Entrevista a Sebastián Cinquerriu

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Sebastián Cinquerriu. Sociólogo y diputado del ARI en la provincia de Buenos Aires
Sebastián Cinquerriu. Sociólogo y diputado del ARI en la provincia de Buenos Aires (Foto Alerta Militante)

, y en septiembre del 2006, encabezó un informe titulado Paco “La muerte silenciosa”. “Cuando empezamos a investigar sobre el paco, íbamos a los barrios y cada uno te decía una definición distinta de esta droga, hasta los propios adictos. Fuimos a la SEDRONAR y pedimos las estadísticas y, ellos les preguntaban a los estudiantes del secundario si habían consumido Paco, pasta base, pasta de coca, juntando a toda una misma gama de drogas pues no sabían aún diferenciar qué era realmente el Paco”.

¿El rol del Estado no se cumple por ineficacia o por complicidad?
En la década del ´90 no me cabe la menor duda de que había complicidad y los especialistas internacionales llamaron al gobierno argentino de aquella década, a posteriori, como narcodemocracia. Ahora sería muy aventurado decir lo mismo, pero lo que sí es cierto que, en una década como en la otra, existe una falta de capacitación e idoneidad para ejercer las diferentes funciones. En la SEDRONAR está a cargo el odontólogo del presidenteJosé Ramón Granero– que puede ser un excelente profesional pero no por eso tiene por qué saber cómo se trata la prevención y asistencia del adicto y menos como se lucha contra el narcotráfico, algo que también está mal porque juntan a la asistencia con el delito, como si delito fuese equiparable a los problemas de salud. Mientras que el cuidado y asistencia del adicto debería estar en el ministerio de Salud, la lucha contra el narcotráfico debería existir dentro de una agencia de inteligencia al respecto y vinculada a la defensa nacional e interna del país. En todas las etapas o en todos los gobiernos se han generado organismos que se dieron como premios a un amigo mientras que, cuando hubo gente capacitada al frente de las instituciones, el poder político no le dio la suficiente importancia, los suficientes fondos para desarrollar las actividades de manera adecuada”.

¿Por qué?
“Porque antes no había un problema epidemiológico como actualmente. Porque no era tan visible el tema del consumo y no le provocaba tantas sensaciones a la sociedad como ahora en que se lo vincula con la inseguridad y el delito. Hasta que esto no tomó envergadura, el poder político lo consideró como un tema más e inventaban figuras preventivas pero, para la supervivencia política, suelen trabajar por si acaso. Hoy en día, esto pasa en las intendencias que deslingan la responsabilidad del tratamiento del adicto y, en la ciudad de Buenos Aires, recién el año pasado inventaron una casa especializada, la casa del Paco, en Flores, que tiene serios problemas y que se instaló de un día para el otro, sin diálogo con la comunidad, porque el tiempo político y su necesidad, hicieron que se implementara de esa forma, sin integración alguna con los vecinos ni con el resto de la sociedad”.


¿Cómo y por qué surge el paco en la Argentina?

El paco surge por la devaluación como un factor más pero no como el más importante. Es cierto que en ese momento, el precio de las drogas se elevó y, entonces, algunos sectores, necesitaron consumir drogas más baratas. Pero básicamente aparece el paco porque es la escoria, un insumo de la producción de la cocaína que surge cuando hay exceso de producción, exceso de escoria. Es un fenómeno meramente del cono sur. Pasa en Paraguay, Uruguay y Chile pero no se da en Europa donde se consume el crack que es una droga diferente, es un derivado posterior de la cocaína. O sea que, para producir crack necesitas cocaína mientras que el paco jamás puede ser cocaína pues, ésta, tiene un punto de ebullición que hace que el alcaloide se queme antes de que se introduzca en el cuerpo”.

¿Por qué se compara al paco con el crack?
“La comparación se da por los efectos que por la sustancia en sí. Sin embargo, hace 20 a 30 años que existe el “bazuco” en Colombia que tiene una aparición similar al paco pero no exactamente igual. Cuando aparece el “bazuco” se instala el fenómeno de producción de cocaína en esos países de una manera muy fuerte, y lo que ellos encuentran es que necesitan mano de obra para producir la coca y esa mano de obra no tiene capacidad de consumo ya que no cuenta con poder adquisitivo para hacerlo”.

