Entrevista a Diana Maffia. Filósofa y legisladora porteña por la Coalición Cívica.

Diana Maffía. Filósofa y Legisladora Porteña por la Coalición Cívica (Foto Alerta Militante)
Diana Maffía. Filósofa y legisladora porteña por la Coalición Cívica

¿Cuál es su opinión, como mujer y como filósofa, de la lucha que llevan día a día las madres del paco en las villas?
“Como mujer hay prioridades que a nosotras nos preocupan dentro de la sociedad que son cuestiones públicas pero que, la política, se empeña en hacer privado, como es tener un hijo adicto al paco. Es un problema de salud y seguridad pública pero, entendiendo a la seguridad, como una forma en que cada uno de nosotros pueda ejercer sus derechos que van desde una persona que no tiene por qué ser robada aunque también que un pibe no tiene por qué dejar la escuela y estar en situación de calle sin satisfacer sus necesidades básicas. Pero lo que es fundamental, un chico no tiene por qué no tener un proyecto futuro, no tener aquello que lo llevaría a un proyecto de vida en vez de tener un proyecto de muerte como es la droga. Cuando se hacen campañas contra la droga normalmente se las hace poniendo límites lo que implica un control policial pero, en realidad, el pibe que se droga, que tiene un proyecto de 2 o 3 años, está en una vía terriblemente adictiva y destructor. Son chicos de 8 a 10 años que no se proyectan sobre su adolescencia o su juventud, no tiene proyecto ni presente. Esto no es un problema privado sino una deuda de toda la sociedad.”

¿Cómo hacemos para darle positividad al proyecto de vida de un menor de 9, 10 años?
“Creo que allí está la falta que, como sociedad tenemos que pensar, que no les estamos dando a los niños ni a los adolescentes, un proyecto de vida singular que esté en relación con sus vidas, con sus gustos y que no esté estereotipado en un único modo de pertenenciaque es el consumo de determinado tipo de bienes que la sociedad cataloga como sinónimos de éxito cosas inaccesibles para muchos y que a veces, para demostrar uno que está en la sociedad, y consumir ese tipo de bienes. Que sean las propias madres que salen a organizarse muestran que no es una cuestión de falta de recursos o de debilidad del Estado. Obviamente que la seguridad del Estado tienen más recursos y mejores condiciones de defensa que un grupo de madres pero lo que ellas tienen y la seguridad del Estado no, es un enorme interés en salvar la vida de sus hijos y mejorar la calidad de sus vidas. Cuidando a sus chicos ellas saben que cuidarán a otros chicos del barrio. Esa trama solidaria que tendría que ser una trama de toda la sociedad, es reemplazado por distintos movimientos emergentes como son, en este caso, las madres del paco. Estos grupos emergentes restablecen algo de la trama social desde lo que el Estado no hace. En donde hay crueldad e individualismo, ellas ponen cooperación, solidaridad ya sea como la lucha contra el abuso policial como lo hacen las “madres del dolor” o los que luchan por recuperar su fuente de trabajo con las cooperativas de fábricas recuperadas. Ahora el desafío es cómo transformar esas maneras sociales emergentes de establecer solidaridad en algo de lo que se hace cargo el Estado y de qué manera”.  

¿Y cómo filósofa cual sería su teoría al respecto de las madres del paco?
“Como filósofa te diría que la conducta de las “madres del paco” es heroica pues esas mujeres se someten a muchos riesgos luchando contra el paco, pues luchan contra poderes económicos y mafiosos donde hay compromisos con las fuerzas de seguridad. No es que las fuerzas de seguridad no protegen porque no les interesa solamente; es que les interesa que no haya una eliminación en los fabricantes de cocaína en la villa 1-11-14, por ejemplo. Si sería de otra manera, también sería sencillo saber dónde están los centros de distribución. Donde hay paco es porque hay producción de cocaína, si está el residuo es porque está aquello de lo cual se fabrica. Esto no se hace a espaldas de la policía sino que hay corrupción y hay compromiso político para proteger, muchas veces, la producción de drogas. Por eso la conducta de estas mujeres, te repito, es heroico pero el heroísmo no es una conducta moralmente exigible. Es una conducta ejemplar pero no puede ser la vida cotidiana de ellas. Pero vivimos en una sociedad en la que, muchas mujeres, empezando por las Madres de Plaza de Mayo y muchos otros grupos sociales, han transformado sus vidas cotidianas en conductas heroicas, cuando en realidad deberíamos pensar, cómo un Estado que tiene la capacidad de igualar, le puede dar la posibilidad a estas madres de tener vidas normales y ocuparse de sus hijos como cualquier madre. Lo interesante de esta situación es que para este grupo de madres, las vidas de sus hijos, para ellas, están por encima de sus propias vidas lo cual es una forma imposible, o muy difícil, de confrontar. Y eso tiene que ver con un modelo de maternidad que hace de las vidas de las mujeres, universos cotidianos complicados. Las mujeres tendrían que cuidar sus propias vidas también y no abnegarse a las vidas de otros”.

¿Se produce cocaína en la Argentina pues, desde el gobierno, la postura sería un tanto calmosa, suave?
“Se está produciendo ahora mismo cocaína en la ciudad de Buenos Aires, no solo en el conurbano”.

