SIEMPRE QUE LLOVIÓ PARÓ

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Muchas historias han pasado por el campo de juego de la “Famosa Isla Maciel”, como la instalación de su primer alambrado en 1930; cuando se rellenó el terreno con tierra extraída del Riachuelo en 1950. Recién entre 1957/58 se levantaron las amplias tribunas que dotaron al estadio con una capacidad de 15.000 espectadores. La imbatibilidad y mística llegaría por la década del 70´ cuando fue bautizado como “La Fortaleza”.

Pero sin dudas el común denominador fue el trabajo. Desde levantar los tablones, pasando por la escrituración definitiva del terreno en 1966, hasta el último gran triunfo que fue volver luego de la suspensión más larga de toda la historia del fútbol argentino. (Desde el sábado 11 de febrero de 2006 por incidentes con la parcialidad de Talleres Remedios de Escalada hasta el sábado 15 de octubre de 2011)

Y todo a pulmón, de los dirigentes, de los socios y por todos aquellos que llevan en el alma por la “azul y celeste”. Este último gran logro es en gran medida al esfuerzo de todos los Candomberos que dieron una mano desinteresada para que sea realidad, además de las gestiones de los dirigentes para que la Municipalidad de Avellaneda se encargara de los arreglos en las adyacencias del estadio.



En el inicio de esta temporada, se hizo hincapié en varios sectores del estadio para que sea una cancha acorde a la categoría y sobre todo en el campo de juego. Se trabajó con herbicidas para exterminar insectos, yuyos y malezas. También se utilizó una máquina para tareas de aireación de la tierra, sirviendo lo removido para nivelar las imperfecciones.

La cancha sufre las consecuencias por no poder drenar el gran caudal de agua que se acumula en ella. Pero en los últimos años, las fuertes lluvias que azotaron y prometen continuar el año que viene en Capital y Gran Buenos Aires, castigaron y se llevaron gran parte del trabajo realizado. Los vientos y tormentas sobre el Río de la Plata generan varias veces anegamientos y hasta evacuaciones en la zona de la Isla Maciel.

El Baletto se encuentra emplazado a varios centímetros debajo de la línea de las veredas; esto complica a la hora de drenar el agua. Durante el receso se volverán a reeditar las mencionadas obras a las que debemos sumar el “zanjeado” que ya fue realizado detrás del arco de la cabecera “Albino Bemposta”. Es oportuno mencionar que recientemente se compraron dos motobombas centrifugas a nafta de gran utilidad para lluvias de último momento. Pero los arreglos cuestan una suma importante de didnero y por ello, se impulsó la “Campaña 300 x 100” (hasta la fecha colaboraron 170 personas), que consiste en la donación de de $ 100 par poder hacer frente obras que permitan una solución definitiva a la inundación de la cancha. El domingo 9 de este mes se realizó un festival en el Club Plaza del Renunciamiento, ubicado junto a la bajada del Puente de la Boca y el 29 de Diciembre se realizará otro, cuando en el campo de juego del Baletto se instale un escenario por donde desfilarán reconocidas bandas de música “Reggae y Tropical”. Lo recaudado en ambas iniciativas se destinaran para las obras del drenaje.


Sin lugar a dudas la historia de San Telmo refleja que los logros no “vienes de arriba”, que nadie le regaló absolutamente nada y que este trabajo es un nuevo eslabón que se suma a la rica historia Candombera. Un nuevo desafío para seguir haciendo grande a Telmo.-

 

 

 

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