“El Payador de San Telmo”

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Gabino Jacinto Ezeiza falleció a los 58 años de edad, el  12 de octubre de 1916. Ese mismo día, asumió la presidencia de la nación el doctor Hipólito Yrigoyen, su candidato.

Gabino Ezeiza nació el 3 de febrero de 1858 en una modesta vivienda de la calle Chacabuco 242 en pleno «Barrio del Tambor». Su bautismo se realizó el 6 de abril del mismo año en la «Parroquia de la Concepción». Su madre se llamaba Joaquina García y su padre Joaquín, quien servía a la familia Ezeiza y como muchos esclavos incorporó la identidad de su amo. El padre del “Cantor de Comité”  fue destinado a la guerra con el Paraguay donde perdió la vida en 1867.

Quien primero puso una guitarra en sus manos fue un «pardo muy viejo», propietario de una pulpería en el bajo de San Telmo (¿Lima al 1500?). Se llamaba Pancho Luna, y fue payador cuando joven, en los tiempos de Rivadavia. Al cumplir quince años le compraron a Gabino una guitarra española que adornó con cintas celestes y blancas. Se despidió de su madre y de sus hermanos Tomás y Matilde y comenzó su existencia de cantor errante. «El negrito» Gabino no faltaba nunca a las payadas que se realizaban con frecuencia en su barrio y con tan solo 18 años dirigió la sección literaria del periódico «La Juventud» donde firmaba sus escritos con el seudónimo «Liberato».

Para mediados de 1879, tenía fijado su domicilio en la calle Defensa 343, dentro de los límites de la «Parroquia» de San Telmo y su oficio declarado era el de jornalero. 

“A pesar de sus múltiples actuaciones, lo que ganaba sólo alcanzaba para lo indispensable y si bien no padecía un estado de indigencia total, la pobreza que lo cercaba le mostraba el duro rostro de la realidad”

Considerado como uno de los más famosos payadores de nuestro país, alternó su vida artística con su compromiso «por la causa», actividades casi siempre concurrentes a lo largo de su vida. Participó activamente de la «Revolución del Parque» (Actual Plaza Lavalle) el 26 de julio de 1890 y además de sus obligaciones de «hombre de partido», acompañó a Leandro Alem como payador al servicio de sus ideales cívicos.

Un año después hallándose en La Plata, la buena suerte lo acompañó: ganó un premio grande en la lotería y con el dinero cobrado compró un circo al que llamó «Pabellón Argentino», con el que se largó a recorrer los caminos polvorientos de la República. Con ese circo llegó, al año siguiente, a San Nicolás de los Arroyos, donde conoció a Petrona, biznieta del general Ángel Vicente «Chacho» Peñaloza. Se enamoraron y se casaron un tiempo después.

El 30 de julio de 1893, estalla la revolución radical en Santa Fe siendo el jefe político de la misma, el Dr. Mariano Candioti, quien asume el 3 de agosto la gobernación de la provincia en nombre de la junta revolucionaria. Ezeiza, instaló su circo en la zona del conflicto. Con varios componentes de su compañía improvisó un cantón, volcando un tranvía a caballo. Los acontecimientos se precipitaron y Gabino, buscó refugio en la estación del ex Ferrocarril Provincial, salvando la vida en forma providencial. La intentona revolucionaria fue derrotada y el moreno fue a para a la prisión en Rosario, después de cincuenta y tres días de estar fugitivo. Cuando recuperó la libertad se enteró que le habían quemado el circo.

El mismísimo Carlos Gardel lo conoció en los «comités políticos», y era común verlos juntos en la rueda del popular Café de los Angelitos. Hay quienes consideran que Gabino fue quien introdujo el ritmo de milonga en la payada, de hecho afirmaba este recurso musical proviene del candombe afroargentino, el cual se formó a partir de viejos ritmos africanos.

El 12 de octubre de 1916, Yrigoyen enterado de la muerte de Gabino Ezeiza y mientras se preparaba para asumir la primera magistratura de la República por el voto libre de sus conciudadanos luego de 25 años de lucha, le preguntaron si le faltaba algo. El presidente electo afirmó: “Sí, me falta el Negro Gabino…pobre Gabino, él sirvió».-

Colaboró en esta nota de Juan Manuel “Manolo” Fernández

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