Entrevista a Eduardo Barreiro (especialista en tráfico ilícito de drogas y docente universitario en la facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Air

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Eduardo Barreiro (especialista en tráfico ilícito de drogas y docente universitario en la facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires)
Eduardo Barreiro (especialista en tráfico ilícito de drogas y docente universitario
en la facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires)

¿Qué es el Paco?
“Originariamente, en los años 2000-2001, en que la Argentina se subió a una profunda depresión, el paco emergía con el cartonero que inundó la ciudad de Buenos Aires que nada tiene que ver con el cartonero que venía de trabajar, son dos cosas que emergieron en la misma época. El cartonero, fruto de la crisis económica, social y política, y el paco en el narcotráfico, por otro lado. En el año 2000, por decreto 1161 de la SEDRONAR, le puso un candado a los precursores químicos que iban a Chile, Perú y Bolivia, sobre todo este último país que es el máximo productor cercano al nuestro de cocaína.”

¿Año 2000 con Fernando De la Rúa como presidente? ¿Ese decreto no lo tomó Duhalde?
“No. En el 2000 salió ese decreto con el que pasamos sustancias químicas de la lista 2 a la 1 para tener un mayor control. Brasil hace algo similar pero el narcotráfico se adapta muy rápidamente a todo esto. Mientras tanto, cae la convertibilidad del 1 a 1. La droga, sobre todo la cocaína, pasa a ser mucho más cara y la cantidad de dólares que entra pasa a ser de 3 a 1 con el valor nuestro. Entonces conviene venderla afuera pero ¿qué pasa en la República Argentina? Por un lado, nosotros y Brasil, los dos polos industriales de Latinoamérica controlamos los precursores químicos mientras que Bolivia, que produce la pasta porque cuenta con el arbusto de la hoja de coca la cual no crece en la Argentina, continúa en esa producción. Pero, como dice el refrán: si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña y la pasta de coca que no pudieron procesar por escasez de productos químicos comienzan a mandarla a nuestro país. En esos años aparecen 20, 25, 15 laboratorios en la provincia de Buenos Aires, alguno en Córdoba y, hace poco, uno en Salta, que procesan la pasta base al clorohidrato de cocaína con el fin de la exportación de la misma.”

¿Y qué pasó entonces?
“Algo similar sucedió en los años ´80 en Brasil pues había un exceso de coca en los países productores. Entonces la pasta base de Bolivia, Perú y Colombia alcanzaba a abastecer los laboratorios de clorohidrato de cocaína sobrando, incluso, mucha cantidad. Ese sobrante se llamó bazuco, en honor a esa vieja arma de la segunda guerra mundial, porque tiene un efecto potente, violento, fuerte pero dura pocos minutos e incluso segundos.”

¿Sería el antecedente del paco?
“Sí. En realidad es la pasta base que se obtiene de la pasta que se consigue de la hoja de coca y que se macera con cal, agua y se la extrae luego con querosén, se vuelcan los distintos ácidos que conformarán el sulfato de cocaína. Así se forma una pasta base de cocaína que, ahora, se llama paco. De allí viene la confusión de si es residuo o no es residuo o que es. Sucedió que cuando aparecieron esos laboratorios en la época posdevaluación argentina, con esa pobreza que existía, el que fabricaba clorohidrato, con lo que ello implica, el purificar la cocaína quemando 13 alcaloides dejando solo uno. Cuando se purifica la cocaína se forma un residuo que, antiguamente, se fumaba mezclándolo con la pasta base que quedaba en los paquetes, pero lo hacían los que la producían. De allí viene que sea un residuo pero no tiene los efectos de la cocaína.”

¿Y cuáles son los efectos que produce?
“Son devastadores porque atacan al sistema nervioso central. Es parecido, aunque no igual sino sería decir un error técnico, pero es parecido a los inhalantes. En este caso se absorbe querosén, ácido, moléculas sulfúricas que destruyen el funcionamiento de las neuronas en el cerebro. El intercambio químico que se produce en el cerebro que nos permite mantenernos conectados con el ambiente que nos rodea, con el sistema nervioso central. Eso lo atacan.”

