CUANDO LA (IN) SEGURIDAD ES PENSADA COMO UN NEGOCIO

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Fino Palacios

En marzo de 2008, con motivo del  lanzamiento del “Plan de Seguridad Integral”  Mauricio Macri declaró que hacia fines de 2009 saldrían a la calle los primeros 1000 egresados de la Policía Metropolitana “para colaborar con la Policía Federal”. Y agregó que la “propuesta no es para confrontar, sino para tratar de ayudar. Todos los pasos que damos son pasos que complementan la inteligencia acumulada de la Federal".

Si bien al día de la fecha no hemos visto uniformado alguno por las calles de la ciudad, el jefe de gobierno fue coherente la idea de trabajar en conjunto con la Policía Federal Argentina (PFA) y pese a la resistencia de muchos el 2 de julio de 2009 designó como primer jefe de la Policía de la Ciudad a Jorge “el fino” Palacios.

Mauricio Macri defendió a capa y espada al hombre que aportaría la experiencia y la inteligencia acumulada en la PFA. Pese a que “el fino” haya sido desplazado de la fuerza en 2004 por las grabaciones que lo involucraban con uno de los imputados en el secuestro de Axel Blumberg; pese a las relaciones con el ex Jefe de la Side durante el menemismo Miguel Angel Toma; pese a las acusaciones como encubridor con el atentado terrorista contra la AMIA; y pese a su supuesta vinculación con las muertes producto de la represión policial en las cercanías de Plaza de Mayo el 20 de diciembre de 2001.

En vistas del curriculum vitae de Palacios (más parecido a un prontuario) como jefe de la policía metropolitana, no tendría que sorprendernos la red de (des)inteligencia que se descubrió recientemente. Palacios –quien “renunció” ante el inminente procesamiento en la causa AMIA-, Ciro James –descubierto como espía en el GCBA-, Osvaldo Chamorro –que fue separado antes de asumir el lugar de Palacios- o Eduardo Orueta –que estaría por ser desplazado al momento de publicar esta nota- son parte de un mismo todo. Sus prácticas, los modus operandi, intereses y códigos son los mismos que reproducen cotidianamente la inseguridad, ya que para ellos –como para muchos- es un negocio.

El No a Fino Palacios

El negocio de la inseguridad rige tanto para el mercado como para el Estado. En muchas ocasiones se articulan manifestándose corporativamente en los medios de comunicación. Y en la ciudad esta política de “seguridad” va de la mano con toda la política de gobierno. Los desalojos, la violencia de la Ucep en el espacio público y particularmente en las plazas, la represión a las manifestaciones sociales –desde el recital de viejas locas a una marcha de docentes por reclamos salariales-, el cierre de los centros culturales y sigue la lista.

El gobierno liderado por Mauricio Macri sabe, porque es producto de su gestión, que la situación social de la ciudad está en plena efervescencia. El descontento social se manifiesta cotidianamente y el jefe porteño necesita una fuerza coercitiva a la altura de las circunstancias que no solo meta palo y bala de goma –cuando no plomo- sino que también haga inteligencia.

Por todo lo dicho, es que la designación de Palacios no es aislada y no tendría que sorprendernos descubrir que en el Estado porteño se tejió una la red de corrupción e inteligencia para defender los intereses de unos pocos, para reproducir el poder o en el peor de los casos no perderlo. Porque no es la única.

* Estudiante Comunicación (UBA)

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