VECINOS COMPROMETIDOS CON LA DEFENSA DEL PATRIMONIO

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El edificio de Moreno 330, antiguo laboratorio Municipal. Foto: Rescatemos Nuestra Historia.

La Ley N° 2548 sobre el procedimiento de Promoción Especial de Protección Patrimonial (PEPP) que ha sido ampliada hasta el 31 de diciembre de 2010, se transformó en una herramienta en ocasiones fundamental para la conservación de diversos edificios históricos porteños que de otra manera hubieran sido demolidos para dar lugar a cualquier emprendimiento costoso y moderno. Esta normativa que permite la catalogación de edificios con valor histórico patrimonial construidos hasta 1941, fue fruto de la decisión politica de distintos legisladores de la ciudad como Teresita de Anchorena del bloque de la Coalición Cívica y otros del bloque oficialista como Patricio Distéfano. Estos esfuerzos también dieron como resultado la necesidad de generar un área recientemente creada para estos fines en la Defensoria del Pueblo, hoy a cargo Gerardo Gómez Coronado.

Estos funcionarios decidieron trabajar codo a codo con las organizaciones de la sociedad civil y vecinos particulares que diariamente acercan sus inquietudes y denuncias a través de todos los medios de comunicación disponibles, ya sea en un correo electrónico, redes sociales, una gacetilla virtual y/o en los medios vecinales de cada comuna.
 
La organización "Basta de demoler" es una iniciativa de un grupo de vecinos que luchan por la conservación del patrimonio arquitectónico de la Ciudad de Buenos Aires, que consideran en peligro de extinción. Desde hace años reclaman un marco legal eficiente para que “lo moderno conviva junto al legado único e insustituible del pasado”.
 
En el inmueble de la calle Moreno 330, construido a fines del siglo XIX, funcionó el primer Laboratorio Municipal de Química, que realizaba funciones bromatológicas y de control de alimentos entre otras. Fue sede del museo Histórico Nacional antes de que se mudara a Parque Lezama.
A modo de ejemplo en la red social Facebook el grupo Rescatemos Nuestra Historia se proponen actuar para en principio informarse sobre la situación del inmueble en cuestión. En uno de sus documentos se afirma que “en los años ’90 hubo un proyecto para instalar una escuela taller municipal, para ello había que restaurar el edificio que se encontraba bastante deteriorado, como no se pudo colectar fondos, se suspendió el proyecto y el edificio continuó deteriorándose hasta la actualidad – En el año 2003 un decreto del gobierno de la Ciudad inscribió el inmueble en el registro de propiedad como propiedad privada de la ciudad – La estructura se encuentra tapiada, con el claro objeto de que no ingresen moradores a instalarse en forma definitiva. Asimismo, la estructura se encuentra en un estado muy avanzado de deterioro ya que hace décadas que no tuvo ningún tipo de mantenimiento”.  
 
El barrio de San Telmo es uno de los más antiguos de la ciudad. El barrio mantiene características que lo hacen distinguible del resto. Las calles angostas, sus empedrados, antiguas viviendas, cafés de antaño, los nuevos hostels, galerías de artes y modernos bares. Lo nuevo y lo viejo. Lo de acá y lo de allá convive en lo cotidiano. Pero muchas veces esa convivencia va en detrimento de la vida de la ciudad y lleva al barrio de San Telmo a convertirse en un área sólo reservada para el turismo y expulsa de distintas maneras a las familias tradicionales de la zona que ya no pueden afrontar los altos costos habitacionales. Es decir que no solo se provocan pérdidas irreparables del patrimonio arquitectónico de San Telmo, sino que también se quiebran las redes sociales en su interior modificando los modos de vida.
 
Fuente: La Nación. Revista Alerta Militante

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