¿Por el mismo sendero?

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Morales y Chavez

El pasado miércoles 9 de abril el Gobierno de Venezuela anunció la nacionalización de la empresa Sidor, del grupo Ternium (Paréntesis: Ternium es una multinacional. Pero para los argentinos no es cualquier multinacional, es la cara de Techint en el mundo de los negocios a nivel internacional. Ternium es una empresa productora de aceros planos y largos que integra a las siderúrgicas Hylsa –México-, Siderar –Argentina- y Sidor –Venezuela-. Los argentinos pese a ser un pueblo, nos sentimos muy orgullosos de este conglomerado. No solo por el liderazgo a nivel latinoamericano en la industria de la siderurgia, sino porque desde 2006 la mencionada cotiza en la Bolsa de Valores de Nueva York. ¡Una empresa de capitales argentinos! Cierro paréntesis) por la intransigencia de la empresa en las negociaciones laborales. Dicho de otro modo: llevaron la explotación al extremo. Y un gobierno que quiere aspirar hacia un socialismo, tuvo que intervenir. Y lo hizo.  

Eje de la discusión

Luego de la adquisición de Sidor por parte de Ternium en 1997, la producción creció a niveles extravagantes. Según fuentes venezolanas, Sidor disputa, hoy en día, el segundo lugar en producción de acero en América Latina con Mittal-Arcelor, detrás de la número uno, la brasileña Gerdau. En la negociación del contrato colectivo –empantanada hacía más de un año- no se llegó al acuerdo en tres puntos clave: 

-Terciarización (10.000 trabajadores 4 mil son contratados)

-Jubilaciones (corresponde a menos de la mitad del salario mínimo)

-Recomposición salarial (salario mínimo de las empresas del aluminio $2.000 de bolívares; en Sidor, un técnico con más de 15 años de experiencia cobra un salario bruto de $1.500 de bolívares aprox.)  

Pese al crecimiento Paolo Rocca and company no accedían a trasladar parte de la ganancia hacia mejores condiciones de los trabajadores. Las negociaciones se trabaron y el Estado venezolano intervino para romper con está profundización de desigualdad, de explotación.  

Antecedentes

En Venezuela la producción tiene dos tipos de precios, uno es el del mercado interno y otro el de exportación. Sin compensaciones por retención ni mucho menos. Adentro se vende a un precio y afuera a otro, cortita y al pie. Hacia mayo 2007 Sidor desabasteció el mercado interno por la colocación de la producción en el mercado internacional, en búsqueda de mejores ganancias, y el presidente venezolano Chávez amenazó con nacionalizar a la siderúrgica. 

"Varias veces hemos estado hablando del caso Sidor, hay quienes me plantean nacionalizarla, yo he dicho (que) son capitales latinoamericanos, vamos a conversar. Ahí hay capitales argentinos, brasileños, vamos a ver si ellos se comportan distinto a las trasnacionales. No queremos tomar decisiones precipitadas, pero esto no lo podemos seguir tolerando", manifestó Chávez. 

El tiempo no le dio la razón. Un año después, los capitales se comportaron como tales y siguieron en la búsqueda de la maximización de la ganancia pero desde la vía de la precarización laboral.  

Con la nacionalización, la siderurgica más grande de Latinoamérica en términos de cantidad de trabajadores, se suma a la lista (no muy extensa, pero estratégica) de empresas nacionalizadas en Venezuela: CANTV, PDVSA  y Electricidad de Caracas, entre otras, a las que se le sumó reciénteme la cementera de capitales mexianos CEMEX. 

Ecos

Esta medida repercutió fuertemente en la Argentina. Un poco en el nacionalismo –fascista- latente pero más en las contradicciones de la gestión de gobierno del matrimonio Kirchner. A la disputa del Gobierno con el sector agroexportador se le suma ahora las presiones de Paolo Rocca –titular de Techint- para que "intervenga ante el Gobierno de Venezuela en defensa del capital nacional" 

Las tensiones son mayores, porque los intereses también. La Unión Industrial Argentina, donde el grupo Techint tiene una gran influencia sostuvo que pese a "reconoce los esfuerzos que está realizando el Gobierno Argentino tendientes a defender el proyecto Ternium Sidor," la medida tendría "consecuencias negativas (en) la integración comercial y productiva de la Argentina y Venezuela." 

Lo que le “pide” Techint a Cristina no es más que reafirme y que defienda la ganancia que ella se comprometió a defender, la del sistema capitalista. Es decir, que defienda al capital.

Por su parte, Luis Domínguez, gerente de Planeamiento Institucional de Sidor advirtió que “la decisión del presidente venezolano hace peligrar el ideal de la integración del MERCOSUR” y agregó “confío en el gobierno argentino sabrá defender a Techint” 

En definitiva

Más allá de que la “alianza" en términos de política internacional con Venezuela pareciera ser más táctica que estratégica, muchos confundidos y sesgados locales consideran que la relación es parte de una estrategia conjunta y que Argentina y Venezuela van por el mismo sendero. ¡Patrañas! Cuando Chávez dice “Si la banca privada no quiere cumplir con eso que se vayan" Cristina enfatiza -con “sinceridad absoluta”- que no esta “en contra de que alguien arme un fideicomiso financiero, un pool y trabaje, este es el capitalismo y esta es la rentabilidad” 

La historia dirá que luego de los 90 una serie de gobiernos de tendencia de “izquierda” poblaron nuestra América del Sur encabezados por Hugo Chávez. Pero la realidad indica que si Venezuela y Bolivia tienden hacia una transformación de un tipo de sociedad hegemónica, Brasil, Chile, Uruguay y Argentina no van por el mismo sendero.

* Estudiante Comunicación (UBA-Sociales)

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