Pero, el negocio del narcotráfico no es el paco sino la cocaína ¿O no?
“Paremos ahí. Vino ese residuo, cuando empieza a progresar todo y al salir el país de la crisis, no necesariamente lo que se vende tiene que ser el residuo. Lo del residuo fue al principio que, algunos dijeron: “Nos fumamos lo que quedó, se lo vendemos al vecino…” y comenzó a hacerse la propaganda. Pero se necesitaba la pasta base, porque no había tantos laboratorios en la Argentina para hacer tantos residuos. La pregunta del millón del 2003 al 2005 fue: ¿si es el residuo cuántos laboratorios hay en el país que fabrican residuos?”

¿Cuántos?
“No eran tantos. Lo que ya se estaba vendiendo con el nombre de paco (pa: pasta, y co: de coca). La pasta la fabrica el narcotráfico con los productos que consiguen pues sino hay gasoil tienen querosén y sino está la nafta. Pero antes de purificar la cocaína, se vende al público, como le sucedió a Brasil. Todos tenían el clorohidrato para vender en las épocas de mucho dinero, de bonanza económica pero en esos años se podía vender algo en el país y el resto se exportaba. En los tiempos de pobreza se preguntaron qué había para la gente de acá, pues la cocaína estaba 3 veces más cara, y la respuesta fue la pasta base que es más barata. Ingresar la pasta a la Argentina rondaba entre 500 y 800 dólares el kilo –depende de la oferta y la demanda- pero se fumaba la pasta base. La persona fuma, entonces, un 50% de cocaína como mucho, mezclado con restos de querosén, de cal, ácidos y dióxidos de amonio. Por eso, los problemas que producen estas drogas. El humo de la pasta, del paco famoso, produce vapores por las mucosas de los pulmones produciendo edemas pulmonares. Es muy irritante para el aparato respiratorio ya que el humo cobra alta temperatura porque la persona está fumando cocaína que no está purificada. Como la cocaína, también puede producir arritmia, taquicardia, hipertensión arterial y una serie de trastornos a nivel cerebral. Pero la pasta base tiene una serie de solventes de ácidos que además actúa en el organismo. Para que se entienda, los rusos en la época de la Unión Soviética, se enroscaban en la cabeza toallas con querosén para producir un efecto de estupor en ellos, de sensación de bienestar y de estar en el aire porque el hidrocarburo afectaba a la corteza cerebral, no tenían plata y hacían eso. Ahora la persona no solo está fumando un 40 o más % de cocaína sino el resto de residuos y 14 alcaloides que no sirven para nada. Por tener las mucosas tan irritadas, es común ver a los que fuman escupir sangre y además, el que consume paco, tiene la sensación de sequedad en la boca y entonces lo primero que hace es consumir alcohol. Mezcla un paco, que es cocaína impura, con alcohol, y esa sustancia impura no le produce un efecto prolongado. Mientras que el clorohidrato de cocaína tiene en el organismo un efecto de 60 a 120 minutos y el paco no son más de 3 minutos, algunos cientos de segundos”.

¿Influye el contexto más allá de la droga que se consume?
“Cuando hablamos de drogas tenemos que tener en cuenta: los efectos, las personas, las vías de administración, los modos, el tipo de droga y su pureza. Lo más importante, quizá, son las vías pues no es lo mismo tomar una pastilla de anfetamina que aspirar cocaína o que fumar heroína o el paco. Todo lo que se fuma es lo que el organismo absorbe más rápido pues pasa directamente a los pulmones, de los pulmones a la sangre, de allí al corazón y del corazón a los órganos inclusive el cerebro.”

¿O sea que lo más nocivo para el cuerpo es lo que ingresa por la vía respiratoria?
“No, lo más nocivo es la droga que uno toma pero la vía de administración es lo que diferencia los efectos, la rapidez, la potencia porque no es lo mismo, como le decía, ingerir una pastilla que tarda casi una hora absorberla por los jugos gástricos y hacer efecto, que algo que se fuma donde pasa al cerebro de forma violenta, rápida y mucha más cantidad, por eso sus efectos son más cortos. Cuando se produce una injerencia de alguna droga, el cuerpo levanta la estimulación del sistema nervioso central, entonces el organismo que es sabio, producirá una respuesta represora para equilibrar pero, la cual, tarda en llegar, pues llega luego del efecto de la droga. La persona, cuando llega ese efecto, ya está depresiva y le produce ansiedad, esa combinación le lleva a consumir drogas nuevamente que es lo que pasa con el paco. Por eso el consumidor de paco necesita 20, 30 cigarrillos por día, porque no le alcanza. Han llegado a vender inodoros a cambio de la droga; una vez le tiraron una casa a un dealer y las “mujeres contra el paco” encontraron dentro celulares, camperas, teléfonos, pantalones, zapatillas, porque se vende cualquier cosa total de tener paco.”

