“Monger”: Traficante, Comerciante, y también turista.

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Este documental observacional une en la actual Ciudad de Buenos Aires el derrotero de tres personajes atravesados por la misma subcultura, el “mongering” (turismo sexual en países del tercer mundo) Por Juan Cibantos.
El documental del director estadounidense Jeff Zorrilla llegó al sur de la Ciudad de Buenos Aires para retratar el “detrás de escena” del turismo sexual

La palabra “Monger” traducida al español, significa traficante y en inglés alude a las personas aficionadas a hacer algo con mucha frecuencia. Algunos autores se refieren al “Mongering” como una subcultura que se difunde a través de websites privadas que comparten información de cada país, tipo de mujeres, costos, hasta compiten entre sí por cantidad o calidad de “adquisiciones sexuales”.

El documental en cuestión fue filmado en un 70 % en formato digital, pero contiene intervenciones en “Super 8”, de hecho el director pertenece en Buenos Aires a “El club de Super 8” donde filman en este formato y revelan el material en “Arco Iris”, tradicional laboratorio casero que lleva décadas funcionando en un viejo edificio de la calle Balcarce 773.  

En Monger se relatan las historias en primera persona de tres “personajes” que poco tienen en común exceptuando que todos tuvieron encuentros sexuales a partir de una búsqueda en internet.

“Latinoamérica o el Tercer mundo en general es un lugar salvaje donde pueden hacer todo lo que quieren. Vienen por un rato, hacen todo lo que no harían en su tierra porque es muy caro y tienen una reputación que cuidar, descargan lo que tengan que descargar y vuelven a ser seres respetables en su país de origen. Por eso existen los foros: ahí se comunican cómo está la economía del país en ese momento, y eligen el país que está pasando un mal momento económico, porque para ellos es más barato y rinde más” asegura Ramiro, un “expat” o expatriado yanqui, que vive en la ciudad desde hace unos 15 años y se fue convirtiendo en un guía autodidacta quien nos introduce en los sitios y nos interrelaciona con personas que ofertan lo que esta segmento especial de turistas buscan.

Las calles del centro porteño toman otro color cuando las caminamos detrás y a través de los ojos de nuestro peculiar guía en su búsqueda de sexo y no mucho más que sexo. La cámara nos expone a las situaciones, las personas y los pensamientos sin mediaciones, son imágenes crudas y sin filtros que incomodan en cada acción. De esta manera se nos pone enfrente el simplificado y burdo machismo que brota de los involucrados en el “negocio”, y en el intento de traspasar o diluir la incomodidad, nos damos cuenta de que tal vez no sea esa la idea. Pensarse a uno en ese lugar puede ser más interesante y fructífero que hacerlo en la comodidad de la crítica desde afuera. 

Otro de los protagonistas es Alan, un británico de más de 60 que se enamoró de una trabajadora sexual con quien ha tenido un hijo (8 años) actualmente bajo su custodia. Los dos se prestan para charlar en la mesa de un bar sobre una propuesta de abortar que él le hizo a ella. Su meta es volver a su país para  “darle una mejor educación” a su hijo, porque considera que “la Argentina es una mierda”. Pero debe conseguir que ella lo habilite legalmente, una cuestión de difícil resolución por más que ella sea “una prostituta”.

Más o menos incómodos nos hacemos parte del viaje, aunque en cierta medida ya lo somos, y Monger puede, justamente, convertirse en un ejercicio para acercar la ciudad “oculta”, para observar y volver a pensar.- 


El realizador de este documental es Jeff Zorrilla un norteamericano que reside en Argentina. Monger (Argentina – 2016) Producción: Natalia Cortesi, Fernando  Dominguez / Fotografía: Emiliano Cativa / Música: Hernán Hayet / Edición: Jimena García Molt / Duración: 72 minutos. 

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