JÓVENES ESCRITORES EN LA FERIA DEL LIBRO

La 33ª edición de la Feria del Libro culminó como estaba pautado el lunes 7 de mayo con un balance más que positivo. Las editoriales confirmaron que las ventas este año crecieron entre un 20 y un 50 por ciento según el rubro consultado. En este marco la Coordinación del Club de Jóvenes del Ministerio de Educación de la Ciudad presentó el libro “Poner el pecho”, Volumen II. Se trata de un compilado de cuentos, poesías y otros textos escritos por los chicos que participaron del Recreo de Verano 2007. El Club de Jóvenes es una propuesta educativa para generar espacios de inclusión a los jóvenes. Distribuidos por toda la Ciudad, existen 29 clubes y funcionan los sábados en las escuelas públicas.

En la Feria Nicolás Manservigi, presentó “El Portador”. Este joven de apenas 22 años expuso una novela sobre la búsqueda interna de un muchacho llamado Taleb, quién abandona su “mundo seguro” para ir en busca de la vida misma; horizonte de experiencias que darán sentido a su propia existencia. El protagonista de esta historia de amor y autoconocimiento realiza un recorrido por algunas tierras de Italia (Toscana, Venecia y Bologna) El autor de esta historia cautivadora se presentó en el Stand de Editorial de los Cuatro Vientos el viernes 27 de abril y charló con Alerta Militante:

Te dedicas al mundo del arte  desde pequeño. No sólo a la literatura sino también al canto. Contanos como fue que te iniciaste, las razones que te impulsaron a esta dedicación…

La verdad es que el arte viene en mí ya por cuestiones genéticas. Mi bisabuelo era director de orquesta de la universidad de Bologna y escritor. La hermana de mi papá es artista plástica y pianista y mis padres tienen facilidad para el canto, mi padre incluso para la escritura. Empecé a los 7 años en el coro de niños de la provincia de Tucumán donde fui solista hasta los 12 que me retire hasta los 19 por el cambio de voz. Actualmente estudio canto lírico y piano. En cuanto a la escritura me inicié entre los 8 y los 9 gracias a una tía cercana que me inculcó el hábito de la lectura y la expresión escrita. Empecé escribiendo cartas a Dios, y en mis adolescencia me volqué por las reflexiones, cuentos y poemas. Con el tiempo la escritura se fue transformando en una necesidad que me inducía a poner por escrito todo aquello que no podía articular verbalmente.

Hoy en niños y los jóvenes no es común verlos incentivados a cultivarse y desarrollarse en el mundo de la cultura.                                                                                                Creo que hay cosas que pasan por cuestiones educativas. Yo jamás hubiese descubierto que tenía vocación de escritor, cantante o artista si en mi casa y mi contexto no me hubiesen dado las herramientas para descubrirlo. Pienso que por imposición las cosas no deben hacerse. En las escuelas deberían preguntarle a los chicos que cosas les gustaría leer para analizar y luego volcarse hacia textos clásicos que son más complicados, pero no pueden pretender que a una persona que no le gusta la literatura termine repitiendo los versos del poema del Mío Cid o leyendo el Lazarillo de Tormes. Hay una gran necesidad en la adolescencia de sentirse contenidos e identificados  y eso es parte de la educación y de los maestros y familias. Yo apuesto a la enseñanza personalizada y no generalizada porque cada ser humano es un universo en versión singular y obviamente también se deben tener en cuenta ciertas características post modernas: culto a la imagen y sentimientos efímeros para poder partir de ese tipo de cuestiones. Los jóvenes tenemos un potencial que debería ser estimulado más afanosamente.

¿Tu última obra, “El Portador”, cuanto tiene que ver con vos?                                        El Portador habla muchísimo de la juventud incompleta, insaciable, buscadora, luchadora, miedosa. En el libro trato de dar un mensaje de esperanza sobre todo porque veo que hay demasiado pesimismo en el mundo y sobre todo en los jóvenes y no debería ser así. Yo no tuve una vida perfecta sin embargo trato de rescatar los elementos que a mi me puedan hacer crecer como persona y me permitan llegar a los demás de una manera empática, fundada en el altruismo. Es una historia de amor y búsqueda donde el personaje principal realiza un quiebre con un mundo ya conocido y preconcebido para ir en busca de aquello que realmente siente y quiere. Los escritores recurrimos muchísimo a las experiencias reales de la vida cotidiana para escribir como así también  a la inventiva y la imaginación, sin embargo en las cosas que escribimos se vuelcan demasiados pensamientos propios y sentimientos, no te olvides que la escritura es proyectiva, es una vía de descarga, de expresión, es algo que se gesta internamente para ser plasmado en algo exterior.

Un mensaje para los jóvenes…

Los ideales y los sueños se construyen en el día a día. Nadie puede quitarte la libertad, ni el derecho a la vida y mucho menos la libre expresión. Nadie puede condicionarte a pensar y sentir de una determinada manera. Lo mejor que se puede hacer es cultivarse con ímpetu y hacerse virtuoso, altruista y por sobre todo Humano.

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