Retomando el tema de la historia de los precursores químicos y su normativa. ¿La ley es del año 2000? ¿O sea, antes de la llegada de Duhalde a la presidencia?
“Conozco la SEDRONAR desde que, prácticamente, se inició. En 1989 asume Menem y no hubo una normativa hasta octubre del ´91 cuando sale el decreto 2064 que fue la primera normativa del SEDRONAR. Se comenzó a tener un elemento que controlaba los precursores químicos, pero como el narcotráfico avanza y proliferan nuevas sustancias ilegales, fue necesario que en el ´96 se actualizase ese decreto con el 1095 donde se incluyen nuevas substancias al listado según recomendaciones internacionales. En diciembre del 2000, surge el decreto 1161 donde nos permite pasar substancias de la lista 2 a la 1, como los químicos que se utilizan para producir cocaína y heroína, que es más un problema de Asia. No hubo más modificaciones hasta la fecha, tenemos bastantes substancias controladas; tampoco se pueden agregar todas porque sí, pues son elementos que se utilizan libremente en el comercio legal.”

¿Por qué desde el Estado y desde el aparato policial se niega la existencia de “cocinas” productoras de cocaína en la Argentina?
“No. No se niega. Conozco gente de distintas fuerzas de seguridad que lo han dicho y que han hecho procedimientos de secuestro de droga –hace poco salió en tv el secuestro de más de 1000 kilos de droga-. Lo que pasa es que las fuerzas de seguridad, a veces, se encuentran limitadas de presupuesto, de personal, de laboratorios propios y hacen un esfuerzo. Yo estoy convencido que todas las fuerzas, yo recorriendo el país y habiendo dado cursos, que reemplaza muchas veces la falta de presupuesto, de medios pues hay otras cosas que el gobierno debe atender en el país como el tema energético, pero tampoco hay una cantidad de laboratorios en el país como para decir que hay uno en cada región como en Berazategui, Luján, General Rodríguez, Quilmes, etc.”

¿Usted dice que no hay tantos laboratorios en el país? ¿Qué estadísticas manejan?
“Entre el 2004 al 2006 se desmantelaron unos 25 laboratorios y, tengo en mi opinión personal, pero creo que no hay un auge terrible de la fabricación. Lo que me han comentado fiscales es que han detenido mulas con pasta base, cuando antes venían con el clorohidrato de cocaína directamente en forma de pastillas en el estómago. Pregunté, ¿esa pasta base se destina a la producción? No, me dijeron, las venden. Se vende como pasta base.”

¿Cuáles son las zonas del país más problemáticas en este sentido?
“El narcotráfico busca atacar donde hay mucha gente, por eso el conurbano bonaerense está muy afectado.”

Perdón, pero según las propias estadísticas del año pasado del SEDRONAR la provincia de Santa Cruz supera la media de consumo ampliamente entre los estudiantes…
“¡No! ¡No! No es así. El narcotráfico apunta, como verdad matemática, a los grandes centros urbanos y primero, a los jóvenes. Por eso tratamos de exponer todas estas enseñanzas en la universidad, para que se propague entre la juventud todo esto. El que toma el paco, o el que va a una fiesta electrónica –se hacen en las grandes ciudades- hay gran cantidad de conglomeración de personas. Es difícil que vaya a un pueblo de Misiones o de Córdoba a vender paco. No les interesa a ellos.”

