LOS COLECTIVOS Y EL CASCO HISTÓRICO

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El martes 18 de septiembre pasadas las 19 hs de realizó el encuentro “Que hacemos con los Colectivos” en Los Chisperos (restaurante-bar, teatro independiente) que funciona en la vieja casona de Carlos Calvo 240. Solo un grupo de vecinos logró sortear los fortísimos vientos, y la copiosa lluvia propia de la sudestada que este año no pasó desapercibida. Aún así, el debate que fue rico, permitió repasar los principales argumentos de quienes están de acuerdo con la iniciativa, y las prerrogativas de quines se oponen. Participaron como panelistas la arquitecta Adriana Pérez Moralejo (Basta de Demoler), Edio Bassi (Comerciante del Barrio de San Telmo) y la diputada Gabriela Cerrutti.


José María González, moderador del encuentro antes de ceder el uso de la palabra a los panelistas, repasó parte de los fundamentos del proyecto presentado por la ex periodista de Página 12. Edio Bassi, propietario de la librería “Fedro” (Carlos Calvo 578) se limitó a relatar un diagnóstico más bien descriptivo acerca de las penurias a las que son sometidos los vecinos del barrio de San Telmo en particular, y del Casco Histórico en general. “El transporte público en esta zona es peligroso, si tropezamos en la vereda, tranquilamente un colectivo nos puede pasar por encima” afirmó. Anticipándose al debate recordó que si bien los colectivos que circulan por ejemplo por Carlos Calvo son fáciles de trasladar a las avenidas (entre una y otra hay pocas cuadras) entre las Avenidas 9 de julio y Paseo Colón existen siete cuadras de distancia, y “quienes toman el colectivo en la calle Perú se le va a complica ir hasta paseo Colón o 9 de julio”.

Adriana Pérez Moralejo, integrante de la organización de defensa del patrimonio histórico Basta de Demoler comenzó su exposición afirmando que los colectivos de gran porte dañan las construcciones y en especial las coloniales. Repasó algunas de las estrategias utilizados en otros países, pero puntualizó la necesidad de diseñar un “Plan de transporte, que implique estudios de tráfico, cuantas líneas se superponen en el lugar”, que diferencie el transporte colectivo del individual. A los visitantes en general internacionalmente se les autoriza a estacionar en el borde del casco (en superficie o subterránea). También para Moralejo es indispensable “dividir entre transporte público pasante (tránsito por avenidas sin alterar el Casco Histórico) y transporte público local”. Para este último existen variadas soluciones; “internacionalmente hay de todo, pequeños colectivos, buses (Distrito Federal-México / Andalucía) en otros sitios prefirieron los tranvías (Ciudades holandesas, Portugal)”.

Antes del intercambio, Cerruti se refirió al proyecto de su autoría que está en tratamiento en la Comisión de Transporte de la legislatura. “Propusimos un croquis de como serían estos recorridos que hay que construirlo entre todos, además de los expertos para que los vecinos opinen porque tal o cual colectivo debe pasar por un lugar” afirmó la legisladora. “Escuchándolos a ustedes uno está a favor de sacar los colectivos. Dan una cantidad de argumentos, porque les hace horrible la vida cotidiana los colectivos, desde los que se pueden matar si se caen en una vereda hasta la contaminación y el principal argumento en contra es caminar siete cuadras…” afirmó Cerrutti quien acuerda con “las medidas internacionales que dicen que caminar cuatro cuadras de distancia es mas que razonable”. El debate entre los presentes fue derivando en diferentes problemáticas que sin dudas se interrelacionan con la cuestión específica de la convocatoria. Tal es el caso a las menciones sobre las diferentes estrategias de defensa del patrimonio histórico que por ejemplo abortaron el proyecto macrista de peatonalización de la calle Tacuarí por ejemplo. “En Pelourinho (Brasil) han avanzado en la preservación del casco histórico pero lo han convertido en un barrio fantasma al hacerlo tan patriomonialista” aseguró Cerrutti. En Florencia (Italia) las peatonales en los cascos históricos contemplan excepciones para los autos de los habitantes de los barrios afectados al casco histórico. “Es peatonal menos para los vecinos quienes tienen un permiso que le otorga la municipalidad” agregó la diputada.

El arquitecto Alberto Martínez, viejo conocido en estas lides insistió en la necesidad de implementar un Plan de Manejo del Casco Histórico, en su consideración hasta la fecha ausente. “Debe ser analizada la problemática como un conjunto con la participación vecinal…sino siempre vamos a estar en temas puntuales. Vivimos en peligro por el trazado de las calles angostas…los colectivos son monstruos, se le suman los buses para turistas y los colectivos de líneas que muchas veces deben desviarse y no tienen radio de giro” alertó Martínez. Pérez Moralejo recordó que de hecho “los barrios del Casco Histórico son los únicos que cuentan con una Dirección General que deberían contemplar un plan especial, y a la fecha está vaciada de contenido”. Una vecina de San Telmo, confesó que mientras escuchaba la charla se “imaginaba caminando por Perú o Chacabuco desde la Av. San Juan hasta Estados Unidos que es donde…y la verdad es que por inseguridad, no me animo a caminar esas cuadras” aseguró generando murmullos entre los asistentes.

