ROPA SUCIA (NO LOGO)

Ropa Sucia (No Logo)

A fines de julio, los grandes diarios de la ciudad de Buenos Aires, publicaron las denuncias realizadas por el gobierno de la ciudad, contra varias de las más importantes marcas de indumentaria que operan en el país, por explotar indocumentados. La respuesta no se hizo esperar y Alpargatas encabezó una protesta contra tales acusaciones desligándose y evitando responsabilidades mediante solicitadas en dichos matutinos. El subsecretario de Trabajo porteño, Ariel Lieutier, afirma que: “existe un sistema de producción textil sumergido que alimenta tanto a las prendas que van a La Salada (símbolo de moda de lo ilegal que emerge en los medios) como las prendas que van a Coronel Díaz y Santa Fé”. Por otra parte, el ministro de la Producción de la Ciudad, Enrique Rodríguez, afirmaba sin medias tintas que “está comprobado que las grandes marcas se benefician con la producción de trabajo esclavo”.

Explica Lieutier: “Nosotros hicimos una investigación durante 6 meses que empezó por una denuncia de una fábrica, aparentemente legal, que se llama Delos, ubicada en Cobos 1821 (Parque Chacabuco). Esa fábrica era un proveedor de marcas muy importantes como Puma, Topper, LeCop Sportif, Arena y Bensimon  y, en principio, dentro de la misma no existía ninguna anormalidad excepto algunas infracciones menores; pero, por comentarios de los trabajadores, fuimos averiguando que, si bien la fábrica era legal, tenía tercerizados en ciertos talleres la producción. O sea, una parte se producía en Delos y otra en los demás talleres tercerizados. Allí la situación era bastante distinta a Delos pues había mucho trabajo no registrado, trabajo en negro e incluso había violaciones a la ley de migraciones que es un delito federal. Había jornadas de 15 horas y gente que decía que trabajaba sin arreglar el sueldo, salarios de 600 pesos y cuestiones que determinaron que presentemos la denuncia penal correspondiente. Se elaboró un informe técnico que le dimos a la Procuración y ellos determinaron que había elementos suficientes para realizar esa denuncia. Así la causa fue presentada y la fiscalía luego rectificaría la denuncia. Los talleres denunciados eran los ubicados en Zelarrayán 1855, Juan Baustista Alberdi 4619 y el de Cervantes”.

¿Cuántos talleres lleva clausurado el gobierno de la ciudad en lo que va del 2007?
Hay una estadística que no es oficial pero se estima que existen 5000 talleres clandestinos en la ciudad de Buenos Aires. Actualmente se están dando movimientos de estos talleres hacia el conurbano, en otro momento hubo movimientos hacia las villas miserias lo cual está medianamente controlado pero, principalmente, están emigrando hacia el conurbano. Existen por lo menos 31.000 trabajadores en estas condiciones. Con matices. Funcionan talleres en donde hay trabajadores en negro, otros en donde, además de estar en negro los trabajadores son indocumentados, y en otros hay cuestiones más complejas como la reducción de servidumbre y la trata de personas que son cuestiones que cuando asumimos creíamos que eran un mito y no era así, existe la trata de personas. Hablamos con gente que testimonió la forma en que sus jefes les prometían salarios medianamente dignos y eran engañados y, al ser extranjeros, se les retenían los documentos bajo distintas extorsiones. Otros trabajadores los traen de Bolivia, por ejemplo, o del norte argentino, y cuando comienzan a trabajar les descuentan el dinero del pasaje, otros gastos y se quedan con sus documentos que se los devuelven a cambio de sumas elevadas para ellos que varían alrededor de los 200 pesos. Esto se registró, hace unos meses, en una cámara oculta en donde quedaba de manifiesto esta situación. Son temas profundos, complejos”.

¿Hasta dónde piensan que se puede llegar?
“Dependerá de la justicia. La subsecretaría de Trabajo de la Ciudad tiene poder de policía sobre los temas laborales pero aquí ya se trata de leyes federales y de delitos penales que dependerá su resolución de la justicia. Aportaremos, como lo venimos haciendo, elementos a la causa y denunciaremos esta situación. Creo que la justicia está actuando lentamente pero está avanzando. Oyarbide, luego de varias idas y vueltas, terminó dictando un fallo que es muy favorable al planteo nuestro, pues tipificó el delito de servidumbre, que es la primera cuestión, y dictó embargos y prisión preventiva por ello. El problema es que muchas veces el trabajador no declara en contra del tallerista pues, a veces, convive con él o con su familia y está presionado por esa situación de servidumbre. Lo que creemos es que al juez le falta avanzar sobre la responsabilidad de las marcas pues tienen responsabilidades, primero laborales, y luego penales, las que habría que analizar detalladamente”.

