Editorial

por Florencia Deich *

EL PARLASUR. ¿POR MÁS Y MEJOR INTEGRACIÓN?

El pasado 7 de mayo fue puesto en marcha el Parlamento del MERCOSUR en la ciudad de Montevideo. Los integrantes serán 18 legisladores por país del bloque, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Funcionará el último lunes de cada mes.

Reunión Plenaria del Foro Consultivo de Municipios, Estados Federados, Provincias y Departamentos del MERCOSUR realizada en Paraguay.
Reunión Plenaria del Foro Consultivo de Municipios, Estados Federados, Provincias y Departamentos del MERCOSUR realizada en Paraguay.

El primer instrumento de representación parlamentaria en el MERCOSUR fue la Comisión Parlamentaria Conjunta, creada por el Tratado de Asunción en 1991. Tratado que se consagra como el acta fundacional del MERCOSUR. Con el Protocolo de Ouro Preto, de 1994, se materializa el primer paso para el fortalecimiento político-institucional del bloque, cobrando mayor relevancia la inclusión de dicha Comisión Parlamentaria como órgano de representación de los parlamentos nacionales.

El rol protagonizado por esta institución intentó introducir un elemento de legitimación política del proceso de integración, plasmado en la representación de los Congresos nacionales como representantes directos del pueblo. Una de las funciones asignadas a este órgano fue la aceleración de los procedimientos internos de cada país para la pronta internalización y entrada en vigencia de las normas emanadas de los órganos del MERCOSUR.

Los mecanismos constitucionales difieren por país y asignan distintos rangos de supremacía a las normas supranacionales frente a su derecho interno. Así nuestro país, como Paraguay los tratados y protocolos ratificados tienen valor superior a las leyes nacionales.

En Brasil y Uruguay estas figuras tienen el mismo valor que la normativa nacional, pero a la vez estas predominan sobre las normas supracionales. Según los diseñadores técnicos de la normativa que contiene este tipo de instituciones, la Comisión, en todo el lapso que funcionó, no tuvo claras competencias y atribuciones para ejercer dicho rol. Esto se refleja en los datos de la realidad que acusan que más del 50% de las normas emanadas en el ámbito del MERCOSUR no han sido internalizadas por los estado parte y no hay aún atisbos de un derecho comunitario.

Otra de las funciones era de garantizar la pluralidad política a través de los integrantes parlamentarios del bloque, que permitirían solventar un equilibrio para la articulación de los intereses nacionales y su confluencia a la hora de generar consenso en torno al interés regional. Una vez más, si precisamos en lo fáctico, presenciamos las críticas incesantes de los países más pequeños, Paraguay y Uruguay, en cuanto al desierto de beneficios que atestiguan en el bloque y que no obstante la presencia de esta instancia parlamentaria, las asimetrías siguen coexistiendo con los truncos deseos de profundizar la integración. La Comisión Parlamentaria Conjunta, fue concebida como el primer paso para la instancia parlamentaria del bloque en términos institucionales y como garante de las decisiones tomadas de manera consensuada. Luego de una crítica reflexiva de los estado parte y en vistas a los nuevos países que pasarían a ser miembros plenos del bloque, me refiero a Bolivia y Venezuela,  se torna indiscutible reformular algunos aspectos de la estructura institucional y sin lugar a dudas en redefinir el “a dónde vamos”.

En este marco se decide la creación del Parlamento del MERCOSUR,  más conocido hoy como el PARLASUR. Esta institución nace con una  denominación que invita en términos grotescos a no tomarlo con demasiada seriedad. Si tenemos en cuenta que la historia del bloque rebalsa en normativa e instituciones signadas por un consignismo sin dirección. Con el nacimiento de esta nueva institución, queda cesante en sus funciones la Comisión Parlamentaria Conjunta. En una primera instancia, los representantes por país serán 18 congresales elegidos en cada Parlamento. En el año 2010, tal como prevé el Protocolo Constitutivo, esos legisladores serán elegidos por el voto popular, modelo que la  Unión Europea practica desde hace 40 años. Se pretende en esta segunda etapa de ampliación parlamentaria, cumplir con el espíritu de la representación que se traduce en  democratizar las decisiones. No obstante este nuevo órgano no reviste un carácter vinculante, la apuesta es la conformación de un espacio de representación política, económica y social de los pueblos del MERCOSUR.  Porque al parecer todas las demás instituciones se olvidaron o tuvieron dificultades para ocuparse del componente principal del quehacer político que es legislar para el bienestar social.

Las instituciones como símbolo de una mayor y mejor integración

En el MERCOSUR, pareciera que siempre todo vuelve a empezar, y en esa lógica se crean las instituciones y se redactan las declaraciones de buenos augurios y hermandad sudamericana en cada Cumbre Presidencial o reuniones ministeriales.

Una institución más, para la incesante búsqueda de subsanar asimetrías entre los miembros del bloque y acompañar un proceso de integración que continuamente parece desintegrarse en intereses particulares signados por la mezquindad de los representantes políticos de turno.

* Lic. Ciencias Políticas (UBA)
 Maestría en Procesos de Integración Regional UBA


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