NIETSZCHE Y LA DELINCUENCIA JUVENIL

Pelota de TrapoAhora bien, es de conocimiento público los terribles y violentos hechos delictivos en Buenos Aires en los últimos días. Obviamente, esto no es nuevo, pero siempre cuando algo afecta a ciertos sectores de la sociedad en particular, reaparecen en los medios insistentes reclamos de justicia. Y esta bien que así sea. Sin embargo, debemos admitir que no es lo mismo cuando muere una persona en San Isidro o cuando muere en Florencio Varela.

Tampoco los medios se preocupan del caso de la misma manera. El tema se agrava cuando la gente a través de los medios y los medios a través de la gente (en una retroalimentación feroz) expresan sus pensamientos con salvajes y aberrantes opiniones, traspasando ya, el límite de lo inhumano.

Es cierto, los ladrones y asesinos son cada vez más crueles y más jóvenes, eso es triste y lamentable. También concuerdo que hay que hacer algo con estos pibes que están descontrolados, de eso no hay duda. Pero ellos no son la raíz del problema, no nos confundamos. Ellos son solo la punta del ovillo que de esta sociedad enferma, de la cual todos formamos parte.

Volviendo a las palabras del filósofo alemán. Creo fervientemente que, en relación a la problemática de la falta de seguridad, la sociedad vive engañada en una constante corrupción de la razón que le impide ver las causas del problema. La sociedad confundida solo ve las consecuencias pensando que en realidad son la causa de todos sus males. Muchos, en compañía de la palabra de algunos medios y sus periodistas, entienden que el problema de la falta de seguridad se podría resolver utilizando métodos casi paralelos a la barbarie o tomando medidas dignas de la época medieval. Podemos citar algunos ejemplos escuchados recientemente:

*Los derechos humanos son para los delincuentes y no para la gente sana y trabajadora.

*A los que roban habrían que cortarles las manos.

*No esta mal torturar si el torturado es un delincuente.

*Son ellos o nosotros. Ojo por ojo diente por diente. Al que mata hay que aplicarle la pena de muerte.

*Hay que bajar la edad de ininputabilidad a los 12 años, edad en la cual los pibes chorros ya deberían ir presos.

*Los que no quieren vivir en sociedad paredón y fuego a discreción.

*Hay que meter bala a todos los delincuentes. (¿Se acuerdan quien lo dijo no?)

Pero no solo Doña Rosa exige medidas bárbaras para intentar resolver el problema de la delincuencia. También algunos políticos son clara muestra de esta demostración gratuita del uso de la sin razón, o de la corrupción de la misma. Hace algunos días atrás, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Daniel Scioli, en respuesta a la ola de delincuencia que sufre la provincia dio un discurso, este repleto de palabras y emociones en clara demostración de acción, pero que no propone nada en concreto salvo bajar la edad de Imputabilidad a los 14 años.

A ver, reflexionemos un poco. ¿A ustedes les parece que bajando la edad a los 16, 14 o incluso 12 años, se puede llegar a solucionar el conflicto de la violencia social que vivimos a diario?

 Que un adolescente, drogado o alcoholizado y por lo tanto ido de si mismo, cometa un robo o incluso un crimen, ¿es la causa del problema de la seguridad o la consecuencia de un problema aún más grande que padecemos en nuestro país? Si pensamos que la causa del problema son los jóvenes que delinquen: ¿Ustedes realmente piensan que eliminando y expulsando de la sociedad a todos estos pibes va a desaparecer el delito? O al encerrarlos en escuelas de aprendizajes delictivos (comúnmente llamados prisiones), ¿no les estamos dando todas las oportunidades para que al salir, continúen con una vida de delincuencia y violencia sin límites?

No debemos confundir la causa del problema que es universal y que tiene relación directa con esta sociedad podrida en valores, educación y cultura en la que vivimos hoy día, con echarles simplemente todo el fardo a los jóvenes marginales.

Sabemos que existen en nuestro país 400000 adolescentes que no estudian ni trabajan. ¿Qué están haciendo esos pibes hoy? ¿Qué estamos haciendo nosotros hoy, por ellos? ¿Cómo llegaron a esa situación? ¿Qué hicimos o que no hicimos como comunidad, para que estos pibes lleguen a esta situación de marginalidad brutal?

Pelota de TrapoY ahora, con el agua por el cuello, ¿qué medidas estamos tomando para sacarlos de su situación? La delincuencia juvenil es una de las tantas terribles consecuencias que nuestro pueblo acarrea por culpa de la corrupción de la razón. De esa razón de la que carecen nuestros gobernantes que por desidia, negligencia, corrupción o ignorancia han implementado políticas sociales y educativas que destrozaron  el tejido social y abandonaron a gran parte de la población actuando como impunes asesinos sociales.

Estas políticas tuvieron su punto más alto de operación durante la década del 90 pero la estamos sufriendo hoy, ya que los pibes que no fueron alimentados, educados y protegidos en esa época, crecieron. Y están aquí, conviviendo con nosotros que en vez de protegerlos los abandonamos para luego echarles la culpa de todos los males.

Va a costar volver a construir lo que tan fácilmente se destruyo. Por eso hay que encauzar políticas de protección, de amparo, de educación y principalmente, de alimentación y trabajo para toda la sociedad. Es la única forma de solucionar el problema de raíz, como debe ser. Para así tal vez en un futuro, aprender que a partir de la atención en la causa, podamos remediar las tristes y desafortunadas consecuencias que todos padecemos y de la que nadie, viva en un country o en una villa miseria, se encuentra a salvo.

* Estudiante de Comunicación (UBA)
Redacción Alerta Militante

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