INTEGRACIÓN SUDAMERICANA: Memoria y construcción actual.

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UnasurConstituida en diciembre de 2004 con la Declaración de Cuzco -denominada por entonces como Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN)- la UNASUR se presenta en el plano político internacional como la opción regional mas acorde ante la crisis paradigmática que sostiene a Estados Unidos como única superpotencia mundial. Este no es nada menos que el debate sobre el mundo que viene. Diversos autores han destacado que hay una creciente multipolaridad que está ganando terreno sobre la concepción unipolaridad devenida con el fin de la Guerra Fría sucedida hace casi ya 20 años. Rusia, China, India y Brasil se postulan como nuevas grandes potencias en un mundo más dispar y que denota ciertos atisbos de conflictos.

En la denominada "Declaración de la Moneda", tomada el 15 de septiembre de 2008, los países miembro de UNASUR afirmaron una posición común en apoyo al presidente constitucional de Bolivia, Evo Morales y proveyendo una base política para la resolución de conflictos regionales en Sudamérica.

Esa declaración se constituye como un apoyo pleno al legítimo Gobierno de Bolivia, y a la vez exige la preservación de su integridad territorial y condena a quienes persiguen la desestabilización de la democracia tanto actores externos como internos.

Un país signado por la fragilidad de sus instituciones y una profunda división que enfrentan las culturas que allí conviven. Sin olvidar tal vez el punto fundamental de las luchas, los recursos naturales que posee Bolivia que han generado, históricamente, guerras, enfrentamientos internos, violencia y crisis políticas. Esta conjunción de factores, muy rápidamente mencionados, nos trae el marco preciso para analizar la pertinencia de la acción de una política dirigida a la protección de las instituciones democráticas, en el marco de una integración regional.

Como la concepción ideológica de estos intentos de integración, tienen precedentes en la historia de América Latina, este artículo pretende ilustrar principalmente en el ideario de Simón Bolívar, la construcción de una supranacionalidad política que vele por la paz, la prosperidad económica, la institucionalización y la búsqueda de una identidad común de los países de Sudamérica.

Los albores del pensamiento Bolivariano y su influencia en la actual práctica política
"Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Aunque aspiro a la perfección del gobierno de mi patria, no puedo persuadirme que el Nuevo Mundo sea por el momento regido por una gran república; como es imposible, no me atrevo a desearlo, y menos deseo una monarquía universal en América, porque este proyecto, sin ser útil, es también imposible"
Simón Bolívar, Carta de Jamaica, 1815.

Simón Bolívar y José de San Martín representan en la historia del siglo XIX de América Latina, las voces más sobresalientes del pensamiento político integracionista. Un siglo que experimenta la génesis de la independencia de los pueblos americanos y la consolidación de este proceso cristalizado en la nueva organización de los estados, ahora soberanos[1].

Presidentes Latinoamericanos

Este año en el mes de junio se conmemoró el 182° aniversario del histórico Congreso Anfictiónico de Panamá, que fuera convocado por Simón Bolívar. Uno de los objetivos propuestos y que rigió como vector para aquel encuentro, fue la creación de una Confederación de los Pueblos Iberoamericanos con la convicción que sólo de esa manera era posible sostener la viabilidad política y económica traída por la liberación del yugo español de diversas colonias americanas situadas al sur del continente americano.

La actualidad política de nuestro continente, encauzada en términos discursivos e ideológicos y llevados a la práctica con acciones políticas concretas de los actuales jefes de Estado más importantes de la región requieren una revisión del pensamiento bolivariano para de esta forma intentar vislumbrar coincidencias y diferencias de aquel perseguido proceso y de nuestra actual coyuntura política, económica y social en materia de integración.

El máximo sueño de Bolívar culminaba en aquel Congreso, y aún aunque los resultados no fueron plenamente los esperados, buena es la puesta al descubierto de las debilidades que atravesaban los países recién liberados. Una de ellas, los intereses específicos de las oligarquías regionales, latifundistas y comerciantes, dependientes del capital extranjero, sobre todo europeo y norteamericano. Coyuntura conocida y experimentada en la actualidad. Otra de las cuestiones negativas para el encuentro fue la no participación de de Chile, Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata, estos últimos sumergidos en un conflicto por una disputa territorial por lo que hoy conocemos como Uruguay. Cabe recordar que la invitación al Congreso se ampliaba a varios países más: tres potencias externas a la región como Gran Bretaña, Estados Unidos y los Países Bajos – como observadores – , y tardíamente, Bolivia.

Las acciones fundamentales que hicieron de este Congreso un hito fundacional en la concepción ideológico política de la integración del siglo XIX, se destacan en la firma del Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua entre las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y los Estados Unidos de México.
En ese documento se consolidó en un acto internacional solemne, la institucionalización de la unidad americana en el plano horizontal como una meta de política exterior de latinoamericana del vasto continente recién emancipado[2]. Este ideal en clara contraposición a la Doctrina Monroe y su lema "América para los Americanos", esbozada por Estados Unidos, en su objetivo de posicionarse como potencia hegemónica, dando la espalda al posible apoyo inglés al proyecto de la Patria Grande latinoamericana. Otras demandas de la agenda del Congreso fueron la publicación de un manifiesto en que se denuncia la actitud de España y el daño que ha causado al Nuevo Mundo, celebrar tratados de comercio y de navegación entre los Estados confederados, organizar un cuerpo de normas de derecho internacional, establecer la contribución de cada país para mantener los contingentes comunes, entre otras.
Resultados como la cooperación militar limitada en la que cada estado seguiría preservando los reglamentos y mandos de sus milicias, la voluntad de negociar en convenios marco y optar por la mediación en casos de conflicto, son firmes propuestas sobre las que hoy se discute en el marco de la UNASUR, y que marcaron claramente el precedente del diseño de una política exterior propia de los países latinoamericanos en el marco de un proceso de integración regional.

" El objeto de este pacto perpetuo, será sostener en común, defensiva y ofensivamente si fuera necesario, la soberanía e independencia de todas y cada una de las potencias confederadas de América contra toda dominación extranjera, y asegurarse, desde ahora, para siempre, los goces de una paz inalterable, y promover, al efecto, la mejor armonía y buena inteligencia, así entre los pueblos, ciudadanos y súbditos, respectivamente, como con las demás potencias con quienes debe mantener o entrar en relaciones amistosas"[3]

[1] Florencia Deich, Bolivarismo, Observatorio de Venezuela, CAEI, Número 1, Verano Sur 2008
[2] Pedro Rodriguez Caldas Neto, "Bolivarismo: o despertar de um regionalismo latino-americano", pág. 36 en Integración Regional Sudamericana. Quo Vadis?, ed. Mossoró RN, 2008.
[3] Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua. Congreso de Panamá. Elaborado y aprobado por la Asamblea Americana del Congreso de Panamá, del 22/6 al 5/7 de 1826. Art.2.

* Redacción Alerta Militante.

Adelanto del artículo que se publicará en "Revista Versión Latinoamericana , Venezuela Ahora". Publcación de la Embajada de la repúblca Bolivariana de Venezuela en Argentina.

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