21/05/2024

El monumento de María Remedios del Valle continúa en ruinas

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Cada 8 de noviembre se conmemora el «Día Nacional de lxs Afroargentinxs y de la Cultura Afro». La escultura / homenaje a María Remedios del Valle emplazada en noviembre del año pasado fue vandalizada a principios de septiembre y al cierre de esta edición no fue restaurada.


Como parte de las acciones de conmemoración del 8 de noviembre como “Día de Nacional de las y los Afroargentinos y de la Cultura Afro” el Ministerio de Cultura organizó en 2020 la Convocatoria Nacional “María Remedios del Valle: mujer, madre y luchadora” mediante la cual se realizaron los concursos de poesía, historieta, música, escultura y documental.

La obra ganadora del concurso “Escultura María Remedios del Valle” organizado por el Ministerio de Cultura Nación tiene como autor al escultor Alexis Minckiewicz, artista santafesino que reside y trabaja en La Boca. El martes 8 de noviembre de 2022, el Ministerio de Cultura de la Nación realizó el emplazamiento del monumento en la plazoleta Alfonso Castelao, ubicada Bernardo de Irigoyen y Estados Unidos.

La escultura fue destruida en la madrugada del viernes 1º de septiembre pasado aproximadamente a la 1:40 am y generó el repudio del Ministerio de Cultura nacional y de representantes de la comunidad afroargentina, que consideraron que esta acción “forma parte de la multiplicación y naturalización de los discursos de odio en nuestro país”. 

La obra medía 3,70 metros con el pedestal, pesaba 80 kilos y fue realizado en impresión 3D con resina y laca poliuretánica material evidentemente inflamable. Las investigaciones de las cámaras policiales preliminares indican que habrían actuado dos hombres. En principio se creía que uno de ellos había descendido de un auto blanco estacionado sobre la 9 de Julio y el segundo esperaba en la plaza. Lo que queda claro es que ambos conocían el sitio y llegaron de dos lugares distintos a colaborar con el siniestro.

Se realizaron actos repudiando lo ocurrido, declaraciones de distintas instituciones del Estado, como el Inadi, pero la investigación no avanzó y la obra nunca se restauró.

María Remedios del Valle, Madre de la Patria, nació en Buenos Aires en 1766. Junto a su marido e hijos formó parte del Ejército del Norte en la primera expedición al Alto Perú, al mando de Manuel Belgrano. Por su coraje y valentía, el Prócer le confirió el grado de capitana del Ejército. Participó del frente de batalla en el cuidado y atención de soldados en las victorias de Tucumán y Salta (1812 y 1813), y en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma (1813). María Remedios perdió a su marido y a sus dos hijos en combate y en los diferentes enfrentamientos recibió incontables heridas de bala y sable en su cuerpo. En 1813 fue tomada prisionera por los españoles, quienes la azotaron por nueve días por haber ayudado a huir a oficiales patriotas en el campo de prisioneros. Esas cicatrices le duraron por el resto de su vida. Finalmente, pudo escapar e incorporarse a las fuerzas de Martín Miguel de Güemes y Juan Antonio Álvarez de Arenales, para otra vez cumplir una doble función, la de combatiente y enfermera. La vejez de María Remedios transcurrió en la pobreza material y privada de reconocimientos oficiales, hasta que la Sala de Representantes de la Provincia de Buenos Aires le concedió el cargo de sargento mayor de caballería en 1829. Más tarde, el gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, decretó su jerarquía de mayor de caballería y le aumentó su pensión de 30 pesos a 216 pesos. Ella, por gratitud hacia quien la sacó de la miseria, cambió su nombre por el de Remedios Rosas. El escritor Carlos Ibarguren afirma que vivía en un rancho en la zona de quintas en las afueras de la ciudad, y frecuentaba los atrios de las iglesias de San Francisco, Santo Domingo y San Ignacio, así como la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo), ofreciendo pasteles y tortas fritas para poder sobrevivir, o mendigando y recibiendo sobras de alimentos provistas por los conventos de la zona. En agosto de 1827, el general Juan José Viamonte la reconoció pidiendo limosna en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, ya hundida en una extrema pobreza. Viamonte, una vez elegido diputado, solicitó ante la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires que se le otorgase a María Remedios una pensión por los servicios prestados a la Patria. Murió el 8 de noviembre de 1847, sin haber recibido en vida el reconocimiento merecido.

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