DESAPARECIDOS EN DEMOCRACIA: LOS MEDIOS Y LOS SILENCIOS

 

UN ESCRACHE

Aparacion de Luciano ArrugaReclamaron mediante gritos y banderas “la aparición de Luciano Arruga”, un adolescente de 17 años que fue desaparecido en una comisaría de Lomas del Mirador, provincia de Buenos Aires el pasado 31 de enero y nunca más se lo volvió a ver.

Después de una semana de repercusiones mediáticas respecto del accionar de estos jóvenes –críticas mediante por la violenta reacción de los encargados de la seguridad del piso del estudio de CQC- entre las que se cuenta la del sábado pasado en TVR, finalmente el programa de Pais emitió un informe completo sobre Arruga y los más de dos mil casos de gatillo fácil y torturas por parte de la Policía Federal desde el comienzo de la democracia en 1983 hasta la actualidad.

La sucesión de hechos no sólo abre el debate al propio contenido de la protesta (la “doble desaparición” de Arruga, primero en la comisaría y después de los medios masivos) sino también respecto del uso instrumental que de los medios pueden realizar los sectores en lucha y la incorporación a la agenda mediática y política cuestiones censuradas por los grupos mediáticos concentrados.

UN CASO

Según el diario Miradas al Sur [1], en su edición del 22 de marzo de 2009, existen diversas explicaciones respecto del caso Arruga. En principio, el hostigamiento de la policía de Lomas del Mirador hacia Luciano –desde las sucesivas amenazas y persecuciones mientras cartoneaba en las calles de su barrio hasta los “palazos” que recibió en la comisaría –desde agosto y septiembre de 2008 hasta enero de 2009- pone también en juego el papel de Gabriel Lombardo, de “Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador (VALOMI)”.

Este hombre, que se lo vio durante todo el año pasado en cuanta manifestación por la “seguridad” y la “pena de muerte” haya habido, pide la absolución de todos los policías implicados en causas por corrupción y abuso del poder en ejercicio de sus cargos.

La misma persona, en las primeras manifestaciones por la aparición con vida de Luciano, hostigaba a la familia y se encargaba de delimitar las diferencias entre los “casos de inseguridad” y el de Luciano, “un villero irrecuperable para la sociedad”

“Si se confirma que Luciano estuvo detenido en la comisaría estamos ante un caso parecido al de Miguel Bru (un estudiante de periodismo de 23 años desaparecido en 1993, que murió torturado en una  comisaría platense según se probó en un juicio oral y público). Luciano era menor y no podían tenerlo detenido. Pasa muchas veces que a la policía se le va la mano y luego hacen desaparecer el cuerpo”, dijo Pablo Pimentel, abogado de la familia Arruga y miembro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de La Matanza[2].

UN LIBRO

En su nuevo libro Represión en democracia [3], María del Carmen Verdú, de la Coordinadora por la Represión Policial e Institucional (CORREPI), afirma que se pasó de la represión sistemática de la última dictadura militar a la represión preventiva en democracia, que se caracteriza por prevenir distintas expresiones de lucha social en las barriadas más pobres, generando miedo a partir de muertes y torturas en destacamentos policiales. Esta hipótesis, que recorre todo su libro y demuestra con estricta información, se ve reforzada por la descripción de los más de dos mil casos de gatillo fácil y torturas en comisarías que se contabilizan empezando en 1983 con la asunción de Alfonsín y se agudiza en el “gobierno de los derechos humanos”, con un promedio de 1 muerto cada 2 días por casos de abuso policial.

A su vez, Verdú señala que los medios de comunicación, en complicidad con el discurso ideológico hegemónico, en la cobertura de estos casos argumenta por el “exceso” policial o el “loquito con uniforme” para impedir que la cuestionada sea la institución y con ella, las políticas represivas del Estado. Este fue el libro del que se basó la producción de CQC para realizar el sesudo informe del lunes pasado.

