acordado y votado positivamente por 55 legisladores permite entonces que queden protegidas las vías terciarias, es decir las calles, pero no las avenidas (vías secundarias). Alberdi, De los Incas y Triunvirato son algunas de las avenidas porteñas que aún conservan adoquines en gran parte de su traza.

La ONG Basta de Demoler ya anticipó su oposición a ítem más arriba mencionado: “Preferimos una avenida adoquinada con valor histórico y vehículos circulando lentamente a una avenida con mayor riesgo vial”, aseguran. La misma preocupación compartieron Rafael Gentili (Proyecto Sur) y Rubén Campos (UCR), durante el debate-

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