A LOS MÁRTIRES DE CHICAGO

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El presidente de Estados Unidos en ese entonces, Andrew Johnson, promulgó la Ley Ingersoll de establecimiento de ocho horas máximas de jornada laboral. Esta ley no se cumplió. Más de 200 mil personas se movilizaron en esa jornada, produciendo como reacción una violenta represión en distintas zonas y nueve muertos en Milwaukee.

31 personas fueron arrestadas, de las cuales ocho quedaron a disposición del Poder judicial. Tres de ellos fueron condenados a la horca y el resto a prisión perpetua. A los compañeros caídos en la feroz lucha por la jornada laboral de ocho horas se los conoce como “Mártires de Chicago” y el Congreso Socialista de la Segunda Internacional de Trabajadores decretó que el 1ero de mayo sea considerado “Día internacional de los trabajadores”. 

LA GLOBALIZACIÓN NO PRESCINDE DE LA PLUSVALÍA

A 122 años de aquel suceso, con un proceso globalizador mundial de capital e información, el trabajo sigue siendo la principal fuente de disputa en el mundo y contradice la intención explícita de la creencia sobre el “fin de la historia” y el pensamiento único capitalista.

El estadio actual del desarrollo capitalista soporta en sus principios la intención global de transportar bienes y servicios con el soporte fundamental de las tecnologías de la información. La renta actual de los países principales ya no se extrae a partir del trabajo manual e industrial en un sentido clásico, sino a través de los servicios intangibles producto del desarrollo informacional e intelectual. A través del Consenso de Washington (1990) y la Sociedad de la Información, los gobiernos de las potencias decretaron para América Latina la solución económica proveniente de la “mano invisible” del mercado, generando la salida del Estado de los problemas económicos y el desarrollo de enormes facilidades para el asentamiento de los negocios de las empresas multinacionales en sus sucursales.

Así, más de 10 años después, las consecuencias de esta receta neoliberal, en nuestros países latinoamericanos, fue el despojo total de las riquezas nacionales junto con un fuerte endeudamiento con los organismos de crédito internacionales, lo que posibilitó una fuerte dependencia económica y cultural con los países que soportan en su seno el desarrollo del capital. Como si esto fuera poco, el debilitamiento de la capacidad organizativa sindical, más la crisis de representatividad de los partidos políticos tradicionales, dejó el terreno libre para la explotación de los trabajadores a lo largo y ancho del mundo, con algunas honrosas excepciones en movimiento antiglobalizadores que cada tanto atormentan la opinión pública mundial por sus boicots a las reuniones del G8 (Grupo de los 8 países principales de decisión político-económica mundial).

ACTUALIDAD ARGENTINA

Sin poder sustraerse a este panorama y, pese a las particularidades propias del movimiento de sus trabajadores, Argentina viene desarrollando hace cuatro años un intento saneador de la debacle de la década pasada en materia laboral. Con un fuerte antecedente pasado de desprotección de los derechos laborales y un corrosivo intento por despolitizar a los sujetos del trabajo, hoy es sólo la CGT quien tiene el teléfono directo con el Poder Ejecutivo Nacional y quien decide a puertas cerradas el futuro y el presente de los incrementos salariales (prueba de ello es la insistente negativa al pedido por parte de la CTA de que se le reconozca la personería jurídica gremial). Hasta diciembre de 2007 la población desocupada en el territorio nacional muestra un porcentaje de 8,3%, contando quienes perciben los Planes Jefes y Jefas de Hogar, índice interesante, sin dejar de mencionar que existe un 40,8% del total de trabajadores que lo hace en negro y sin ningún tipo de servicio social (obra social, jubilación, etc). Pese a lo mencionado, existen diversas excepciones de organizaciones de trabajadores que siguen esperanzados en un futuro mejor para sus hijos. Muestra de esto es la lucha incesante de los compañeros del Casino de Buenos Aires, la Comisión Interna del Centro Cultural Rojas, la pelea autogestionada de los trabajadores del IMPA (fábrica recuperada de Caballito), los trabajadores de call centers nucleados en “Trabajadores precarizados”, los trabajadores del INDEC, y muchos más que no se contentan con la utilización discursiva de mejora, sino que insisten en revertir la situación que viven día a día de inseguridad social y laboral.

Trabajadores del casino en Puerto Madero
Trabajadores despedidos del Casino de Puerto Madero peleando por sus derechos (Foto AM)

* Redacción Alerta Militante (Estudiante Ciencias de la Comunicación UBA)

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