FACEBOOK: ¿La enciclopedia Tlön del siglo XXI como herramienta política o mero pasatismo?(*)

A modo de introducción.

Redes SocialesFacebook es un sitio web de redes sociales creado por Mark Zuckerberg. Surgido por y para estudiantes de la Universidad de Harvard. Rápidamente se expandió por todo el mundo alcanzando, en noviembre del 2008, la mayor cantidad de usuarios registrados en comparación con otros sitios web orientados a estudiantes de nivel superior, teniendo más de 120 millones de usuarios activos en todo el mundo. Los usuarios pueden participar en una o más redes sociales, en relación con su situación académica, su lugar de trabajo o región geográfica. En los últimos días, la red social fue noticia por su intento de cambiar su política de privacidad intentando adueñarse de los datos de los usuarios de por vida y que los mismos permanezcan en la empresa a pesar de que el usuario se baje de la red. El legislador porteño del PRO, Gerardo Ingaramo, cree que los usuarios tienen derecho a reclamar pues “ninguna persona puede ser obligada a proporcionar datos sensibles”.

En un mundo globalizado, todos nos encontramos empinados en una montaña de ciberculturas rodeados de nubes que habitan un ciberespacio y en donde recogemos los frutos de las tecnoculturas sin saber, a ciencia cierta, a qué altura se hallará esa cumbre y, en todo caso, si alguna vez la alcanzaremos. Durante la escalada a esa imaginaria montaña cibercultural, nuestra cotidianidad sigue transformándose con la aparición de nuevos medios de comunicación y nuevas tecnologías.

Yes we can” de Obama y las nuevas tecnologías.

Cadenas de Mails, cantidad de blogs, suscripciones a apoyar o rechazar cientas de propuestas o personajes y Facebook como panacea del político moderno que pretende tener contacto más real con la gente. Mediante mensajes digitales, pintadas en muros públicos a millones de personas, estas redes sociales representan para la política argentina y mundial una forma de encuesta permanente. Diego Nessi de la Agencia Brandign –responsable de varias campañas políticas en el Uruguay- explica que cada vez más los políticos demandan Facebook sin saber bien las razones pero, como un colega lo utiliza, todos se suben al tren de la moda. Nessi cree que la herramienta “no hay que endiosarla ni demonizarla, es una más, tan válida como otras”. Como forma de sondeo on line, Facebook y demás redes sociales, no sólo forman opinión sino que la compulsan.

El caso más emblemático es el del recién electo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama quien, junto con la ayuda del cofundador de Facebook, Chris Hughes, desarrolló una plataforma de difusión en Internet y de financiamiento de su campaña que le sirvió para recaudar 38 millones de dólares. Según un estudio del país del norte, el 52% de los estadounidenses dijeron ser más propensos a votar a un candidato si lo habían visto antes en Facebook o MySpace y haber observado detenidamente su perfil en estas redes sociales. Los cientos de videos que el equipo de prensa de Obama subió a YouTube en la Web fueron determinantes para triunfar entre los más jóvenes y primerizos votantes.

Las redes sociales ocupan el tercer lugar en el ranking de usuarios de Internet, en Argentina y muchos países de Latinoamérica, detrás de Google y las casillas de e-mail. Por ejemplo, en la república Oriental del Uruguay, la cual habitan solo 3 millones de personas, 200.000 tienen cuenta en el Facebook (casi un 10%) y el destape se produjo luego de la famosa ducha de la ministra del Interior, Daysi Tourné, en el baño de su casa generando un debate nacional más mediatizado que el del aborto. La ministra uruguaya, autodeclarada feminista, permitió abrir la mirada ajena sobre la vida privada de los personajes públicos de la política.

Los políticos argentinos dicen de Facebook.

El vicepresidente Julio César Cleto Cobos es uno de los refrentes políticos con mayor cantidad de "amigos" en Facebook.
El vicepresidente Julio César Cleto Cobos es uno de los refrentes políticos con mayor cantidad de "amigos" en Facebook.