¿Cuál sería su tesis del surgimiento y proliferación del paco? Existen dos visiones distintas, desde las madres de las víctimas se afirma que hay convivencia policial y política y que esto es un genocidio; y desde el Estado que se combate el narcotráfico a destajo.
Entiendo a las “madres del paco” porque tienen a los hijos que se les mueren. Pero no se puede hablar de genocidio porque eso significa la muerte de cientos de miles de personas por un sistema. ¡Acá consume el que quiere! El holocausto judío en manos de los alemanes fueron muertos los judíos por los nazis. ¡No le dijeron al que tiene droga: el que quiere toma, y el que no quiere no toma! ¡Acá toda el que quiere! Igualmente hay una predisposición genética, por otro lado pero… toma el que quiere tomar la droga. Ellas tienen todo el derecho de decir lo que quieran, las comprendo, porque sus hijos se mueren pero de ninguna manera se puede aceptar que esto está instigado por la clase política. Corruptos hay en todas partes pero, con el narcotráfico, puede vender droga cualquier persona de cualquier profesión. Pero a mí me van a decir “¿usted quiere vender droga?” Yo les diré que no, por más que no tenga un peso. Pero cada uno fue criado de una manera. Pero que lo haga la clase política organizada para vender el paco como genocidio, es imposible. Porque tendrían un grave problema pues estas personas que consumen paco, el día de mañana, con el lóbulo frontal en el cerebro destruido –que regula la ética y el comportamiento-… Por eso podríamos comprender, entre comillas, por qué la persona que consume paco o droga, mata por 5 pesos porque sino no se puede comprender cómo le tira a una persona 4 o 5 balazos. ¡Le sale más caro una bala que los 5 pesos que robó! ¿Por qué? Porque su comportamiento se ha deteriorado, porque no puede elegir, no tiene ética, se ha bestializado. No es un animal, pues el animal respeta a su cría, su prole, cuida a su terreno y cuida a los suyos. Esta persona, que consume inhalantes, distintos tipos de drogas, se va bestializando, lo cual puede ser, el día de mañana, una carga política muy pesado que el político no querrá tener. Porque estas personas no son analfabetos. El analfabeto uno lo manda a la escuela y aprende. La persona que está bestializada no se puede contener.”

¿Usted dice que no hay salida para el paco?
“Hay salida para todo”.

¿Qué opina del sistema de salud argentina y de las maneras en que se intenta rehabilitar a un adicto? ¿Está bien judicializar a un consumidor?
“Hay que ver las libertades del individuo. No soy abogado pero deben decir que los chicos que están muy adictos al paco, ya no piensan, no razonan, y… Pero lo que tiene el paco, no podemos decir que sea algo bueno porque no tiene nada bueno, pero destruye tanto a las personas que llega un punto que el adicto dice “estoy tan mal, que me quiero recuperar, porque sino me muero”. Pero hay que hacer normativas, leyes para todos, no podemos obligar a internar a un consumidor de paco y uno de cocaína, no. Porque vendrá el de la cocaína ¿Por qué a mi no me internan o al que consume heroína o al que fuma marihuana desde hace 20 años no?”

¿Cuánto aumentó el consumo de paco?

“No conozco las estadísticas pero, seguro, que aumentó porque todo aumenta. Estamos hablando de una substancia impura y terriblemente adictiva como el paco pero ¡OJO! Tenemos otras drogas también, como las anfetaminas, el éxtasis. Eso también es muy peligroso lo que pasa es que el paco causó mucho lío porque los chicos se deterioran pero no son menores como los chicos que fuman inhalantes en Constitución o acá en Santa Fé y Coronel Díaz donde los vi, un sábado a la noche, aspirando de una bolsita y les hablé y les di plata para un sándwich. Ellos se deterioran tanto como el paco, lo que pasa es que el paco, además de ser un problema gravísimo, da rating. ¿Cómo hace la clase dirigente con todos estos chicos que están en las calles y que sus padres no saben donde están?”

¿Qué vinculación hay entre el narcotráfico y las FARC en la Argentina?
“Acá ninguna. No conozco. Sí en Colombia, desde ya.”

