100 NÚMEROS DE ALERTA MILITANTE

Logo Alerta MilitanteMuchos son los términos y las palabras que adquieren distintos significados según la carga valorativa del sector social que las utiliza. Por alternativo se puede entender contrahegemónico, contrainformativo, de oposición, combativo, reformista, y un largo etcétera que incluye diferentes marcas y huellas según el contexto histórico y el lugar donde se utilice. En principio y de modo general, podemos definir a los medios de comunicación alternativa por oposición a los medios de comunicación oficial. Por un lado, el contenido de estos subvierte el de los medios comerciales y masivos, por considerar a estos últimos manipuladores y distorsionadores de los hechos de la realidad.

La alternatividad supone una decisión política de elegir entre la información emitida desde los centros nodales del poder o la producción propia de comunicación alejada de esos parámetros y que favorezcan la integración de los distintos actores sociales. Pero no sólo se limita al contenido. La forma de distribución y la colaboración conjunta de redactores, por ejemplo, dan a estos medios la particularidad de contribuir democráticamente a la formación de lazos sociales que funcionen como “colchón amortiguador” de la concentración económica tradicional.

A partir de la crisis de 2001, la efervescencia que implicó el enojo de la clase media hacia la política tradicional de partidos políticos, otorgó un campo propicio para el emprendimiento de experiencias en medios de comunicación alternativa. El vínculo estrecho entre los sujetos desplazados de la vida social, más la coyuntural bronca “cacerolera”, dejaron el terreno ralo para la definitiva instalación de desconfianza; ahora extensiva hacia los medios masivos de información.

La famosa frase “nos mean, y en la tele dicen que llueve”, tantas veces grafitteada en las paredes de las ciudades, funciona como muestra de esa necesidad de pensar en otro tipo de comunicación.

Pilar básico de la convivencia democrática, la comunicación es la herramienta que los pueblos utilizan para establecer el dinamismo inherente a la vida social. Sustraída y limitada únicamente a los medios comerciales masivos, la comunicación es así la posibilidad práctica de contribuir a la reproducción de la ideología dominante.

En cambio, con la contribución de los medios alternativos y vecinales, la fortaleza social encuentra su principal sostén en la unidad geográfica mínima: el barrio. La producción de información oscila entonces entre la generalidad y la territorialidad, siempre teniendo en cuenta por un lado la necesidad de los vecinos de expresarse y por otro, otorgar prioridad a aquellos temas alejados de la agenda mediática y tratados con la seriedad y la reflexión que se merecen.  

En este terreno es donde se mueve Alerta Militante, con 100 números a sus espaldas y la convicción intacta de aportar el grano de arena que quite la comunicación de las esferas alejadas de la población, para contribuir a la riqueza cultural del barrio, de la ciudad, del país y del mundo.

Alerta Militante

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