¿Por qué querrían los narcotraficantes que la mano de obra consuma droga?
“Necesitan consumir droga para bancarse las condiciones de producción de la coca y además para poder estar dispuestos a ser mano de obra barata para cualquier emprendimiento violento del narcotráfico. Entonces los tipos desarrollan, como si fuese una lógica racional capitalista, una droga económica que es muy parecida a lo que es el paco o lo que también fue el marciano. Allí hay un proyecto mentado, pensado para un determinado mercado que tiene baja capacidad adquisitiva y que es necesario para producir la droga y para convertirse, tal vez, en sicarios del narcotráfico. En la Argentina se da como una condición no prevista pues aquí se instala la producción de cocaína en su última fase (tercera etapa) y empieza a haber una superproducción de basura, de escoria. Cuando eso era ínfimo no tenía crédito económico y se desechaba. Cuando la instalación de “cocinas” se amplifica, empieza a aparecer el negocio que, además genera otros negocios. Vale recordar que el negocio del narcotráfico no es el paco sino la cocaína destinada para sectores de alto poder adquisitivo y para la exportación. Lo que permite el Paco es generar una red de complicidad que protege al negocio del narcrotráfico”.

¿Cómo lo protege?
“Lo protege físicamente pues las “cocinas” se instalan alrededor de las grandes productoras y, cuando hay un operativo policial, si es que lo hay, desbaratan a todos los vendedores de paco pero cuando llegan al punto en cuestión se encuentran con que solo están los instrumentos de laboratorio pero la droga ya no está. Después también genera negocios colaterales que degradan a la condición humana y permiten el terreno más fértil para la producción de droga en la Argentina: me refiero a la prostitución infantil, aparecen los pibes que están dados vuelta y por una dosis, son capaz de robar o matar a cualquiera, aparecen los delitos violentos como el robo a los ancianos hasta matarlos que es una modalidad nueva. Estas son todas consecuencias no previstas por la instalación de la producción de cocaína y que son funcionales a la misma”.

Creo que en el informe de la revista chocan dos grandes hipótesis, dos grandes visiones. Por un lado, las madres que dicen que se trata de un exterminio organizado y apañado por el poder político, y por el otro, y desde el Estado, la que habla de un poder que combate a otro poder aunque corriendo en desventaja. Ambas tienen algo de razón, quizá, pues las madres denunciaron cómo punteros políticos reparten droga en las villas buscando conformar fuerzas de choque y, a su vez, la complicidad policial.
“En Ciudad Oculta está el problema que la villa está dividida en dos jurisdicciones de dos comisarias. Que hay implicancia y responsabilidad de las seccionales, no cabe la menor duda. No podría pasar lo que pasó sino estuviesen esas comisarías mirando para otro lado, como mínimo”.

¿Pero se puede afirmar que el consumo de paco es un plan ideado por un sistema al cual no le interesan los pobres o los integrantes más desprotegidos de la sociedad o es un problema sin solución para la política?
Las teorías conspirativas o del complot son difíciles de creer pues es casi imposible manejar tantas variables sociales. Además ¿cuál es la lógica del exterminio de la sociedad? Excepto que sea una mente perversa, un Hitler, que decida esto. No lo descarto pues no tengo la bola de cristal. Pero tengo la sensación que tiene que ver con una lógica pura y exclusivamente económica, gente que se enriquece rápidamente con montos nunca imaginados y en un terreno como es la Argentina, que está virgen en distintos aspectos como la producción de cocaína. Por otra parte, están las condiciones sociales, económicas y políticas que confluyen para que hoy se desarrolle este tipo de modalidad. Lo cual no quiere decir que no genere un exterminio pero no deseado. El pensar en exterminar no es racional pues iría contra la lógica de necesitar mano de obra desocupada para trabajar por un menor precio e iría contra la propia lógica económica”.

