LA MERCANTILIZACIÓN DE LA COSA PÚBLICA

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SALUD Y EDUCACIÓN EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

LA MERCANTILIZACIÓN DE LA COSA PÚBLICA
Protesta de estudiantes secundarios en la Legislatura Porteña. Porteña (Archivo Alerta Militante)

 

Numerosos movimientos de lucha por la desmanicomialización y el repudio a las actuales condiciones de internación pujan por un paulatino mejoramiento en el campo médico y la salud en Argentina. Sin embargo, los progresivos intentos del actual Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires generaron un cierre de filas en contra de dichas demoliciones.

Este mecanismo ideológico de presentar propuestas con cáscara de progresismo cuando ocultan numerosos y millonarios negocios de índole inmobiliaria, interpelan a diferentes actores sociales que desde hace años luchan por mejorar las situaciones laborales, tratando de capturarlos como base de apoyo.

Así como estamos, no. La misma ambivalencia y discurso se percibe en materia educativa ¿Quién no querría –padres, alumnos y docentes- mejorar las condiciones de la educación pública en Argentina? ¿Quién no desearía una mejor distribución presupuestaria en lo referente a educación, más teniendo en cuenta la archirrepetida promesa del “modelo de país? Y seamos más provocativos, ¿qué sujeto de clase media porteña egoísta y despolitizada no desearía ver los carriles del tránsito liberados de manifestantes y protestas por doquier? El comportamiento de Mauricio Macri y su ministro de Educación Mariano Narodowsky obliga a posponer el debate por la educación para impedir el vaciamiento actual y el despojo de numerosos logros en material social y educativa, como por ejemplo las becas de estímulo económico originalmente diseñadas para sectores populares. Los significantes eficiencia y orden típicos del campo privado empresarial se ponen en la mesa cuando se trata de realizar ajustes y mercantilizar la educación o la salud.

Teniendo en cuenta el panorama sombrío que incluye perversión política, negociados espurios y deformación ideológica mediática, el camino elegido por los estudiantes secundarios ha sido, por demás, ejemplar. No sólo las numerosas asambleas consensuadas y la movilización callejera masiva a Legislatura el día 29 de agosto, sino también la creatividad de dictar día y noche clases (en el Nicolás Avellaneda) configuró un panorama que abarca por un lado, la demostración de que los chicos no quieren perder clase y, por otro, que en la crisis nos unimos todos (inclusive aquellos padres que en 2007 pensaron en Macri como la solución a los problemas porteños y depositaron la confianza en las urnas).

Entonces, así como los vecinos del Parque Avellaneda se opusieron a la construcción de neuropsiquiátricos en espacios verdes preservados como patrimonio cultural (eludiendo el envoltorio saludable con que Macri presenta políticas en materia de salud mental), los colegios secundarios movilizados son quienes tienen en sus manos el desesperado intento por frenar la seguidilla de medidas que perjudican a miles y miles de alumnos y su derecho a educarse. No se trata, hoy por hoy, de discutir las becas como instrumento legítimo o no, o del número insuficiente de becas entregadas, se trata más bien de intervenir en el espacio público con una voz opositora y defender lo que, al menos, existe hoy por hoy en ayuda al acceso educativo.

Prioridades: Posteriormente podremos discutir sobre el rol de la Escuela Pública, la pauperización del trabajo docente, la flexibilización de la enseñanza y los enormes problemas que enfrenta día a día el campo educativo. Pero las actuales medidas típicas del empresariado político que entiende la “cosa pública” como una empresa, obligan urgentemente a demostrar con fuerza que hay una enorme masa de actores sociales que no está dispuesta a perder los derechos adquiridos.

LA MERCANTILIZACIÓN DE LA COSA PÚBLICA
Protesta de estudiantes secundarios en la Legislatura Porteña. Porteña (Archivo Alerta Militante)

*Estudiante Ciencias de la Comunicación (UBA-Sociales)
Redacción Alerta Militante

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