VERANO INSEGURO

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Francisco De Narváez promocionando un polémico “mapa de la inseguridad”
Francisco De Narváez promocionando un polémico “mapa de la inseguridad”

Haciendo muy rápidamente un vínculo entre las novedades publicitarias en la TV argentina de verano, las noticias en las primeras planas de los diarios y las políticas-económicas a nivel nacional, se puede intuir (sin intención de concluir) que:

Así como en 2008 la TV fue invadida compulsivamente por publicidades de cervezas de renombre y artefactos tecnológicos que aseguraban ficticiamente la juventud eterna y cuerpos dorados al sol; los periódicos (sin crisis automotriz ni créditos blandos al consumo en el horizonte) atiborraban sus titulares con noticias sobre accidentes automovilísticos y el país aseguraba una continuidad de políticas financieras equilibradas y balanza fiscal en orden.

En enero de 2009, sin embargo, pese a que encontramos que las empresas hegemónicas en el mercado siguen insistiendo en la TV con la mezcla furtiva de banda sonora original (por ejemplo, la de Pipo Cipolatti y los celulares Claro), y chicos/as -ahora sí-, no tan electrónicos pero saltando y gozando, la novedad a comienzos del año electoral fue plagar las noticias informativas con acciones relativas a lo que se conoce como la inseguridad.

Como hemos insistido en estas páginas con notoria insistencia, los estrechos contactos entre políticos-candidatos, empresas de seguridad privada (muchas de ellas con personal de inteligencia que en otras épocas supo brindar apoyo a la dictadura militar) y medios de comunicación que en la sombra modifican continuamente las planas de directivos y dueños[1], abonan el terreno para una disputa cultural e ideológica sobre el concepto de inseguridad. Como en toda disputa en el campo del sentido común, quienes más posibilidades tienen de configurar las subjetividades son quienes se encuentran en posición ventajosa respecto del uso de los medios de comunicación (es decir, quienes los poseen material y simbólicamente hablando).

Noticias sobre riñas post-boliches y violaciones en la costa atlántica se contraponen perversamente con la imagen amigable que nos ofrece la creatividad de las publicidades. Sería un error absurdo y táctico caer en la mirada políticamente correcta de negar la inseguridad como problemática ciudadana de comienzos del siglo XXI (en todos los países capitalistas). Dejar el campo libre para que, en esa disputa, los Blumberg y los De Narváez utilicen y sobreutilicen el concepto para llevar adelante sus políticas represivas sería similar a contraer la ceguera propia de quien se empeña en criticar y jamás llega a la etapa propositiva.

La inseguridad existe porque existe la precariedad laboral, el desempleo y fundamentalmente lo que estos líderes nefastos denominan “delincuencia”, que no es más que el producto de las políticas de vaciamiento que se dieron lugar en nuestro país en la década del 90 como continuidad democrática de los manejos instaurados en la dictadura militar. Es la inseguridad el flagelo mayor en el sentido común de las poblaciones precarias.

No es admisible que, debido a que los medios sobredimensionan el problema y lo instalan en la agenda pública con arbitrariedad e intenciones oscuras, dejemos vía libre a que el forjamiento de las nociones ciudadanas sobre “delincuencia”, “drogas”, “juventud” se la dejemos necesariamente a los sectores de la derecha que proveen los dividendos necesarios en el negociado mediático.

Hoy no basta con que eludamos la problemática negando la inseguridad, sino que se torna una necesidad fundamental forjar un discurso capaz de instaurar de otro modo en la discusión que las necesidades básicas de la población aún no han sido satisfechas y que las enormes deudas sociales que posee la Argentina son la base de la situación social insegura.

  *Estudiante Comunicación UBA – Redacción Alerta Militante


[1] Ampliaremos oportunamente, pero podemos enumerar a modo de ejemplo las ventas de Radio del Plata, Radio Aspen y Radio América.

 

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