"QUEREMOS QUE VUELVA EL CINE A LOS BARRIOS"

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Pablo Rovito en una de las salas de Arte Cinema

 Desde hace dos años y medios un equipo de seis productores y realizadores han estado trabajando en la refacción de un viejo cine ubicado en la calle Salta 1620. En abril se inauguró el Arte Cinema en pleno corazón del barrio de Constitución, al frente de la plaza y a metros de la estación de ferrocarril. Muchos se preguntarán ¿por qué ahí, en ese lugar que está cargado de prejuicios y mala fama? Pues bien las razonas son varias y están muy bien analizadas.

 Con una inversión cercana al millón de dólares y con muchas expectativas de corte romántica el complejo ya está en plena función. Una inversión de estas características se hizo en el marco de un equipo conformado por productores cinematográficos, amigos y a su vez socios en otros negocios. Hablamos entonces de Daniel Burman, Diego Dudcovsky, Fernando Sokolowicz, Pablo Rovito, José María y Miguel Ángel Morales. Estos dos últimos son españoles. “Que la sociedad se haya conformado con dos españoles es una circunstancia”, dice Rovito, porque ellos también son “amigos, productores y distribuidores y además cuando les contamos les interesó participar de esta experiencia”.

 

Esta es una época caracterizada por el desarrollo de las tecnologías, que avanzan cada vez más para que el consumo de cine y productos mediáticos sea en espacios más reducidos, en el hogar, con el DVD, los teléfonos celulares y otros dispositivos. A pesar de esta tendencia, este grupo de amigos y socios de la cinematografía decidieron llevar a cabo un proyecto que no estaba siendo explotado en la ciudad. Arte Cinema es un complejo de tres salas, con capacidad para 240 espectadores (dos salas de 60 y una de 120 butacas) en las cuales se proyectan producciones que no es plausible de disfrutar en las grandes salas de los shopping en la ciudad de Buenos Aires. Ante la preocupación generalizada de los productores y directores de esta imposibilidad de exhibición para el cine no comercial, y de la lenta desaparición de los cines en la ciudad es que nació esta experiencia.

 




                         “Arte Cinema es un complejo de tres salas, con capacidad para 240 espectadores”







Pablo Rovito, es productor de más de 25 películas; presidente de la Asociación Argentina de Productores Cinematográficos y Artes Visuales, socio de Maíz Producciones y también dedica parte de su tiempo a la docencia. A esto se suma que es una de las partes del equipo de Arte Cinema. En una entrevista con este medio Rovito destaca por qué se diferencia de ese otro cine: “La diferencia de este cine con los comerciales es  básicamente que si se repasa la cartelera de los últimos 15 años se ve que el cine más masivo, el que está dirigido a un público más numeroso, es el único que va quedando con espacio. Las películas que no están dirigidas a ese público, cada vez tienen mayor dificultad para conseguir espacios. Las que antes sí lo conseguían, como las asiáticas, europeas, de cine independiente americano, hoy ya no lo tienen. Se las tiene que ir a ver en algunos lugares. La idea es que esas películas que no tienen espacio, tengan lugar. Son películas que están destinadas a un público de nicho o más reducido. Lo que no significa que sean de experimentación o raras. El cine masivo es mucho más fácil de consumir. Te sentás y recibís una dosis de entretenimiento y te vas. Cuando se habla de un cine no masivo, requiere atención, que participes, que después pienses en lo que viste. Evidentemente esto es un ejercicio intelectual. Pero no necesariamente responde al ámbito de “los intelectuales”. Creemos que la zona no es tan importante si lo que uno quiere es ver esa  película. Ese público se traslada. Es un tipo de espectador que busca la película determinada”.

 Para la grilla de programación están pensadas las proyecciones en exclusiva de films de cine independiente nacional y foráneo. Además de ciclos, festivales y muestras que no se den en otros sitios. Las entradas son más económicas en todos los aspectos, ya que van de $10 a $16 y hay muchas promociones para los vecinos del barrio y los comercios que son válidas en todos los horarios.

 

Hay una pregunta que se vuelve inevitable, ¿Por qué en ese lugar de Garay y Salta? ¿Por qué en ese edifico con historia de haber sido desde un teatro de variedades a cine condicionado? “De nuestro primer mapeo de la ciudad de Buenos Aires, si se traza una línea de la calle Rivadavia desde su naciente, en general, la zona sur es una zona vacía de cines. Y nos pareció que estaba bien intentar en un lugar de la ciudad donde no había salas. Pero además, este punto en Constitución, que es un punto de entrada a la ciudad desde la zona sur, lo que permite es que toda la gente que entra desde el sur encuentre rápidamente un lugar donde quedarse”, a lo que Rovito, quien es vecino del barrio de Constitución, agrega en su explicación que “es una zona que tiene cerca muchas escuelas de cine. A dos cuadras de la escuela del SICA, a seis cuadras está la FUC, a diez la ENERC. Además hay universidades cerca: la UADE, la Universidad Interamericana, la nueva sede de Sociología. Hay todo un tránsito por la zona, que posiblemente no se toma en cuenta, pero es gente para la cual tener cerca un cine de estas características podría ser atractivo. Nos pareció que estaba bueno reformular un cine de barrio”.

 Según explica el productor, que estas experiencias en otros puntos del planeta, de salas dedicadas a este tipo de cine, llamadas de arte y ensayo como en París, Madrid o Nueva York, “en general se abrieron en zonas que el valor de lo edilicio es más accesible y se puede invertir más en lo que se luce mejor. Sino se transforma en inviable la inversión.” A esto agrega que “La inversión total, con la compra del espacio, los arreglos y lo tecnológico es de un millón de dólares. Lo edilicio con su remodelación significó un 30% de la inversión, el resto está puesto en lo tecnológico que es lo que a nosotros nos importaba más. Para nosotros era prioritario poder poner las mejores butacas, el mejor sonido y la mejor proyección”

 

Es un proyecto y una inversión riesgosa, más aún en el momento por el que atraviesa la economía en todas sus escalas. Tampoco es el momento más próspero del cine nacional por las mismas razones que aquejan al resto de las industrias. Los socios de Arte Cinema están seguros que lo invertido se recupera en el tiempo y que será un proyecto al cual la gente responderá. Hasta el momento, en su primer mes de funciones están muy contentos y los espectadores se lo hacen saber cuando vuelven por otra función.

 

A pesar de muchos riesgos e incertidumbre, Pablo Rovito, con una gran sonrisa soñadora que contagia y con la rapidez de sus palabras, se sincera y dice que “Nuestra ambición más grande, es que se transforme en una sala de barrio, que sientan el ambiente familiar como en los cines de mi infancia. A mí me encantaría que la gente del barrio la asuma como propia. Si después viene gente de otros lados, bárbaro”.

 

*Lic C. Comunicación. Redacción Alerta Militante

 

 

 

 

 

 

 




 

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