"LA SOLEDAD ES LA ECUACIÓN DE LA VIDA MODERNA"

Hotel Los Dos Chinos, en San Telmo
En nuestro país, se registran más de 12 millones de personas en la población mayor de 14 años, que son solteros, viudos, separados o divorciados. Es decir que de un total de 26 millones, cerca del 46% se encuentra en esta condición.  Datos del Censo del INDEC del año 2001.

Para muchos especialistas de la salud, la soledad es el puntapié inicial de tantas otras enfermedades. Es decir, se considera que el hecho de no estar en compañía puede tener efectos negativos sobre la salud física y mental de las personas. Estos efectos no encuentran distinción de género, nivel socio-económico o cultural. La soledad hace que las personas sean más proclives a contraer enfermedades como el cáncer, infecciones virales, afecciones cardiológicas, digestivas, ginecológicas, entre otras. También la condición de estar solos o sentirse solos de manera permanente o por largos períodos, puede ser considerado una enfermedad de las grandes ciudades de la post modernidad.

Sin embargo, algunos visionarios han encontrado en la soledad de otros el gran negocio, o al menos una importante veta como posibilidad de trabajo. La oferta es variada, como lo son sus precios para el acceso a los beneficios. Se pueden realizar actividades de reflexión sobre la situación de cada uno; bailes; viajes a distintos puntos del país y del mundo, o concurrir a un programa de TV dedicado exclusivamente a formar parejas. Todo está en relación directa con las posibilidades económicas de cada uno y de sus actitudes para disfrutar lo que para muchos es considerado un padecimiento. Silvia Allende, desde 1992 coordina viajes de cabotaje para personas de lo que ella considera de mediana edad. Sus clientes oscilan entre los 35 y los 55 años. En verano parten a la patagonia y en invierno hacia el norte argentino. La oferta de Silvia Viajes tiene un máximo de $1800 por un tour de 10 días a $120 para compartir un día paseando por las estancias bonaerenses. En una comunicación telefónica con este medio, Allende aclara que ellos no se dedican a los vínculos, es decir al armado de parejas, sino solo al turismo para personas que no tiene con quien compartir un viaje. Desde el 2002, la empresa ha visto un incremento en su clientela. Allende considera que esto se debe a la imposibilidad de realizar viajes al exterior por sus altos costos. Por lo tanto  quienes no tienen con quien compartir un viaje lo hacen a través de empresas como esta.

Por la zona de San Telmo, no todo el negocio está abocado a los jóvenes y extranjeros. En el hotel “Los dos chinos”, ubicado en Brasil 780, los sábados a partir de las 21 horas, desde hace 6 años se realizan actividades para solos y solas. Son encuentros para bailar, relacionarse y establecer lazos que pueden llegar más allá de una simple salida de sábado por la noche. Su coordinador, como figura convocante, el locutor Dan Costas cuenta entre sus triunfos el haber formado cerca de 7 mil parejas, tantos otros matrimonios legales y que de estos años de encuentros hayan nacido 40 niños. Estos bailes surgen del programa de radio, “Charlemos con Dan Costas”, que se puso al aire en el 2001 como consecuencia de la propia experiencia de divorcio por la que tuvo que transitar el mismo. Se vio identificado con miles de personas que se encontraban atravesando situaciones similares y no tenían ningún tipo de contención. Costas considera que el programa es un verdadero servicio social de compañía y entretenimiento para los noctámbulos de la radiofonía. Fue a través de los distintos programas que los oyentes empezaron a sentir la necesidad de encontrarse y conocerse más allá de las palabras. Es ahí donde Costas o “el cupido nocturno” como se autodenomina, encontró la posibilidad de ingreso económico para el mantenimiento del programa en el aire. En los encuentros están prohibidas las personas alcohólicas y quienes no vayan con buena onda. Si para muestra vale un botón, pues bien Mary es una de ellas.  Cos sus 45 años, todos los sábados se prepara para salir con sus amigas para disfrutar la noche porteña a puro baile y charla. Disfruta mucho de estas salidas porque nunca tuvo problemas con nadie, porque según ella “es buen nivel de gente el que va a los encuentros”. Esto le ha permitido establecer relaciones de amistad con personas concurrentes a los bailes, pero que han traspasado dicho límite. Para Mary no hay horarios al momento de disfrutar. Puede estar desde las 9 de la noche hasta las 6 o 7 de la mañana. Todo depende de las ganas y las fuerzas para seguir en la pista de baile.

El ser humano por naturaleza es un ser social. Esta condición hace que sea imposible, salvo casos de una verdadera patología, que esté completamente solo. Existen situaciones en las que la sensación de aislamiento y encierro pueden provocar profundas crisis, más aún cuando se supera la barrera de los 35 años. Por esa razón y por muchas más la ciudad ofrece cientos de posibilidades para relacionarse, disfrutar, compartir y aprender que el estar sin pareja no es sinónimo de sufrimiento.-

* Lic. En comunicación social- UNC- Redacción Alerta Militante
1. La vida moderna. Sabina y Páez

 

 

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