Como lógica económica también chocaría contra la ganancia de otros narcotraficantes. Si un consumidor se muere es menos plata que ingresa al mercado de la droga. ¿Cómo se lleva un vendedor de paco con uno de marihuana ahora que el paco se instala cada vez más como droga de inicio entre los adolescentes?
“Son lo que en el informe llamamos “guerra de bandas” que se dio hace poco en la villa “A4” de Posadas, Misiones, en donde se confrontaron vendedores de paco con vendedores de marihuana porque los de marihuana empiezan a perder terreno. Eso te marca lo que hacías referencia, que los pibes comienzan a consumir paco como droga de inicio pues, además es una droga que se consigue en todos lados fácilmente y es barata. El paco genera una adicción muy fuerte. Si vos tenes un tipo que es capaz de hacer cualquier cosa por consumir esa droga, es muy probable que ese vendedor que, le sirve vender paco y no marihuana porque con la marihuana no lo tiene controlado, sobredimensionan la capacidad económica y el crecimiento de negocios paralelos como el robo de stereos, casas, lo que sea total de tener efectivo para conseguir paco. Este tema, y lo digo como sociólogo, hay que pensarlo desde una matriz puramente mercenaria y económica, mercantil, pues la instalación y la proliferación de esta droga, tiene que ver con la búsqueda de rédito fácil. Así se instalan como jefes en algunas villas, tipos que vienen o están vinculados a Sendero Luminoso o a las FARC u organizaciones que, en algún momento, fueron revolucionarias, pero que tienen una formación, digamos, política, a diferencia del dealer de antaño que era un lumpen. Estos militantes, aunque no sean intelectuales, entienden el funcionamiento de su lugar y saben cómo lograr la adhesión del barrio, como por ejemplo, cuando se muere un integrante del sitio en cuestión, le compra a los familiares el cajón, cuando a un pibe le faltan los útiles para ir al colegio, lo ayuda…”

¿Sería algo así como el grandioso film brasileño, “Ciudad de Dios”?
“Muy similar. Entonces genera un grado de adhesión entre los vecinos… Sí nos están matando a los pibes, hay que tratar que no consuman pero, te dicen, “la verdad que con nosotros estos tipos son buenos, nos ayudan”.

Ya hablamos de la producción de la droga pero ¿cómo se trata al adicto pues existen distintas posturas que van desde la judicialización del consumidor hasta posturas contrarias?
“Es un tema muy complejo porque uno espera que sean las propias madres las que estén en desacuerdo con estas medidas, como la “judicialización” de sus hijos, pues además tienen un odio pragmático hacia la policía y la justicia, pero funciona al revés porque, en realidad, esto sucede pues el Estado no está presente y no realiza la tarea de prevención ni cuenta con las personas indicadas para ayudar a internar al adicto. Por eso la única salida que encuentran las madres es que un juez determine, de manera implacable la internación en un neuropsiquiátrico que, tal vez, no es el mejor tratamiento pero que, en algunos casos, ha dado resultado y ellas consideran que es la única forma para la salida de la droga de sus hijos. Es que el problema del Paco se ha subestimado a tal punto que, hace 3 años, ninguna autoridad de las que yo tenga presente, le daba la envergadura necesaria pues decían que aquellos eran casos aislados y que no iba a tomar masividad y que no se podía tomar una política pública o un método de tratamiento para un grupo absolutamente reducido. Fue una ceguera total pues la lógica de la política es prever los escenarios futuros posibles”.

¿El SEDRONAR niega la producción de cocaína en la Argentina?
La policía nunca lo ha querido reconocer porque es parte interesada. He hablado con las autoridades de la provincia de Buenos Aires y nos han dicho hace unos años: “No existe el Paco” mientras que me mostraban unos informes de la policía científica donde explicaban que no había instalación de cocinas en el conurbano bonaerense y que “no había paco pues este solo se puede producir donde se cultiva la hoja de coca”. ¡Una ignorancia absoluta! ¡Hasta los científicos de la policía de la provincia firman una aberración técnica! Nunca hay un reconocimiento de que existe paco y los estudios de laboratorio que han hecho dicen que esta droga no es escoria de la cocaína sino que es cocaína en baja dosis. Lo cual es un error pues, la cocaína en baja o en alta dosis, se evapora del alcaloide como te explicaba antes. Segundo, obviamente en la escoria de la cocaína existe alcaloide de la cocaína porque en la escoria queda un poquito del alcaloide que no se pudo purificar, entonces cuando se hace un análisis y se pone un reactivo, va a dar positivo de que es o hay cocaína. Eso no quiere decir que se haya utilizado clorohidrato de cocaína para hacer paco. Lo que quiere decir es que existe una dosis de clorohidrato de cocaína en una dosis de paco y que proviene de la escoria de cocaína. Es que no existe racionalidad económica que permita pensar que alguien va a ser tan tonto de sacar cocaína para producir paco por la relación costo/beneficio. Por otro lado, encontramos otra tesis que decía que el paco se hacía con pasta base –que es la segunda etapa de la producción de cocaína-. La pasta base en el 2006 salía 600 dólares el kilo en la frontera argentina-boliviana y se transformaba en paco vendiéndose en un valor aproximado de 1800 dólares, con lo cual solo triplicaba el valor de origen. No tenía sentido asumir semejante riesgo por una ganancia tan ínfima con lo que implica el traslado desde el norte hasta el conurbano bonaerense. Esos 1200 dólares de ganancia tenían que distribuirse entre el vendedor, el vendedor del vendedor, los peajes que se pagaban en el medio, o sea, no hay fundamento económico que permita pensar que con pasta base se produzca el paco, salvo cuando la pasta base se utiliza como pago en esos peajes en que se transporta la cocaína, en que se entrega como pago a la mula, a la policía que hace la vista gruesa, a algún vendedor pero es una diferencia sustancial con la tesis oficial”.