Gonzalo Berra fue un pionero en introducir las nuevas tecnologías a la política. En los años ´90, la Unión Cívica Radical fue el primer partido político de América Latina en contar con una página web producto de la inventiva e ingenio de Berra. Creador del videojuego antimenemista y del reloj que indicaba cuántos segundos le quedaban al ex presidente, hoy, este empresario innovador utiliza asiduamente Facebook como herramienta política, no sólo en el sentido de obtener apoyos y simpatías apoyando determinada campaña, sino difundiendo opiniones, informando sobre encuentros, congresos y charlas y, fundamentalmente, tratando de acercarle más información a una mayor cantidad de personas. Aunque el dirigente radical se sumaría al imaginario equipo de “los integrados” subraya algunas advertencias con respecto a la relación entre lo público y lo privado en donde las redes sociales se mueven tan sutilmente.

Berra explica su práctica personal de relacionar a la política con las nuevas tecnologías y realiza un análisis histórico: “En la política buena parte del poder se estructura a través del manejo de la información. En su momento habíamos hecho un análisis con los amigos radicales de que la UCR, con su estructura de punteros, tenía claramente una estructura antigua y piramidal en donde el poder del puntero era el de manejar la información. Eso era una estructura que se perpetuaba en el tiempo y, al mismo tiempo, era muy ineficaz en términos de las posibilidades electorales del partido pues siempre llegaba antes la TV, la radio y otros medios de comunicación. En definitiva, cuando los comandados por ese puntero querían hacer política, la información que manejaban no servía para nada. Sin embargo, seguía sirviendo para mantener el poder partidario. Entonces hicimos la primer página web (website) de América Latina –antes nos contactamos con estudiantes para observar cómo utilizar Internet con fines políticos y cómo usaban a la red las organizaciones políticos para eficientizar sus costos de comunicación, de organización y cómo disminuían, desde la teoría económica hacia la tesis, los costos de transacción e intercambio de las nuevas tecnologías-. Claramente, este proceso igualaba a las oportunidades.”

El legislador del Frente Para la Victoria, Diego Kravetz es un pionero entre sus pares políticos y opina que Facebook es “una forma de comunicarse. Si yo tuviese que hablar con todos mis amigos, no se cuántos tengo, serán 1000 y algo, que es un montón. No podría. En cambio, con Facebook puedo comunicarme con esas 1000 personas, suponete para un acto o una reunión, y cuando sos político te comunicas menos, o, mejor dicho, comunicas más pero escuchas menos. La comunicación casi siempre es de una sola vía, es tu voz y poco correlato en el otro. Con estas tecnologías tenes un diálogo más frontal con gente que coincidís ideológicamente a veces, y otras no. Pero es algo distinto, una comunicación de doble vía. Por ahí a veces te dicen barbaridades y otras veces te dicen cosas que concordás y algunas críticas muy constructivas. Encontras gente con inquietudes, con ideas, está bárbaro”. Kravetz, igualmente advierte que no se trata sólo de hacer político a través del Chat “que está bueno como forma distinta de comunicación y, si uno logra entender esta lógica, puede llegar a tener una mentalidad más abierta para hacer mejores cosas para la gente.”

Manifestarse a través del ciberespacio.

A través de la Web, los políticos dialogan con los consumidores de redes sociales, tantean sus opiniones, informan de su agenda mediática y proyectos legislativos y, hasta convocan a marchas y protestas. El método es tan sencillo que nadie se lo tomaba en serio hasta una fecha clave: Septiembre del 2000 en la ciudad de Praga. Esa manifestación antiglobalización fue tapa de todos los diarios europeos y El País de España publicó aquel día que “miles de manifestantes se apuntaron un éxito en su batalla contra la globalización al encerrar durante cuatro horas a la elite del capitalismo internacional en Praga, donde ministros de economía, banqueros y autoridades de 182 países asistían a la inauguración de la 55º Asamblea del Fondo Monetario Internacional. Miembros de ONG, anarquistas, sindicalistas, punks, comunistas, radicales y jóvenes encantados de jugar a la revolución se unieron en una vaga coalición y lograron arrebatarle a la policía el control de los accesos durante cuatro horas. Los manifestantes mostraron una sorprendente capacidad de estrategia, impensable para el poco tiempo que llevaban en la capital checa e imposible antes de que apareciera Internet”. El ministro de Economía argentino del gobierno de Fernando De la Rúa, Machinea no sabía cómo salir del recinto ante 9.000 personas que arrojaban piedras y se defendían con sus pancartas de la represión de once mil efectivos de la policía local que se veía desbordada y sin entender de dónde llegaba todo ese alud de gente. El éxito fue rotundo: el FMI dio por terminada la reunión ese mismo día y, de esa forma, comenzaba su lenta retirada del escenario económico mundial.

