FIEBRE AMARILLA EN EL SIGLO XXI

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Aquellos turistas argentinos que tenían programadas sus vacaciones en las costas Brasileñas por precaución deberán inyectarse una dosis contra la enfermedad. La demanda inusitada agotó la droga rápidamente.

En realidad la precaución es para quienes visiten las zonas norte y centro-oeste, donde se encuentra el área endémica. Los viajantes porteños se convocaron masivamente en el hospital Muñiz y en la dirección Sanidad de Fronteras del Ministerio de Salud para vacunarse contra la fiebre amarilla.

El Ministerio de Salud aclaró que la recomendación para vacunarse contra la fiebre amarilla comprende a aquellos que viajen a las zonas de riesgo de Amapá, Pará y Maranhao, en el norte No es necesaria la vacunación para quienes visiten ciudades al sur de Recife inclusive. Sin embargo miles de argentinos atestaron los diferentes Centro de Salud hospitalarios.

La epidemia de fiebre amarilla en la ciudad de Buenos Aires en 1871 se cobró la vida del 8% de la población. Las condiciones de vida no eran las mejores: sobre 19.000 viviendas urbanas, 2.300 eran de madera o barro y paja, y la mayoría de los habitantes utilizaba pozos de agua o directamente la consumía del río por medio de los aguateros.

La peste desbordó los conventillos de San Telmo, y los más acomodados abandonan la ciudad. Lo que sigue es parte de una historia de terror que dejaría marcado por siempre a los porteños. Fosas colectivas, saqueos, asaltos a viviendas a plena luz del día, suicidios y cadáveres apilados en las esquinas.

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