Recapitulando algunas entrevistas realizadas, se ha dicho que existiría una relación del paco con el cartonero, que la cuestión del consumo sería genética, ¿qué opina al respecto?
“¡Dios Mío! Es interesante lo que mencionas porque llegamos a ejemplos de estigmatización del consumo, y del consumo de paco en particular. Si englobamos a este problema a los cartoneros o a la gente de las villas y, como se ha decidido que esta gente no importa, sino que sobra en la sociedad, el Estado no se ocupará salvo que el paco llegue a las clases medias. Y eso ya ocurrió. A lo mejor estos señores que entrevistaste no se enteraron pero cuando el paco empieza a ser consumido por los hijos de las clases medias, es que la irracionalidad del uso de esta droga se pondrá más de manifiesto. Caerán los prejuicios de lo que significa ser pobre que no es sinónimo de tener a tu familia en la calle ni tenerla desecha. Ese es el estereotipo de vivir en una villa. En realidad, la falta de visión con respecto a las adicciones en la infancia y en la adolescencia es muy fuerte porque hay también una negación acerca de que estas cosas puedan ocurrir en esas tempranas edades. Y sí, pasan, como el alcoholismo, que te lo respondería cualquier director de hospital que te contaría qué pasa en las guardias cuando llegan los chicos destruidos los fines de semana, los casos de coma alcohólico. Hay una cuestión que deriva del consumo desenfrenado de alcohol y drogas que es la falta de prevención, en todo, en relaciones sexuales, que deriva en daños muy grandes en una población que no debería tenerlos. Otro problema en los jóvenes son los accidentes de tránsito que es la principal causa de muerte entre los jóvenes. Y allí entra la falta de precaución, el consumo de drogas y de alcohol pero también en la misma lógica que lleva a matarse por un segundo a un chico en una moto que hace mensajería, están en negro y les pagan a destajo… Tenemos una enorme situación de vulnerabilidad que es de tipo social, que es un problema de salud pero que tiene que ver con el modo en que se ha estructurado la sociedad que no protege a estos niños ni a estos jóvenes de manera de darles las mínimas condiciones de vida para que estos riesgos no pasen cerca de ellos. Si vos pensas que la drogadicción es genética obviamente a estas personas no le darás una atención de tipo social. La idea es que “acá no hay nada que hacer porque están determinados a esto”. La idea del determinismo se ha usado en ciencias para el control social…

La Ley del Más fuerte, las teorías de Charles Darwin…
“Claro, la ley de que las mujeres son inferiores, los negros no aprenden, los hispanos tienen menos iniciativa que los sajones. Estas hipótesis, lamentablemente, existen”.

Lamentablemente mucha gente estaría de acuerdo, porque vivimos en una sociedad racista, ¿acaso no es común escuchar la expresión “negros de mierda”?
“Sí pero porque evita responsabilidades. Si vos pensas que la cuestión es social todos somos responsables de proteger la estructura social. El tema del paco es preocupante porque se consume en edades muy bajas, se utilizan chicos pequeños para el tráfico pues no son punibles, pero rápidamente pasan del tráfico al consumo y luego terminan adictos. Existen gravísimos problemas de prostitución infantil vinculados con el consumo de paco. Es una situación abyecta. Etimológicamente lo abyecto es lo que se escapa a la condición de sujeto, lo que queda fuera de esa condición. Muchos sujetos van a quedar afuera de la condición de personas programadamente porque no es azaroso. Porque cuando vos por omisión descuidas esa franja de población que es extremadamente vulnerable, estás construyendo un grupo que quedará fuera de la condición de personas.”

Justamente llegamos a un punto central de la investigación que es la de la responsabilidad del Estado y su relación con el surgimiento del paco en la Argentina. ¿Es un genocidio programado? ¿El narcotráfico se mueve por una matriz económica y el Estado corre detrás haciendo lo que puede? ¿O el problema está exagerado por los medios de comunicación?
“Cuando uno piensa en genocidios sociales piensa en la dictadura militar, en las muertes, los desaparecidos, las torturas y el robo de bebés. Lo pensás en términos positivos, o sea, en aquello que significa un daño por parte del Estado sobre ciertos sujetos pero hay otras formas de genocidios que son maneras no de matar sino de dejar morir. Los llamaría genocidios por omisión y creo que desde la década del ´90 lo hemos vivido. Se ha dejado morir, planificadamente. No es azaroso. La inacción del Estado es criminal. Desde que fui Defensora del Pueblo durante 5 años y ahora en la Legislatura, mi compromiso es explicitar, mostrar este genocidio. El Estado no debe estar ausente allí donde más se lo necesita. La falta de un proyecto vital conduce a los chicos a las adicciones. El proyecto vital debemos orientarlo desde toda la sociedad, sería una forma positiva de orientar la vida de las personas. Hay que autorizar todos los modos de ver el mundo de todos los sujetos y no se deben neutralizar por el proyecto que sea más cómodo para el mercado. Que vos me digas que un chico lo que roba se lo gasta en zapatillas, muestra una enorme necesidad de aceptación social porque esas zapatillas no son un objeto, son simbólicamente la manera de ser aceptado como sujeto. Lo que los chicos compran, en ese caso, mediante la delincuencia, es su aceptación como sujetos, el poder ser recibido en un boliche y que no se lo pare diciéndole no entras por no estar bien vestido. Lo que estamos negando como sociedad son maneras de aceptar al sujeto que no pase por el consumo de mercancías. La ciudadanía no puede ser equivalente al consumidor y esas omisiones por parte del Estado tienen como contrapartida sujetos que no son ciudadanos, que no significan nada. Los Estados que violan los derechos de los ciudadanos, aunque sea por omisión, también deberían ser sancionados.” 

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