Según el informe del ARI basado en estadísticas oficiales, una provincia como Santa Cruz es la que tiene la prevalencia al mes –promedio de consumo entre los encuestados de todas las drogas disponibles- más alto del país, ¿cómo se explica?
Se explica porque hay paco donde hay “cocina” de la cocaína y hay “cocinas” donde el poder político deje que se instalen. En términos de volumen de personas, lo de Santa Cruz es insignificante en comparación con el conurbano bonaerense pero el problema es la densidad lo que marcan las estadísticas oficiales hecha por el SEDRONAR, organismo que conduce el odontólogo de Néstor Kirchner y no lo digo peyorativamente. Pero la persona que conduce ese organismo no puede ocultar que la provincia del ex presidente, se consume, en promedio, el doble de lo que consume la provincia de Buenos Aires y de la Argentina, en general. Esto habla de la degradación de una sociedad”.

¿Es posible calcular el índice o la tasa de suicidio entre los adolescentes por el consumo de paco?
“Conozco a muchos pibes que se terminaron ahorcando, te lo deben haber comentado las madres. También los casos de muerte en confrontación con la policía, muerte por sobredosis o cuando cometen un ilícito y terminan muertos, etc. El problema es que cuando muere alguien, llega al hospital y en las estadísticas aparece como “paro respiratorio”, sin indicar cómo se llegó a ese tipo de muerte. Lo que se palpa al recorrer los barrios son los relatos de los familiares de la alarma que produce que muchas personas, cada vez más, tienen o conocen a alguien que haya muerto en estas circunstancias. No conozco muchas familias de los sectores populares que no conozcan o hayan vivido una historia así. El año pasado -2007- hicimos la marcha contra el paco donde fueron muchas madres, sobre todo, de las zonas más preocupantes que son Quilmes, Avellaneda, Berazategui y algunos sectores de Lomas de Zamora, y observamos lo preocupante que es la situación. El triángulo de Bernal que es uno de los puntos clave en donde comienza esta historia del paco, en la villa “Itatí” o la zona de “Los Álamos”. En esa zona se hizo un estudio serio etnográfico donde se entrevistaron a 3000 personas de los cuales la mitad había consumido alguna vez en su vida droga y el 40% había consumido droga en el último mes, y dentro de ese 40%, la mitad, había consumido paco en el último mes de haberse hecho ese estudio. En esa zona, en esos barrios, igualmente, luego de tantos problemas, se trabajó realmente muy bien contra el paco porque se pudieron organizar contra el delito y estaba una comunidad de salesianos dentro del barrio que colaboró muchísimo. Los vendedores de paco tuvieron que alejarse de ese barrio corriéndose a una villa lindera por la presión de la comunidad y actualmente se hace difícil conseguir paco allí”.

Mencionabas zonas aledañas, cercanas a Lomas de Zamora, ¿tuvo algo que ver la llegada de Eduardo Duhalde a la presidencia en la proliferación del paco y del narcotráfico en la Argentina?
“No lo sé. Lo que puede pasar es que los sectores más grotescos de esa estructura política, los que tienen menos límites, entiendan que si su jefe está metido, ellos tienen vía libre para hacer lo que quieran. Hay un hecho que no se puede negar y es que este problema se fortaleció por una mala medida de los organismos internacionales y también por el gobierno argentino de aquel momento, la limitación de la circulación de los precursores químicos a los países limítrofes. ¿Qué quiere decir? Que Bolivia tiene la hoja de coca pero no cuenta con los químicos para producir cocaína. Eso significa que se generan trabas para que los países que no cuentan con estos químicos no los puedan comprar. Entonces tienen las condiciones climatológicas necesarias para cultivar la hoja de coca pero no tienen los químicos para transformarla en clorohidrato. Por eso se invierte el proceso y se comienza a producir en países como el nuestro que tiene industria química o como Brasil. No podés exportar químicos como acetona o ácido sulfúrico”.