¿Pero en el país hay bandas de narcotraficantes?
No. Como pasó con el paco y con otras drogas, aquí hay pequeños grupos. No hay carteles, es más, también se extinguió en Colombia desde la época de Pablo Escobar Gaviria que contaba hasta con ejércitos. Se extinguió porque, al ser tan grandes, eran más fáciles de perseguir, de encontrar. Luego se formaron las grandes familias como en Afganistán, el triángulo de Taiwán con ejércitos más poderosos que los de los gobiernos. Cuando el mundo se puso a trabajar para cortar todo esto, con las Naciones Unidas que trabaja incesantemente la Junta de especialistas que trabaja en Viena, Austria, se aplican severas restricciones como en Afganistán para terminar con la proliferación del opio. Pero el narcotráfico, como siempre, se adaptó, por eso nos saca siempre ventaja. Tienen la plata y no tienen uniforme. Es fácil detectar donde está un policía o un militar pero ellos no tienen uniforme, no sabemos si es un vecino, un labrador o es un narcotraficante. Ellos desmontaron esos grandes carteles y les dieron la fabricación, por ejemplo del opio o la cocaína, a familias que producían una o dos hectáreas, en lugares inaccesibles en donde no se puede llegar ni barrer con todo. ¿Cómo uno llega ahí sino se puede ver ni de los helicópteros? Arman las piletas de producción en las laderas de las montañas, a 90º. Acá, la tarea de la policía al respecto, es bastante interesante, tiene mucho auge y ha trabajado muy bien. Por eso no creo que haya complicidad en la clase política ni en la policía. Pero corruptos hay en todos lados. Pero el político no quiere llevarse en la mochila gente que ha perdido la razón, pues el tipo que fumó inhalante o paco, no sirve ni para llevarlo al colegio.”

¿Se puede terminar con el narcotráfico?
“Es muy difícil. Se ha evolucionado mucho en el tema de fiscalización de las drogas. Chile ha creado su registro de precursores químicos, nos mandamos mails todo el tiempo con las Naciones Unidas. Uruguay no tiene tanto problema, lo maneja el ministerio de Salud, Paraguay está trabajando muy bien, Bolivia intercambia mucha información con nosotros al igual que Brasil. Hemos logrado cortar, luego de muchos años de lucha, los precursores químicos y sin precursores químicos no hay estupefacientes. La SEDRONAR de tener 1400 empresas inscriptas en el año 1993, ahora tiene 10.000 y se está forzando en decirles a las empresas que controlen los precursores químicos porque el Estado, solo, no puede. Hemos puesto un candado de este lado pero es muy difícil combatir el narcotráfico porque tiene dinero y se basa en la miseria del hombre y no tiene uniforme, no lo podemos identificar. Podemos estar viajando en el colectivo con un tipo que vende paco o cualquier tipo de droga.”

Está bien pero según muchos especialistas, intelectuales, funcionarios y, también desde el exterior, los ´90, por ejemplo, fueron años de narcodemocracia en la Argentina.
“No. Escuché decir muchas cosas como políticos que venden drogas en sus municipios. Pero, a mí no me interesa la política, soy un técnico. Pero en todos lados hay corruptos pero la educación se recibió de la casa, si los padres están separados, si había un violador o si se mataban en la casa, bueno, uno puede terminar en esto. Pero al Estado no le conviene que exista esto. No le conviene porque requiere una inversión de dinero en curar a los enfermos, en tratar a los adictos que no da a vasto con el presupuesto. Le sería más fácil ahorrarse esa plata logrando que en la Argentina no haya más droga y no se gasta más en tratamientos ni en salud. Siempre es más barato una vacuna que curar a los infectados. No le conviene al Estado tener adictos. Ni a la sociedad ni a nadie. Pero el narcotráfico progresa y en todos lados, fíjese lo que pasa en Estados Unidos con la DEA que tampoco puede controlar al negocio de la droga. Pero estoy convencido que estos tipos no nos van a ganar. Me duermo pensando en estos bandidos que venden en las villas al paco y en la clase media el éxtasis. Pero el candado que pusimos en la frontera con el RENPRE (Registro Nacional de Precursores Químicos) dio resultado pero nos mandaron el paco. Pero el narcotráfico está en lugares donde nadie llega ni el caballo llega y el gendarme se mete, se anima, a pesar de cobrar 800 pesos al mes. No se puede hacer más de lo que se hace pero eso nos preocupa a nosotros que estamos en el tema”.

¿Cómo calificaría entonces a esos años?
“Mire Alberto Lestelle[1] fue uno de los tipos que más hizo en este tema y combatió el narcotráfico. Quedó marcado por su famosa frase pero combatió y trabajo a destajo”.

¿Es cierto que José Granero, a cargo de SEDRONAR, es el odontólogo de Kichner?
“Y que importaría si es un tipo que hizo algo al respecto. A nosotros nos dio el edificio donde estamos, antes teníamos que trabajar al lado del ascensor en una pequeña oficina.”  


[1] Primer Secretario de Lucha contra el Narcotráfico de la presidencia de Carlos Menem. Famoso por su frase: “Hay legisladores que, cuando no pueden más, se dan un nariguetazo en los baños del Congreso”.

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