SOL NEGRO

Trabajadores de Salud. ATE.

A comienzos del 2008, la Asociación de Profesionales Médicos (APM) del Hospital Braulio Moyano circuló una solicitada en defensa del nosocomio, luego de distintos informes en los medios de comunicación, que habían derivado en la intervención del mismo y el pase a disponibilidad del Director Médico, Néstor Marchant. Según el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, dicha intervención iba más allá del cambio de un director sino que “se trata de una estrategia de desinstitucionalización progresiva”. ¿Qué significa desinstitucionalizar un hospital psiquiátrico? Una vez más, las puertas de los funcionarios gubernamentales correspondientes y las voces oficiales decidieron ahogarse en excusas o, directamente, callarse mostrando desinterés por dar explicaciones a la ciudadanía. Ni el Ministerio de Salud ni legisladores dedicados al tema como Lidia Saya ni la Dra. Lucía Quiroga, directora general adjunta de Salud Mental, contestaron la requisitoria de este periodista ni respondieron sus preguntas vía electrónica.  

Según especialistas, la persona con problemas mentales debe ser resocializada, y nunca aislarla. En otras partes del mundo y, desde los años 60´, se viene discutiendo opciones a los denominados, “manicomios”. Los psiquiatras hablan de abordajes terapéuticos menos institucionales. En los tiempos de Aníbal Ibarra como Jefe de Gobierno de la Ciudad, ya se hablaba de “desinstitucionalización progresiva” aunque, según especialistas de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Macri, en materia de salud mental, la realiza de forma abrupta sin medir sus consecuencias ni las formas.

La legisladora macrista Lidia Saya afirmó en los medios que “estamos haciendo una reforma del sistema de atención, el cómo es lo que debemos discutir entre todos porque el consenso es fundamental para el éxito de la implementación”. El cómo del proyecto oficial es terminar con las internaciones prolongadas y que no se den situaciones como las actuales en donde muchos pacientes son dados de alta pero no se van porque no tienen hogar ni trabajo. El ministro de salud porteño Dr. Jorge Lemus afirma que “la situación actual es una vergüenza, una falta de respeto a los derechos humanos de los pacientes y los trabajadores”. A su vez, Mauricio Macri prometía invertir $ 160 millones en las obras necesarias para que el nuevo sistema estuviese en marcha en menos de dos años. ¿Otra promesa inconclusa? ¿Cuánto representan esos recursos? 8 pesos mensuales de los impuestos de la mitad de los habitantes del barrio de Barracas al año. ¿Cuánto lleva recaudado el gobierno porteño con los inescrupulosos aumentos a “los vecinos” como cataloga Macri a esa inmensa masa de habitantes con múltiples necesidades particulares y diversas historias y procedencias sociales?

No es lo mismo desinstitucionalizar los manicomios que desmaniconializar los hospitales psiquiátricos, advierte Marcelo Lorenzo, Coordinador General del Hogar Félix Lora, dependiente de la Dirección General de Atención Inmediata del Gobierno de la Ciudad. Aclara que el manicomio en sí, es una orientación de salud mental y que, asilar a los pacientes –como desde hace 100 años- es una práctica habitacional. Esta práctica consiste en encerrar a personas con tratamiento psiquiátrico. La actual gestión porteña pretende descentralizar esta práctica habitacional pero, de ninguna manera, transformar el concepto psicológico ni el tratamiento médico hacia los pacientes. 

Hospitales de Salud Mental. Trabajadores.

Del lado de los trabajadores de los hospitales psiquiátricos y representando a ATE Capital, Mario Muñoz, denuncia: “El gobierno de la ciudad no se preocupa por la salud. Los hospitales están peor que cuando asumió Macri. La situación es crítica, por falta de insumos, personal. Está todo paralizado. Las obras están paradas por orden de Macri”. Los organismos de los trabajadores de la salud y los gremios diferencian los problemas actuales con los que se vivían en tiempos progresistas o pseudo-progresistas pues están convencidos, y a los balances se remiten, que el PRO goza del mayor presupuesto, desde la vuelta al la democracia, en la ciudad de Buenos Aires. Según cálculos oficiales, solamente el Ministerio de Salud maneja 2.700 millones anuales de los cuales, según Muñoz, se han gastado el 45% en el primer semestre. El asesoramiento en manos de tecnócratas llevó a Macri y al ministerio de Salud a su cargo a centralizar la compra de insumos y medicamentos de los hospitales los cuales dejaron de manejar presupuestos propios quedando en situaciones extremas en donde comprar una caja de curitas requería una autorización gubernamental. Luego del fracaso de medidas como la antes descripta, el gobierno decidió dar marcha atrás dejando atrás meses perdidos, enfermeros y médicos al borde de un ataque de nervios y pacientes precariamente atendidos. Muñoz es terminante: “La gente tiene bronca y sufre porque tiene que comprar ellos mismos los insumos”.