UNA DISPUTA

Como en toda crisis económica y política, las formas que adquiere dicha crisis se manifiesta en los relatos mediáticos y culturales. Como telón de fondo de la “crítica” que TVR le proporcionó a CQC el último sábado, se esconde la disputa entre el Grupo Clarín y Telefé por la intención del Ejecutivo Nacional de presentar un proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Del mismo modo que los bloques dominantes –agrarios e industriales- se disputaron el acaparamiento de la renta agraria en 2008, los monopolios mediáticos juegan su propia batalla mediática en un contexto en que la crisis económica abarca incluso hasta la televisación del fútbol. Por esta razón, TVR apuntó contra la cobertura de CQC del “escrache” de los chicos por Luciano Arruga y muestran en la superficie discursiva lo que pasa a nivel estructural: el peligro de perder el monopolio mediático por parte de Clarín e, impulsado por el Gobierno, el posicionamiento a favor del monopolio español Telefónica.

Aparacion de Julio Lopez y Luciano Arruga

EL APROVECHAMIENTO

En un texto de 1988 [4], el sociólogo francés Pierre Bourdieu analizó las posibilidades y los límites que tienen los sectores sociales subordinados para apropiarse del espacio público e irrumpir en la opinión pública. Más lejos en el tiempo, la profesora argentina de ciencias sociales María Graciela Rodríguez [5] también problematizó en un texto suyo sobre el uso instrumental de los medios y qué pasa “el día después”.

El año pasado, en una emisión de TVR, algunos militantes de Quebracho se posicionaron frente a las cámaras para pedir la libertad de seis presos paraguayos extraditados por su gobierno y encarcelados por el gobierno kirchnerista. En aquel entonces, ese “aprovechamiento” momentáneo de las cámaras de TV tuvo como correlato –como tantas veces en la historia- el ninguneo por parte de los medios y la incorporación absurda de un problema serio.

Los dueños de los medios y sus discursos son quienes configuran la agenda política cotidiana de la Argentina, y la momentánea aparición de sucesos censurados por la opinión pública ingresarán al relato de esos medios tal como ellos quieran. Por ello mismo, esa “disrupción momentánea” del orden social es deglutida inmediatamente por el discurso dominante. Excepto que haya una concientización social por detrás

Por eso mismo, el silenciamiento del tema de los presos paraguayos el año pasado y la aparición del caso de Luciano Arruga después, tuvieron distintas repercusiones, no porque ahora los medios se preocupan y antes no, sino por un lado, por la presión popular detrás de este caso y, por otro -por supuesto- por la disputa al interior de los monopolios mediáticos en este contexto de crisis.

Entonces, para que las ideas políticas distintas y transformadoras tengan su correlato en el discurso mediático y aceptación por parte de la sociedad, es preciso primero construir socialmente el reclamo y recién después buscar los medios para difundirlos. Con prensa independiente, por supuesto, pero también aprovechando los intersticios que la lógica mediática concentrada por momentos habilita.

*Redacción Alerta Militante

[1] Diario Miradas al Sur, 22 de marzo de 2009 (www.elargentino.com)
[2] Crítica Digital, 26 de marzo de 2009 (www.criticadigital.com.ar).
[3] Verdú, M. del Carmen, Represión en democracia. De la primavera alfonsinista al gobierno de los derechos humanos, Herramienta Ediciones, Buenos Aires, 2009.
[4] Bourdieu, P. (1988): "Describir y prescribir: las condiciones de posibilidad y los límites de la eficacia política", originalmente publicado como “Décrire et prescrire. Note sur les conditions de possibilité et les limites de l’éficacité politique”, en Actes de la Recherche en Sciences Sociales, Nº 38, mayo, 1981
[5] Rodríguez, María Graciela (2007): “La beligerancia cultural, los medios de comunicación y el ‘día después’”, en Luchessi, L. y Rodríguez, M. G. (comps.): Fronteras globales. Cultura, política y medios de comunicación, La Crujía, Buenos Aires.

 

 

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