La escritora canadiense, Naomi Klein, en su obra “No Logo” explicitaba su propio manual de protesta antiglobalización y sentaba las bases de un nuevo movimiento mundial de protesta que hacía propias las nuevas tecnologías como herramientas de participación política. Claudia Acuña, periodista de la revista “El Amante” explica el proceso ya que “enchufados unos a otros”, los internautas, “van tejiendo un invisible hilván sobre los muchos poquitos que, allí y acá, se interesan por la protesta”.

Una posible conclusión.

Facebook se suma en la inmensa lista de herramientas de seducción con las que cuentan los políticos argentinos y mundiales para entusiasmar a sus votantes, conseguir nuevos apoyos y disminuir sus odios. O, quizá, producir el efecto opuesto. No todos los políticos poseen el carisma de Obama –símbolo de la aplicación de viejas estrategias de seducción adaptadas a las herramientas del siglo XXI- y no son capaces de ganar las pantallas de las computadoras personales de los usuarios informáticos. Ahora bien, ¿una red social, por sí sola, puede cambiarle la cara a la política? O, en cambio, ¿no será que sólo maquilla las mismas prácticas políticas vistiéndose de posmoderna?

Dicen que es barato, efectivo y sencillo. Dicen que escriben en sus muros, jóvenes enojados con la política argentina y que reciben tanto insultos como apoyos. Amor y odio. Dicen que ganan votantes, casi sin querer queriendo, que ingresan a las redes sociales en busca de alguna pizca de fama, difundir algún evento o buscar noviecitas perdidas, compañeros de salidas o fanáticos del mismo dibujo de Los Simpsons. Dicen que se han encontrado con viejos compañeros del secundario y, hasta de la primaria. Dicen eso y muchas otras cosas, los políticos argentinos, sobre la moda del Facebook. Lo cierto es que dicen y no paran de hablar de esta herramienta entusiasmados como niños ante un juguete nuevo.

Arendt escribió que la condición humana nunca puede explicar lo que somos o responder a la pregunta de quiénes somos por la sencilla razón de que jamás nos condicionan absolutamente. Así, por otra parte, la totalidad de las opiniones y vivencias vertidas en esta nota fueron realizadas por correo electrónico o Facebook.

* Redacción Alerta Militante
 

1 En el relato “Tlön, Uqbar, Orbis, Tertius” Borges postula la existencia de un texto apócrifo. Tlön, el mundo ilusorio descrito en esa enciclopedia, es radicalmente distinto al nuestro. La filosofía dominante en Tlön es el idealismo, tal como fue concebido por el filósofo irlandés George Berkeley, quien afirma que la "realidad" sólo es accesible a través de las percepciones, es decir, a través de las ideas que se forman en nuestra mente acerca de ella. Borges lleva esta doctrina al extremo y plantea, por ejemplo, que el lenguaje de Tlön carece de sustantivos, que se forman por la acumulación de adjetivos. Idea basada en la nota de Hernán Ferreiros en http://www.rollingstone.com.ar/weblogs/mixedmedia/nota.asp?nota_id=988712

 

Una relación posible: McLuhan y Facebook.

Según Eric McLuhan en “Las leyes de los medios” incluida en su obra cumbre titulada “La comprensión de los medios como las extensiones del hombre” del año 1962: “Cada tecnología extiende o amplifica algún órgano o facultad del usuario” (ley de la extensión). Dado que hay un equilibrio, afirma McLuhan, en la sensibilidad, cuando un área de la experiencia se intensifica o se eleva, otra queda disminuida o bloqueada (ley de la caducidad). Tercera ley o de la recuperación: “Todo medio recupera algo previamente 1obsoleto”. Por último: “Cada forma, llevada al límite de su potencial, invierte sus características y se transforma en algo nuevo” (ley de la reversión).