¿Por qué se tomó esa medida en aquel momento?
“Porque los organismos internacionales planteaban que, para luchar contra la droga –si se puede llamar de esa manera la lucha contra un objeto-, lo que había que hacer era un compromiso de los países vecinos que cultivaban la hoja, de restringirles las condiciones para que puedan producir la cocaína. Argentina controla las fronteras cumpliendo esa medida y, entonces, cada vez que se exportan estos químicos se debe completar una declaración jurada explicando el destino y las razones de su exportación. Es la función del RENPRE (Registro Nacional de Precursores Químicos). Ahora esa medida, está bien y concuerdo en llevarla a cabo. Pero falta el control hacia dentro del país pues yo mismo puedo pasearme por distintas ferreterías y equiparme de estos productos. O sea, cuando uno restringe las condiciones de los químicos hacia el exterior lo que hace el narcotráfico es ingresar, si pudiera la hoja –no lo hace por su inmenso volumen- pero sí la pasta reducida. Por eso aquí se produce en la tercera etapa de producción de la cocaína que es el paso de la pasta base a la cocaína”.[1]

¿Se pudo llegar en la investigación hasta un narcotraficante o un “capo” de la venta de droga? Recuerdo el caso de un tipo que fue apresado hace unos años y que lo escracharon en un programa de Gastón Pauls como “traficante de paco” llamado Isidro Ramón Ibarra Ramírez quien recientemente se declaró inocente.
“Quizá aquel fue un show mediático pues no creo que haya traficantes de paco. No veo que haya organización para eso. Es sencillo, vender un kilo de cocaína en Japón vale 150 mil dólares y vender un kilo de paco en la Argentina serían 2 o 3 mil dólares. El riesgo de producir cocaína para venderla en Japón y producir paco para el conurbano, es el mismo. Lo que pasa es que son sectores que no tienen la capacidad económica, los contactos ni la experiencia como para producir cocaína. Por eso coexisten diferentes pacos, y el análisis del narcotráfico no puede ser lineal”.

¿Pero se puede llegar a las cabezas?
“Sí, seguramente. Pero primero tendríamos que preguntarnos porque en la Argentina no existen carteles. Una posible respuesta es para qué tendría que haber carteles si la responsabilidad está puesta en las máximas autoridades. ¿Qué necesidad de tener un cartel si la jefatura está en el poder político? Ese es un análisis posible pero incomprobable. Lo digo por olfato, intuición y por algunas declaraciones de organismos internacionales. Lo segundo es que si uno quiere encontrar a los cabecillas hay que combatir el lavado de dinero. El problema es que acá se empieza persiguiendo al adicto como si encontrando a un consumidor con una dosis de marihuana, se llegara, por medio de varios encadenamientos, a desbaratar a la gran organización del narcotráfico”.

¿Adónde va el dinero del narcotráfico?
“No solo a negocios ilegales sino también al circuito legal y a empresas honorables. Una vez que fue blanqueado el dinero… Lo que pasa es que hay que buscar y analizar la ruta del dinero. El gobierno uruguayo realizó hace un tiempo la decomisación de cocaína más importante de su historia y hablando con Milton que es el jefe de la Junta Nacional de Drogas (algo así como la SEDRONAR de la República Oriental del Uruguay y que, según mi opinión, es mucho más seria) me explicó como llegaron a esos resultados y me dijo que hicieron dos años de inteligencia estudiando el flujo del dinero. Hicieron el trabajo de inteligencia y encontraron que había lavado de dinero, persiguieron a los implicados por evasión impositiva y terminaron encontrando 500 kilos de cocaína en un solo operativo que es algo excepcional para ese país. La investigación siguió a tal punto que desembocó en sectores de las FARC de Colombia y en personas que tienen pedido de captura internacional. Ahora, empezaron por donde debían empezar, que es el lavado de activos y por aquellos que hacen plata en serio en este negocio y no por un simple vendedor al menudeo. No se puede gastar solamente la energía en atacar al consumidor. No se hacen operativos así porque no se quiere y no se quiere porque hay complicidad”.

