El tiempo en la escuela

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Quienes auspician el incremento señalan una asociación directa entre el tiempo de aprendizaje y los logros educativos. A mayor tiempo, mejores logros…

 

Para quienes están en contra o dudan, aunque sea una necesidad impuesta por la situación socioeconómica, piensan que pedagógicamente puede ser negativo y no aporta significativas mejoras en los aprendizajes.

 

Hasta el momento no se han demostrado diferencias notables de aprendizaje entre alumnos que concurren a un solo turno y los que concurren a jornada completa, por lo menos en la Ciudad de Buenos Aires.

 

Sin embargo, la decisión ya fue tomada. Como casi todo lo que hacemos en nuestro país, la resolución tenía que ser lo más pomposa posible, aunque todavía nadie haya podido construir una propuesta pedagógica seria para ese “más tiempo”. Pero logramos el titular de un diario: “Jornada Completa para todos”. Estamos tranquilos…

 

La escuela de jornada completa nace con una doble función de mayor contención social y pedagógica. De acuerdo al destinatario: ¿es un ideal escolar universal o sólo una acción compensatoria? De acuerdo al sentido: ¿responde a necesidades asistenciales para algún sector en particular o a las transformaciones del conocimiento? Según la respuesta se construyen modelos diferentes de organización escolar.

 

Pero como adelantamos, la decisión ya está tomada y desde la misma Ley Nacional de Educación. El esfuerzo parece dirigido sólo a educación primaria, aunque deberemos pensar cómo incorporar el desafío también a la imperiosa y demorada reforma del nivel secundario.

 

Queda, por último, hacer una reflexión menos superficial sobre el uso de ese “más tiempo” y el debate sobre si debe o no ser íntegramente “escolarizado”.

Al respecto, surgen varios interrogantes. ¿Estamos seguros que el tiempo escolar actual es bien utilizado? ¿Será bueno agregar horas para hacer “más de lo mismo”? ¿Es bueno que nuevos conocimientos sean “obligadamente escolarizados” e incorporados al actual formato institucional? ¿Será oportuno explorar otros formatos institucionales, con participación de otras agencias educativas, construyendo “redes de conocimientos” más amplias? ¿El más tiempo va ligado al “más espacio” o sólo es “más tiempo”? ¿Cómo se relaciona el tiempo escolar con el tiempo libre y con el tiempo en familia?

 

Varias preguntas que obligadamente deben formar parte de las agendas de futuros gobiernos. Hay experiencias exitosas, (y no tanto) en nuestro país como para abrevar y construir una propuesta que hasta hoy parece ausente. Eso sí, siempre teniendo como centro al que aprende…

Por Flavio Buccino 

Ex Director de la Comisión de Educación de la Legislatura porteña

 

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