EL CLUB INDEPENDIENTE DE LA UNIÓN CÍVICA DE LA PARROQUIA DE SAN TELMO

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Promediando la década de 1880 se avizoraba una Argentina pujante en el concierto mundial producto del afianzamiento del modelo agroexporta dor, la ampliación de la red ferroviaria, la remodelación del puerto, así como la gran reforma educativa (Ley 1420) que eran los ejes fundamentales del «progreso». Conviviendo con estos síntomas modernizadores se construye un sistema político restringido, autoritario y orientado a maximizar los beneficios de un grupo de familias cuyos negocios estaban relacionados con el rol de país exportador de materias primas. En ese sentido se erige un proceso de evidente restricción de los derechos políticos de la mayoría del pueblo.
La libertad electoral no existía; los gobernantes provinciales y el Congreso estaban reducidos a meros agentes del presidente; los cargos judiciales se repartieron entre partidarios y la estructura administrativa se basaba en el favoritismo. Se había configurado el unicato alrededor del Presidente de la República Miguel Juárez Celman.
Durante el siglo XIX la política estaba reservada para las elites provinciales y porteña. Estas elites integraban «clubes» políticos cuyos miembros acordaban las candidaturas y los cargos públicos. Fue así que los reclamos por la modificación del sistema político para la vigencia efectiva de las fórmulas constitucionales encuentran cauce en una convocatoria juvenil que da nacimiento a la Unión Cívica de la Juventud que fija los cimientos de la Unión Cívica en septiembre de 1889 en el «meeting» del 1° de septiembre de 1889 en el Jardín Florida.
 
Los Clubes políticos dejarían de ser patrimonio de las clases acomodadas. Una de las dos placas ubicadas en la fachada enuncia que «El domingo 6 de octubre de 1889,
en los altos del almacén de Domingo Besio situado en la esquina nor-este de Defensa y Humberto 1° tuvo lugar la instalación del Club independiente de la Unión Cívica de la parroquia de San Telmo. Presidiendo el acto el Sr. Julio Honores en colaboración con los señores Julio Canale, José Lamberti. Arturo Lozano y Benito Noe. Fueron aclamados para formar la Comisión directiva los siguientes ciudadanos: Presidentes honorarios: el Dr Leandro N Alem. Gral. Bartolomé Mitre. Presidente efectivo Dr. Matías Zapiola. Hicieron época las reuniones que se efectuaron en dicho club por el ardor partidista de sus afiliados que más de una ocasión hicieron inclinar la balanza del triunfo electoral en su favor, constituyendo la célebre «12 de hierro»(antigua sección electoral).
Desde estos espacios se prepara el terreno para la revolución que garantice la plena vigencia de la Constitución Nacional y el sufragio libre. La revolución estalla violenta en la Capital el 26 de julio de 1890. Se levantan trincheras, se arman cantones, se libran combates sangrientos, participan batallones de líneas sublevados y se enfrentan con tropas veteranas que acuden de diversos puntos del país. La Junta Civil es liderada por el Dr. Leandro Alem quien dirige la revolución.
Capitulan el 29 de julio. En el senado se oye la sentencia: «la revolución está vencida, pero el gobierno está muerto». Los caídos pueden calcularse en un número superior a los 250 muertos, y cerca de 100 heridos. La renuncia de Juárez Celman es recibida con entusiasmo popular.
 
Alem y los revolucionarios se constituyeron en constantes preconizadores de la moralización de la política. El mismo Alem murió en la pobreza más absoluta luego de haber pasado dignamente por la función pública, de la que en palabras del «Tribuno del Pueblo»; de los cargos públicos debía salirse «con la frente alta y los bolsillos livianos».
 
 

Fuente: «Muestra Aniversario Revolución del Parque» Leg CABA 2006

 

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