“Hay un fenómeno urbano nuevo que son las ranchadas y hay que tener coraje…creo que no es seguro tener que patear tres o cuatro cuadras” agregó. Inmediatamente fue abordada varios de los presentes que no coincidían con su caracterización, hasta que por fin decidió abandonar el local. Isabel del periódico vecinal El sol de San Telmo recordó el proyecto del Tranvía en el Casco Histórico, defendido durante años por el recientemente desaparecido Manuel “Quique” Fernández. Ante el requerimiento de AM, Cerruti opinó sobre este medio de transporte. “Hay que pensarlo…hay que estudiarlo el tranvía es un camino a la peatonalización no podes tener tranvías y autos al mismo tiempo en la misma calle” afirmó.-


Los colaboradores de la autora del proyecto se pusieron a disposición para pensar, debatir las propuestas de cambios de recorridos de los colectivos, para luego llevarlas a su discusión en la Comisión de Tránsito y Transporte de la legislatura.

 

El Proyecto de Ley

Artículo 1.- prohíbase la circulación de transporte urbano de pasajeros por el casco histórico, circuito San Telmo, de la Ciudad de Buenos Aires.

Artículo 2.- Facúltese a la Subsecretaría de Transportes a realizar los cambios de recorridos de las líneas de colectivos que circulen actualemente por el casco histórico, circuito San Telmo. El casco histórico de la Ciudad de Buenso Aires está conformado por la totalidad de los barrios de Montserrat y San Telmo, y parte de los barrios Barracas y Constitución. Se trata de un área muy extensa, como consecuencia cada área tiene sus particularidades y diferentes perfiles. Por ello se pretende proteger dentro del casco histórico a las áreas conocidas como “El circuito “Área Institucional”, y “El circuito de San Telmo”. El Circuito Institucional es el sector más antiguo de la ciudad y concentra gran cantidad de edificios de valor patrimonial. En él están emplazadas sedes de las Administraciones Nacionales y del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como otros edificios emblemáticos, como La Manzana de las Luces con el Colegio Nacional de Buenos Aires, la Iglesia San Ignacio, la Manzana Franciscana con la Iglesia San Francisco y la Capilla San Roque (en gran medida hoy protegidos por la ley local N° 954).

El circuito de San Telmo, tiene eje en la calle Defensa y paralelas, y su epicentro en Plaza Dorrego. Dada la antigüedad de sus edificios, el riesgo que implica la circulación del transporte de pasajeros por estas zonas (con calles y veredas muyestrechas, adoquinadas), por el gran peso de los colectivos provocando vibraciones en las estructuras, sumado a la contaminación ambiental que provocan, debemos proponer líneas de acción que impliquen la preservación de nuestro patrimonio. Desde esta óptica se propone la restricción del transporte de pasajeros por las zonas mencionadas; sin pretender agotar con esta medida las demás soluciones que se requieran para el cuidado del casco histórico, que deberán pensarse abarcando la globalidad de la problemática, con participación de todos los actores (vecinos, organizaciones barriales, etc.).

Como ya dijimos, es una medida que se dirige al reordenamiento del tránsito y del uso del espacio público. Uno de los principales objetivos es la preservación del casco histórico de la ciudad, tratando de no alterar en modo sustancial la rutina y cotidianeidad de los vecinos que usan los medios de transporte, pero preservando de la contaminación ambiental y de las vibraciones a los edificios de la zona, los más antiguos de nuestra ciudad.

En el año 2002 la Legislatura de la Ciudad sancionó la ley 954, que prohíbe la circulación de transporte de pasajeros en el área delimitada por las calles H. Irigoyen, Diagonal Sur, Bolívar, Belgrano y la Av. Paseo Colon. Esta medida si bien fue un gran paso en el cuidado del casco histórico, consideramos que debe ampliarse y proteger una zona mas amplia; a modo de ejemplo por la calle Defensa circulan actualmente dos líneas, la 22 y la 29, siendo esa calle una de las que posee construcciones de antigua data, viéndose afectadas por las vibraciones y la contaminación ambiental que producen los colectivos.

De acuerdo a la ley nacional N° 26.740 sancionada por el Congreso de la Nación el 28 de marzo del 2012, y promulgada por decreto 493/2012, la competencia para ejercer las facultades de control y disposición sobre el transporte de pasajeros corresponde a la Ciudad de Buenos Aires, de acuerdo reza su artículo segundo “Corresponde a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ejercer en forma exclusiva la competencia y fiscalización de los servicios públicos de transporte de pasajeros, a nivel subterráneos y premetro; de transporte automotor y de tranvía cuya prestación corresponda al territorio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.”

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