Pirilo, una esencia que no se pierde

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Fundada en 1932 sobre la calle Defensa al 800. Es una pizzería familiar por la cual han pasado varias generaciones. “En el ´32 mi papá vino como empleado, porque esto era de una prima de mi abuela, al tiempo lo compró y pasaron primos, otros hermanos hasta el día de hoy que lo atendemos con mi hermana”, cuenta Silvia “Pirila” Vizzari, una de las dos hermanas que atienden el local.



Con clientela al paso ya que se come “de parado”, Pirilo mantiene esas pizzas de más 60 centímetros de diámetro y por sobre todo mantiene la esencia, algo que evidentemente es su marca registrada: “se sigue haciendo de la misma manera que se hizo siempre, se sigue amansando a mano, el horno sigue siendo a leña y se mantiene el mismo estilo. La mercadería sigue siendo buena mercadería y no se anda “pichuleando” con eso. Y si bien el local es chico, Pirila dice qué “no pensamos en ampliarnos, ni poner una sucursal porque simplemente se pierde el estilo”.

En el mostrador, en las paredes y en la misma entrada, se pueden observar los colores de San Telmo. En otra época, Pirilo (el padre de Silvia) supo mostrar los resultados de los partidos en una pizarra y hoy Pirila refleja ese sentimiento cada vez que el Cadombero juega. “Siempre fuimos de San Telmo y mi relación con la cancha comenzó en el ´75, el año que ascendió a Primera. Iba con mis hermanas, mis primos, mi padre, amigos, etc. Éramos muchos del barrio”.


El del 20 de diciembre de 1975, en la cancha de Huracán, el Candombero le ganó por por 2 a 0 a Platense en la última fecha del “Hexagonal Final” y consiguió el ascenso a la “A”. “El día que ascendimos a Primera fue impresionante, en ese partido fuimos a la popular y desde ahí salimos todos en caravana hacia el barrio. Una fiesta total, ese día mi viejo regalaba las pizzas. Después la fiesta que se hizo con los jugadores en Defensa y México y me la perdí porque era muy chica, pero mis hermanas no”, recuerda “Pirila” con una gran sonrisa.

Silvia insiste con el tema de la esencia, no solo con la pizzería sino también con la esencia del barrio. “Ahora dejó de ser lo que era en otros tiempos, antes era más “barrio”. San Telmo cambió mucho a lo que era, antes tenías vecinos y ahora son todos extranjeros que están de paso. En la calle Defensa por ejemplo, creo que lo único que quedó fuimos nosotros y la tienda de Don Emilia, el resto ya no existe”. Y destaca que es un proceso que empezó con la llegada de antigüedades hace aproximadamente 30 años. “Creo que si se hubiesen quedado solo las antigüedades, el barrio se mantenía como tal. Pero metieron cosas raras y esta empezando a pasar lo mismo que en Palermo. A mi no me gusta que sea tan turista porque pierde su esencia. Extraño el barrio”.

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