En estos días salieron en los principales matutinos algunas solicitadas como el caso de Alpargatas defendiéndose de las acusaciones que expresaba anteriormente.
“Estuve con la gente de Alpargatas quienes dicen que tenían un contrato con Delos quien no podía tercerizar, lo mismo con distintos proveedores a quienes les impide tercerizar. Sin embargo, la tercerización existió, no solo allí, sino en otros proveedores diarios. Alpargatas también puede tener responsabilidades, eso lo determinará la justicia. Igual, no es lo mismo el caso de Alpargatas que otros casos como casos, que tenemos denunciados por los propios trabajadores, de Cheeky que fomenta el armado de talleres. O sea, no siempre las responsabilidades son las mismas”.

No sólo sucede en la Argentina, el libro “No Logo” de Naomi Klein relata la explotación de los trabajadores asiáticos para fabricar las zapatillas de Nike…
“Ahí hay un tema que es interesante, por supuesto que el trabajo esclavo en cualquier lugar del mundo es un problema, ahora que suceda en la Argentina en donde coinciden varias cosas: una normativa laboral protectiva que ampara al trabajador con niveles de informalidad altísimos como se da en este sector y con empresarios, en muchos casos, millonarios. Son tres elementos distintos que se dan en el mismo escenario geográfico. El esquema de tercerización internacional lo que hace es ir a países sin protección laboral en donde figuras, que a nosotros nos parecen aberrantes, son permitidas. Acá hay una ley que regula los derechos de los trabajadores y se viola sistemáticamente. Entonces, los empresarios de las empresas textiles e indumentarias, pretenden tener ingresos como si fueran empresarios de Nueva York con trabajadores que ganan como en Malasia. La cuestión es como se distribuye el valor de ingresos en la cadena textil. Hoy, para sostener la distribución actual, se viola la normativa laboral y penal. Creo honestamente que puede ser que Alpargatas desconociera la situación… pero tiene que tomar recaudos sobre este tema. Esto porque el sector, muchas veces, ha mirado para otro lado y ha mirado para otro lado. Y dicen: “el problema del trabajo esclavo es un problema de La Salada”. No, no se da solo así, nosotros denunciamos Cheeky, Kosiuko, Filas, Topper, Bensimon, Arena, Puma, evidentemente existe un problema de las condiciones laborales que no es exclusivo de La Salada sino de la industria textil. Ellos dicen que el problema está en otros; bueno, sí, es verdad pero ustedes también lo hacen con las prendas que se venden a 150 pesos en Santa Fé y Callao”.

¿Qué debería hacer los vecinos ante la presencia de un taller clandestino en su barrio?
“Recibimos muchas denuncias de este tipo, así que los vecinos deberían seguir realizándolas y sostenerlas. Es necesario empezar a exigir determinada calidad en el trabajo, o sea, la ropa no es de buena calidad solo por la tela, la costura sino también si el empresario no viola leyes, paga salarios dignos y si sabemos de dónde proviene. Esto también es importante. No creo, igual, que esto sea responsabilidad del consumidor pero sí puede ser un factor importante para que las marcas cambien. Es un proceso largo que la industria cambie y modifique sus conductas. Pero las grandes marcas pueden impulsar el cambio ya que representan un importante 15% del sector para que el resto también modifique su accionar cumpliendo la ley. El tema cultural de los trabajadores que prefieren trabajar así que perder ese trabajo esclavo, lo hemos dialogado en reiteradas oportunidades con el cónsul de Bolivia. Por lo general, son personas que vienen de extrema pobreza o del campo de Bolivia y soportan estas situaciones pues están convencidos que tendrán una mejoría en el mediano plazo, y a veces, sí es una mejoría con respecto de la situación en la que se encontraban. Además está el factor del miedo, lo cual es lógico ya que muchos de ellos están en una situación ilegal en el país. Pero en la Argentina la normativa no es expulsiva y un trabajador ilegal no comete ningún delito al trabajar aquí y se les reconocen todos sus derechos. Es fácil documentarse con el programa Patria Grande pues no tenemos una política restrictiva al extranjero como en Estados Unidos o la Unión Europea. Los trabajadores deben perder el miedo, conocer sus derechos y organizarse.”

¿Qué cambia con el cambio de gobierno y la llegada de Mauricio Macri a la ciudad?
“No se si seguirán las investigaciones con el nuevo gobierno. Es un tema que no fue tomado como tema de estado a pesar de su importancia. El gobierno nacional no nos ha dado un total apoyo. Hace meses que en la legislatura descansa un proyecto que nos daría más herramientas para combatir este flagelo. No sé qué pasará ni tampoco se cuáles son los compromisos económicos, empresariales y políticos con los que asumirá el nuevo gobierno. Pudimos hacer lo que hicimos porque no tuvimos presiones y cuando aparecieron fueron abortadas.

Talleres Clandestinos¿Hubo presiones del sector textil?
“Ellos están a la defensiva porque saben que están cometiendo infracciones. Entonces no presionan abiertamente pero sí no les han generado ninguna simpatía estas investigaciones e intentan desviar la atención solamente hacia lo que sucede en La Salada. El trabajo en negro está en el 42% bajó 8 puntos con respecto al peor momento de la crisis. Lo que se estima es que aumento más el trabajo en blanco que el negro pero igual es un proceso muy lento. En la ciudad el trabajo en negro está en un 34% pues tenemos ventajas estructurales y mayor desarrollo de las organizaciones sindicales que permiten controlar el aumento del trabajo ilegal”.