¿En la Argentina el narcotráfico financia a la política y a sus campañas?
“Las financia. Sin la menor duda. Lo cual no quiere decir que el candidato X lo sepa. La plata de una campaña puede venir de una empresa transparente pero que esa empresa se financia con plata lavada del narcotráfico. Te doy un ejemplo sencillo: si sos titular de un banco y te llega un depósito de varios millones de dólares en billetes de 100 nuevitos, vos lo podes tomar y haces las informaciones correspondientes, pero si te llega esa misma cantidad de dinero pero en billetes de 10 dólares y de 20 pesos, algo pasa pues nadie tiene semejante cantidad en billetes sucios y de tan poco monto. Hay responsabilidad de los bancos que hacen la vista gruesa porque necesitan el depósito para mantener su tasa de rentabilidad y lo toman como si proviniese de una persona que hizo el canal legal del dinero. Ahora, hay complicidad allí, por mera complicidad o por omisión como también la hay en la política, en la justicia y en las fuerzas de seguridad. No existe en el país un mandato claro de la máxima autoridad nacional de dar una pelea real contra el narcotráfico y el lavado de dinero. Si esto lo transmite un presidente, obviamente que hacia abajo, las cosas empiezan a ordenarse y los que están en las zonas grises, comienzan a corregirse. El problema es que no hay, en las altas esferas, una decisión muy clara de ordenar el sistema. Esto se reproduce en lo que me preguntabas hace unos minutos de si la llegada de Duhalde tiene que ver con estos temas. No lo sabemos, pero no es un ejemplo para los de abajo. No se si es lo que dicen que es. Lo que está claro es que nunca se decidió a luchar contra eso, aunque sí, fue el único político, en su momento, que habló de droga y hasta escribió un libro. Mito o realidad. No lo sé. Lo cierto es que muchos que se vincularon con Duhalde tuvieron problemas con las drogas como los intendentes del conurbano y algunos ex diputados”.

¿Qué solución propondrías para luchar contra la proliferación del consumo de paco y contra el narcotráfico en general?
Primero se debe reconocer la existencia de las diferentes drogas y diagnosticar con precisión qué es lo que está pasando. Para ello hay que armar un equipo de personas que puedan pensar desde distintos lugares lo que es el paco: intelectuales, políticos, madres, chicos recuperados y los que no se recuperaron, pensando, en conjunto, en una dinámica que no estamos acostumbrados aportando cada uno algo para entender qué pasa realmente. Lo segundo es separar lo que es asistencia y prevención (tratamiento en general) de lo policial o lo que tiene que ver con la defensa nacional. No puede ser que las fiscalías nacionales y provinciales, la policía y los organismos de inteligencia, más la gendarmería, trabajen desarticuladamente. Se suma una alta dosis de burocracia e incompetencia porque a veces están dos o más instituciones persiguiendo a un mismo grupo de narcotraficantes y se chocan produciendo que se caiga un desbaratamiento por mala praxis ya que, una de las instituciones, actúa apresuradamente para tener la primicia. Por eso la tasa de detención y de sentencia de narcotraficantes son ínfimas. No se llega ni al 0,5% de las causas iniciadas en este tema. Hay que unificar la inteligencia y reasignar a la SIDE en un rol democrático y de inteligencia. Hoy solo pincha teléfonos a los opositores o a periodistas. Hay que cambiar a los que están en las cúpulas de estas instituciones que deben tener otra formación. Por eso el proceso es de largo plazo pues sino le otorgas superpoderes a una institución que termina negociando con el narcotráfico porque no hay salario estatal que pueda equiparse con el salario que pagaría el narcotráfico. Además, se suman las cuestiones de los valores culturales y morales. En materia de salud, se debería trabajar con técnicos especializados pero también con las propias víctimas pero sin querer decir que el adicto atienda a otro adicto pero sí escuchar a los que se recuperaron pues entienden cosas que el que no consumió no las entiende (códigos de relación más frontales que los que tendría un externo).”

El tema de la recuperación es preocupante, según dicen las madres. El sistema pareciese no preparado para tratar la abstinencia al paco como cuando surgió el tratamiento contra una enfermedad que recién nacía como el SIDA.
“Exacto. Estamos en una etapa similar. Hace un tiempo atrás el sistema de salud no quería tratar a estos chicos porque ellos tienen una forma de relacionarse violenta con una abstinencia complicada y su tratamiento es diferente al del alcohólico o al de otras drogas. Según algunos especialistas, mandar a un adicto a un psiquiátrico puede ser bueno para contenerlo porque está brotado y por eso, muchas veces, el adicto es un enfermo psiquiátrico pero la

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