Alejandro Piscitelli aplica la tétrada de McLuhan para declarar que Internet sería como una imprenta mejorada del siglo XXI. En ese sentido, las redes sociales, con Facebook –libro de caras en su traducción lineal al castellano- justamente, como su cara más visible, “extiende la capacidad de la pluma, el proceso de duplicación, la comunicación de ideas escritas2, la autopublicación, la libertad de expresión y la libertad de prensa”. Pero, a su vez, revierten esas posibilidades y hace posibles plagios, acaba con el copyright, incentiva la reproducción de la publicación de pavadas, la propaganda y la distribución de material cuestionable y cuestionado. Como tercer paso, recupera los tipos móviles de la imprenta de Gutenberg, las funciones de la prensa underground o el “do it yourself” dentro del periodismo, digamos, independiente. Finalmente, facebook hace caducar los medios anteriores de publicidad postal de los partidos políticos, la copia manuscrita, el control editorial y, fundamentalmente, la censura: cualquiera puede decir cualquier cosa de cualquier persona. No se trata de juzgar en términos de maldad o bondad, de si es bueno o malo. Es.

Hannah Arendt, medio siglo atrás y bajo un oscuro contexto histórico escribía “La Condición Humana”, en donde estudiaba la especificidad del hombre y definía a su condición como la vida social, el relacionarse con sus pares. Los críticos de las redes sociales y demás inventivas relacionadas con el auge de la informática y los nuevos medios, critican a los mismos por su frialdad, señalándolos con el dedo índice, y acusándolos de culpables de producir una sociedad incomunicada y personalista en donde el contacto cara a cara desaparece a pasos agigantados. Sin embargo, ¿cómo se explica que la inmensa mayoría de políticos que utilizan Facebook hagan referencia a un acercamiento más real y cotidiano con la gente?

Observadas y criticadas por liberales, las redes sociales estarían, contrariamente, más cercanas a una idea de “comunitarismo” ya que instrumentaliza y desvirtúa lo público en nombre de una supuesta homogeneidad o identidad de grupo que se presupone como anterior al propio vínculo político. Ahora bien, según los apocalípticos a las nuevas tecnologías sería de una forma autoritaria y estimulando una falsa libertad de elección; en cambio, según sus opuestos e integrados, sería de una forma democrática. Las observaciones negativas hacia la conquista de la naturaleza por la técnica no son problemáticas filosóficas actuales, más bien atraviesa todas las etapas de la historia. De Heidegger a la Escuela de Frankfurt pasando por una amplia gama de la filosofía moderna hacen referencia a la banalidad de la sociedad moderna producto de una sumisión a la técnica. ¿El hombre estaría atado de pies y manos, envuelto en una camisa de fuerza y sin posibilidad de espontaneidad? ¿El mundo moderno ata al individuo y, bajo la promesa de libertad, la técnica esconde las vestimentas de la esclavitud? Tal vez, las promesas de la modernidad que vienen siendo incumplidas desde los años de la Ilustración, provoquen valoraciones de este tipo negando las amplias posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

Sin embargo, no todas las miradas doctas son integradas, siguiendo la reconocida distinción creada por el escritor italiano Umberto Eco para distinguir las distintas posturas profesionales y académicas en relación con los grandes medios de comunicación. Dominique Wolton, director de la revista “Hermes” y autor de numerosos estudios sobre los mass media y sus implicaciones sociopolíticas y culturales, escribió una aguda crítica a las nuevas tecnologías bajo el categórico título “Sobrevivir a Internet”. El licenciado en derecho y doctor en sociología francés, critica el falso triunfo de la “sociedad de la información” y el bastardeado futuro, supuestamente, repleto de nuevos y grandiosos encantamientos. Más allá de la euforia reinante de los medios de comunicación clásicos, como los diarios y la televisión, que glorifican y prenden velas al nuevo San Internet, Wolton se pregunta en qué mejora la comunicación entre los seres humanos las “telarañas” informáticas, entre las que podríamos situar a las redes sociales como Facebook.

¿Un cambio tecnológico creará, per se, una nueva sociedad? Apocalíptico, Wolton explica las razones por las que cree que el progreso de las técnicas de comunicación va a contramano y no tienen, necesariamente, vínculo con el progreso de comunicación entre los pueblos y las personas

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