15/04/2024

LOS PIBES Y EL PACO

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LOS PIBES Y EL PACO

Desocupación, exilio de las escuelas, drogas y no futuro eran el contexto de la vida de las pibas y pibes de los principales aglomerados del país. Una década después, aquella postal del cura rosarino es una realidad que se profundiza en los partidos bonaerenses.

De acuerdo a la Comisión de Prevención de las Adicciones de la Cámara de Senadores, alrededor de 70 mil personas consumen paco en el conurbano del principal Estado argentino, la provincia de Buenos Aires. El narcotráfico sigue siendo el principal circuito de dinero fresco en la Argentina del tercer milenio. Y, al mismo tiempo, la fenomenal herramienta de domesticación social que implica la dependencia química de los pibes. Antes que revolucionarios, la muchachada debe ser narcotizada y habitante de las cárceles hacinadas. Así funciona la maquinaria del poder.

El paco, para colmo, tiene cada vez más prensa, involuntaria o no, la publicidad viene desde distintos sectores. Consumir paco es la nueva moda que algunos disfrutan mientras otros no saben qué hacer para contagiarle a los pibes algún ideal existencial que no sea bancarse la muerte prematura que significa su consumo. La información también dice que el consumo de esta droga basura aumentó un quinientos por ciento en los últimos años, según sostiene un reciente documento de las Naciones Unidas.

La noticia sostiene una verdad ya largamente conocida desde finales de los años ochenta y que ahora ostenta el supuesto grado de primicia en boca de funcionarios aparentemente sorprendidos: “Hoy Argentina es un país de paso, de consumo y de producción de paco. Las condiciones para que el narcotráfico actúe son la pobreza extrema, exclusión de muchos jóvenes, disponibilidad de precursores químicos para mejorar la sustancia, laboratorios clandestinos, lo que vulgarmente se conoce como ‘cocina’ donde se produce cocaína y pasta base en gran escala», señaló el titular del organismo, Gustavo Vignali. Pibas y pibes consumidores consumidos, futuro narcotizado y presente millonario para delincuentes de guante blanco que invierten miles de pesos para cocaína de buena calidad y que después se estiran hasta lo inimaginable.

El paco es el nuevo nombre de la dependencia química que se impone sobre los sectores juveniles empobrecidos, el reciclado mecanismo que los aleja del protagonismo y los sumerge en la violencia y la resignación.

* Pelota de Trapo

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