“Pirila de San Telmo”

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Silvia Vizarri (53) nació, creció y desarrolló toda su vida en el barrio. Trabaja en la tradicional Pizzería “Pirilo”, negocio familiar que junto con sus hermanas mantienen desde hace casi 30 años. Socia y simpatizante del “Candombero” ingresó meses atrás al selecto puñado de mujeres que en 113 años logró integrar la Comisión Directiva del CAST. “Pirila” nos recibió en el Complejo Centenario y se brindo a pleno para esta entrevista.

Silvia nació un 8 de febrero pero de 1964 y toda su vida residió en la misma casa de la calle Defensa al 800. Su lugar en el mundo es la “Pizzería”, sitio estratégico para conocer visitantes de todo el mundo pero sobre todo para mantener viva la llama de ese San Telmo de antaño,  que solo algunos privilegiados pudieron conocer. Se trata de aquellos años en donde predominaban los vecinos, donde todos se conocían y ser simpatizante del “Candombero” o tener un distintivo del club en hogares y comercios era casi de uso obligatorio.

Por las venas de Silvia corre sangre Candombera y se jacta de seguir al club en las buenas y en las malas. Sufrió los descensos, pero estuvo presente en el mítico ascenso a primera división. Con un dejo de nostalgia nos relata esa inolvidable jornada de celebraciones con camiones cargados de hinchas y vecinos circulando a modo de caravana por las calles del barrio. 

Desde la inauguración del Complejo Centenario las disciplinas deportivas fueron creciendo y profesionalizándose. Para Silvia sin dudas la múltiple oferta de actividades (Handball, hockey, básquet, patín, fútbol, etc) colabora para que menos “pibes” estén en la calle. “El machismo todavía prevalece en el fútbol de hoy. Sigue habiendo todavía. Costó muchos años. Pero a poco yo creo que se va metiendo (la mujer en el fútbol” asegura “Pirila”, quien cuando era una niña se animaba a jugar “picaditos” con sus compañeros del “Cole”, y era usual ser criticada por practicar un deporte considerado solo para hombres. “Antes yo jugaba a la pelota cuando era chica pero eran todos varones. No había muchas mujeres. Éramos cuatro o cinco locas, así nos consideraban porque jugamos al fútbol. Ahora, otros deportes podías jugar sin problemas como el vóley…era distinto”

Los clubes porteños son fundamentalmente clubes de fútbol y funcionan aún en estos años que corren con un claro sesgo machista. Si el equipo profesional de fútbol masculino confirma una buena temporada, aún con una economía con problemas y con las demás disciplinas desorganizadas, una comisión directiva podría reelegir sin problemas. Por el contrario si el equipo desciende de categoría o no logra resultados razonables puede ser un factor determinante para perder una elección, aún con decenas de actividades deportivas exitosas. Negar esta realidad es casi una necedad.

“En los años 80 se organizaron los primeros equipos de fútbol femenino y se empezó a integrar, un poco más” dice Silvia. Pero reconoce que falta mucho: “Existe un mundial de fútbol femenino y nadie le da bolilla” Criada en un ambiente futbolero, puede ostentar cientos de horas de tribuna y platea. “Know How” no le falta, y en ese sentido consultada por este cronista dejó la puerta abierta la posibilidad de cursar para Directora Técnica.

La Comisión Directiva encabezada por Fernando Leiro está integrada por 24 hombres, siendo “Pirila” la única mujer. En este ambiente predominantemente varonil, por lo menos en cuanto la conducción de su órgano decisor y por el privilegio del fútbol profesional masculino por el sobre el resto de las actividades, Pirila tendrá si es que se lo propone equilibrar los tantos. “Al club asisten mucha mujeres pero en general no se involucran” dice Silvia. “Tenés que tener tiempo. Si vos ya tenés una familia, con chicos chiquitos, se te complica un poco. El hombre por allí tiene más chances” agrega, al mismo tiempo que sentencia: “Ojo, que los roles tradicionales de la mujer y el hombre está cambiando con el tiempo”

El hombre tiene que abrirse, aceptar, y ayudar a realizar estos cambios. Y la mujer tiene que reconocer la desigualdad y no naturalizarla. Las mujeres no solo deben tener las mismas oportunidades deportivas, sino también deben tener el mismo acceso a posiciones de poder adentro del mundo deportivo. Esto incluye posiciones importantes como ser entrenadora, tesorera, presidenta, o parte de la comisión directiva. Silvia quizás sin proponérselo con su incorporación está colaborando con estos cambios.


Mujer, Candombera y propietaria de uno de los comercios más tradicionales de San Telmo. Aún así, Silvia cultiva el perfil bajo y destila amor por “Telmo” hasta el último minuto de esta nota: ¿Un sueño? Volver a ver a San Telmo en Primera División. 


“Luigin” de Vicente Vizarri abrió sus puertas en 1932. Tiempo más tarde su hijo, Juan “Pirilo” Vizzari fue convocado por la familia para ayudar con el emprendimiento familiar desde el mostrador; y en pocos meses sin quererlo estableció el apodo definitivo. En 1993 fallece Juan y sus descendientes se hicieron cargo del mítico comercio de la calle Defensa 821. Silvia alterna el trabajo cotidiano con una de sus hermanas “Piru”, pero es justo recordar que “Lili” y “Estela” también dejaron partes de sus vidas en el local. La gente famosa que ha venido o que viene regularmente a la Pizzería Pirilo incluye mucho actores o artistas famosas. La mamá de Carlos Gardel, el famoso cantor de tango, también la ha visitado. Como tantas otras vecinas del barrio cursó estudios primarios en el “Normal 3” (Bolívar 1235) y la secundarios en el “Pueyrredón” (Chacabuco 922) Comenzó la carrera de medicina en la UBA (Universidad de Buenos Aires) pero las largas jornadas de trabajo en la pizzería atentaron con sus estudios terciarios.-    

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