Como Muñoz hay cientos de hombres y mujeres que han dedicado su vida a la salud y al cuidado de los enfermos. Transcurría la última dictadura militar y entre uniformados y medidas autoridades y verticales, el joven Muñoz decidía inscribirse como voluntario en la cocina de un nosocomio. Años más tarde, se encontraba en la gran carpa de la soberanía que denunciaba los métodos represivos dentro de los centros de salud mental y, era uno de los tantos que hacía posible que se erradicaran los famosos chalecos de fuerza con los que se maniataba a los pacientes recién ingresados, así también como otros duros castigos. “Los que quieren hacer el gran negocio inmobiliario con la tierra de todos, consideran a estos centros como manicomios, porque esa palabra cae mal en la sociedad.”

¿Qué pasará con los 1100 pacientes que están asilados en “El Moyano” y los 1000 de “El Borda”? Según el proyecto gubernamental, expresadas en distintos medios por Jorge Lemus, ministro de Salud: “El modelo asilar ya está agotado”. Se contempla la construcción de diez centros de internación, con capacidad para 48 camas cada uno, monitoreo por circuito cerrado, ventanales y aberturas de vidrios de seguridad. En la opinión pública, el actual modelo de salud mental no es visto con buenos ojos y es aceptable la necesidad de cambiar algo; sin embargo, los cambios PROpuestos distan de satisfacer a los involucrados. Se habla de modelo “Gran Hermano”, pequeños Mini-Borda construidos en base a panópticos reproductores de la lógica del control y el aislamiento hacia el diferente, el “loco”, paradójicamente, en un “mundo de locos”.

Nuevas instituciones, “cercanas a la General Paz y que intentan sacar a la locura de la ciudad” denuncia Muñoz. Una vez más, se reproduciría la condena social al “loco” como si sería un delito sufrir enfermedades mentales, coercionando sobre el que no encaja dentro del discurso dominante y políticamente correcto. Mientras que empleados y luchadores sociales denuncian el proyecto inmobiliario (se habla de los próximos “Altos de Barracas”), terrenos y negocios aledaños a la zona venden sus propiedades a “los amigos del gobierno” –según denuncia Muñoz.

Otro tema que preocupa a los familiares de los internados y a la opinión pública en general, es la cantidad de enfermeras a cargo y de personal en general que trabaja en los hospitales psiquiátricos. Según la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad, la dotación de enfermería es suficiente ya que se cuenta con 360 enfermeros para 1300 a 1000 pacientes. El resultado sería de cuatro pacientes por enfermera y se respetarían los parámetros fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la atención de pacientes psiquiátricos. Ahora bien, el dato es correcto excepto por un detalle no menor: ¿Qué clase de persona, o mejor dicho, Súper Enfermera, es capaz de trabajar 24 horas los 365 días del año, sin vacaciones, sin dormir ni descansar ni alimentarse ni contar con un mínimo de tiempo de recreación fuera de su horario laboral? Una vez más, los números no son lo que parecen y se engaña a la opinión pública: la realidad indica que, en promedio, cada enfermera atiende 50 pacientes diarios. Seguramente la OMS no aprobaría estos datos, menos un gobierno que le interesan los desprotegidos sociales.

¿Dónde quedaron las promesas de campaña y dónde está hoy el jefe de gobierno?  “Macri sí se sentó con nosotros pero cuando fue candidato. Vino 15 días antes de las elecciones, se sentó con todos, gremios, profesionales y recorrió el hospital a pedido nuestro. Les dio la mano a nuestras pacientes. Eso sí, abrazos no, ¡no se animó! Le prometió a cada uno de ellos que iba a mejorar el hospital para que nadie sufriera y que iba a  duplicar los salarios de las enfermeras. Lo que hizo desde que asumió fue decir que iba a cerrar estos lugares. Lo consideramos un traidor y un mentiroso”.

¿Y hoy, alguien los escucha, atiende sus reclamos? “A partir de que asumió no nos recibió ni a nosotros ni a nadie por esta problemática. Estamos al pie del cañón para defender el único lugar donde todos pueden contar con un servicio de salud mental. Seguramente la familia de Macri y sus amigos tienen para ir a un instituto privado. Nos dicen que no atendamos a los pacientes de provincia, eso ordena Jorge Lemus. No lo quiero nombrar porque los pacientes lo prohibieron pero todos saben lo que dijo cuando estuvo. Cuando era médico y Director del Hospital Fernández no decía ni hacía estas cosas, sino lo contrario. Firmó un acta diciendo que no iba a cerrar estos sitios por eso creemos que no es el ministro de la salud sino el ministro que garantizará estos grandes negociados.”, denuncia Mario Muñoz. Salud, educación y cultura, con diferentes tamices, se hunden, día a día, en las arenas movedizas en que han sido empujadas por la desidia y la concepción ideológica que mejor que hacer, es prometer.

* Redacción Alerta Militante
Lic. Ciencias de la Comunicación (UBA)

 

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