21/05/2024

"EN LA CIUDAD LO QUE FRACASÓ FUE LA REELECCIÓN DEL PROGRESISMO"

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Martin Hourest. Foto Alerta Militante
Martin Hourest. Foto Alerta Militante

ECONOMISTA DE FORMACIÓN Y POLÍTICO POR VOCACIÓN..

Comenzó sus experiencias políticas siendo muy joven en la Unión Cívica Radical, partido del que se alejó cuando en pleno Gobierno de la Alianza Domingo Cavallo se hizo cargo del Ministerio de Economía.
Fue uno de los fundadores del Frente Nacional contra la Pobreza FRENAPO y se dedicó de lleno a tareas de investigación en el Instituto de Estudios de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). En el año 1996, participó de la Asamblea Constituyente que formuló la Constitución Porteña, siendo uno de sus redactores, por lo que es un conocedor de las temáticas ciudadanas del distrito. Actualmente es Legislador de la Ciudad y desde ese espacio se propone trabajar en las leyes que están pendientes y que entorpecen la condición autónoma de nuestra Ciudad, en ejercitar un fuerte control sobre las decisiones del ejecutivo y en garantizar la transparencia legislativa

¿Cuál debería ser el rol de la oposición desde la legislatura porteña en un contexto político con Cristina Fernández de Kirchner en la presidencia de la Nación, y el Ingeniero Mauricio Macri en la Ciudad?
“Creo que, medio en broma pero muy en serio, en la Ciudad lo que fracasó fue la reelección del progresismo. Dicho en términos agregados, en la ciudad lo que se impuso fue una opción política que, en buena medida, es opositora al gobierno nacional pero desde un lugar en que uno no tiene nada que ver. El cuadrante de “el opositor de mi opositor es mi amigo” no me parece razonable. En ese contexto lo que se prefigura en la ciudad es, por un lado, la coexistencia de esos dos poderes formales: el macrismo y el kirchnerismo (formales entendido, no quiero decir que no sean poderes reales, sino que tienen la forma de poder); y a mi juicio, en un nivel de confrontación muchísimo menor al que se supone que se va a dar (remarco lo de muchísimo menor). Hay muchos niveles entre ambos de integración y acuerdos, y sí, el intento de establecer un bloqueo discursivo”.

¿Qué quiere decir con “bloqueo discursivo”?
“Que voten juntos y que hagan cosas juntas, el macrismo y el kirchnerismo, pero que pretendan establecer un bloqueo discursivo a todo lo que no sean ellos. Dicho de una manera brutal, la idea de establecer una democracia de alternancias diciendo que es una democracia de alternativas. Porque uno puede decir: “vamos hacia una democracia de alternativas” entonces debe prefigurar coaliciones sociales y políticas que disputen este orden actual. Está claro que el kirchnerismo no lo ha hecho ni lo hará y también está claro que Macri tampoco lo hará. Pero como en términos discursivos tienen que operar como grandes colectores, aunque sea una democracia de alternancias, van a decir que son una democracia de alternativas y pretender que las opciones políticas de la ciudad tengan que tributar la lógica de alternativas entre la derecha porteña y esta hipotética oposición que es oficialismo en el plano nacional”.

¿Qué debería hacerse con la Ley de Comunas?
“La Ley de Comunas tuvo un último episodio en donde el macrismo perdió para fijar elecciones en agosto del 2008, es la consecución de un texto constitucional preciso que fue el dictamen de la comisión de descentralización. La ley de comunas viene a poner, más o menos y justamente, en ley lo que el texto constitucional dice. Después se discutió si el número de comunas era el adecuado (7, 15 o las que fueren) y si el número de comuneros era el adecuado. Creo que un mayor número de comunas permitía adecuar una lógica de áreas no demasiado grandes donde se daría cierto grado de democracia conciliara fuera posible y donde los mecanismos de alejamiento de un poder local –poder popular- y el Estado podían no ser tan inmensos que en una relación de 3, 4 o 5 comunas. Esto lo digo independientemente de si a mí me gusta o no, como las cortaron, como se hizo el mapa de las comunas en la ciudad. No opino pues ya no es relevante. Son 15 y hay que defenderlas. Después está el tema de la cantidad de comuneros que es una discusión que hay que dar a cara descubierta que se dará cuando se sancione el código electoral de la ciudad. Si uno supone que junto con las mayorías tiene que haber minorías, y que la política no sea un toma y daca entre dos, bueno, es preferible gastar un poco más en sueldos, y tener los comuneros que realmente representen al pueblo defendiendo la proporcionalidad y la pluralidad. No pueden ser menos de 7 miembros de representación en la comuna y sino digamos que no nos interesa qué es lo que piensan las minorías y que tampoco nos interesa la pluralidad. Utilizar el argumento bastardo que dice reduzcamos gastos en las comunas cuando lo que se quiere decir es, en realidad, callemos a las minorías”. El gasto agregado en concepto de descentralización de la ciudad, es irrisorio en relación con la reducción de costos que significaría a futuro y en relación a los costos que la ciudad para por otras cuestiones”.

Se arraiga en el imaginario popular el discurso de que la política contiene gastos innecesarios con “ñoquis y burócratas”
“Los gastos de la política no son solo el pago de los funcionarios políticos. Uno de los datos que incorporamos en la constitución de la ciudad es la limitación del gasto de la legislatura porque suponíamos –y hoy a ese suponíamos lo pongo entre signos de interrogación- que poníamos un límite a la financiación ilegal de la política. Creo que, si bien en parte, algo de eso había, no era el problema mayoritario. Lo que financiaba la política era la cooptación de políticas públicas en el viejo consejo o en la actual legislatura. Por ejemplo: ¿qué pasa si se cae el monopolio que existe con los subtes en la ciudad? Esa plata que se ahorraría es 100 veces más que todo el proceso de descentralización de la ciudad. Muchas veces se focaliza la cuestión en los ámbitos que se discute lo público por el costo, sin mirar que los ámbitos más significativos son aquellos en donde no se discuten costos”

Usted llevó la bandera del Frente Nacional contra la Pobreza (FRENAPO) y, de alguna forma, intentó, con otro inmenso grupo de personas, naturalizar otro discurso necesario en aquel momento pero ¿eran otras las condiciones?
“Claro, ahí había un actor social y político en disponibilidad de disputar la distribución del ingreso pero el fracaso fue rotundo. Fracasó el actor político que lo intentó llevar adelante. Y eso marca los límites de la constitución política anteriores a la lógica del 2001”.

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