El trabajo esclavo ya no es noticia en la Argentina sino una costumbre. Los periodistas recurren a La Salada a hacer notas de color y rozan un travestido periodismo de investigación preguntando cuánto sale un par de zapatillas. “La Liga”, el programa de Telefé, viajó a Bolivia para explicar el circuito de la ropa ilegal en la Argentina mientras que aún los vecinos de Caballito Norte recuerdan una desolada noche en marzo del 2006. Ese día, al caer el sol, y a poco de tomar el gobierno de la ciudad Jorge Telerman, se incendiaba un taller clandestino en Luis Viale y Paysandú produciendo la muerte de seis ciudadanos bolivianos, cuatro de ellos, niños. Ese Cromagnon en miniatura se disolvió en la indiferencia general mientras que los abusos a los ciudadanos extranjeros se mantuvieron intactos. El tiempo verbal del párrafo cambió a un presente continuo, la ilegalidad y la violación sistemática de los derechos humanos de los trabajadores se mantuvo en ese mismo y primitivo estadía: la impunidad de los poderosos aprovechando las necesidades de los que luchan por el pan de cada día.

 

* Redacción Alerta Militante

Trabajo Esclavo en la Ciudad de Buenos Aires

Marcas denunciadas:

Puma es una de las empresas denunciadas por el Gobierno de la Ciudad

1. Kosiuko – 2. Montagne – 3. Lacar – 4. Rusty – 5.Graciela Naum – 6. PortSaid – 7. Coco Rayado – 8. Awada – 9. Akiabara – 10. Normandie – 11. Claudia Larreta – 12. Mimo – 13. Adidas – 14. Puma – 15. Topper – 16. Cueros Crayon – 17. Gabucci – 18. MUUA – 19. Kill -20. Martina Di Trento – 21. Yagmour – 22. Ona Saez – 23. Duffour – 24. Chocolate – 25. Marcela Koury – 26. Rash Surf – 27. 47 Street – 28. Cheeky – 29. 45 Minutos – 30. Cueros hiarini.31 – Cueros Crayon – 32 DM 3 – 33. Chorus Line – 34. Casa Andy – 35. Capitu – 36. Vago’s – 37. Seis by Seis – 38. Pamplinas – 39. By me – 40. Batalgia – 41. Lidase – 42. By Simons – 43. Bensimon – 44. Tavernitti – 45. Escasso – 46. Belen – 47. Batalgia – 48. Rush Serf – 49. Yakko – MC Básica – 50. Yessi – 51. Zanova – 52. Zaf – 53. ND – 54. Denitro – 55. Perdomo – 56. Manía – 57. Viñuela – 58. Ciclo – 59. Leed’s – 60. Mela – 61. Fiers – 62. Maibe – 63. Jomagui -64. Cossas – 65. Eagle – 66. Aleluya – 67. Dany – 68. Casazu – 69. Zizi – 70. Bill Bell . 72. Eagle; 73. Cleo – 74. Keoma – 75. Tobaba – 76. DOS – 77. Criguer. – 78. Bombes. – 79. Fila. – 80. Le Coq Sportif.- 81. Lecop-Arena.

El 30 de Julio el Gobierno porteño y la Defensoría del Pueblo de la Ciudad presentaron denuncias penales contra las marcas PUMA, FILA, TOPPER, LE COQ SPORTIF y ARENA. Las mencionadas empresas son señaladas de utilizar “un circuito común de talleres clandestinos” en donde se confeccionan las prendas.

LA UNION DE TRABAJADORES COSTUREROS (UTC) Se fundó en el 2005. La mayoría de los costureros que trabajan en la ciudad son inmigrantes bolivianos/as llegan a nuestro país, víctimas de redes mafiosas de tráfico de personas. Una vez instalados en la casa del “el Tallerista”, superviven en condiciones de hacinamiento y manifiesto maltrato y explotación. Las jornadas de trabajo van de 12 a 18 horas por día, con “descansos”  30 o 40 minutos para comer un plato de sopa. La UTC se convirtió entonces en la una organización que agrupa a costureros explotados bajo estas condiciones. La Cooperativa “La Alameda” realizó un escrache a fines de mayo en la puerta de algunos de los talleres, para denunciar la situación. A partir de las denuncias se abrió una causa judicial por reducción a la servidumbre y violación a las leyes migratorias que está en manos del juez federal Norberto Oyarbide. Desde La Alameda se denunciaron más de 70 marcas que utilizan talleres clandestinos, como mano de obra en negro para la confección de prendas. Entre ellas, resultaron denunciadas Kosiuko, Cheeky, Lacar y Soho.

Las investigaciones permitieron esclarecer que una Remera Puma Ferrari ($ 239 precio final en el mercado) le significaría solo $ 0,30 centavos al “trabajador” explotado.

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