"Asamblea Popular Plaza Dorrego"

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Asamblea Plaza Dorrego (Foto Alerta Militante)

La estabilidad institucional de la república se encuentra ahora dentro de un marco razonable luego de un período de crisis fenomenal. De esta manera organizaciones que se establecieron por aquellas épocas, continúan su andar político. Las Asambleas barriales participaron de las marchas, escraches y cacerolazos; en la actualidad han traspasado su límite organizativo movimientista, a procesos de institucionalización. Pasaron de los encuentros en las plazas de los barrios donde se debatía camino a seguir a tener sus propios espacios de trabajo, discusión y crecimiento. Las asambleas que continuaron su compromiso, han logrado mantener su estructura horizontal y el funcionamiento de la democracia directa en su interior. En los primeros encuentros se fueron planteando aquellas necesidades que habían sido negadas o bien desconocidas por parte del Estado nacional y local. A medida que las necesidades fueron siendo mayores, las asambleas tomaron ese espacio para poder subsanar cada vez más carencias. Esto es, siguiendo los planteos de la filósofa y doctora en sociología, Maristella Svampa, que ya no se tenía solo una demanda puntual por la cual luchar, como fue el caso de los “ahorristas”. Sino que con el tiempo y las situaciones de crisis generalizadas a toda la sociedad, las demandas puntuales fueron extendiéndose. Desde estos ámbitos se ha tratado de salvar los problemas cotidianos, como la comida y la ayuda escolar. Las actividades de las asambleas se fueron diversificando. Muchas de estas organizaciones desaparecieron, o redujeron sus actividades al mínimo. Esto se dio, principalmente por la disgregación de estas organizaciones. Como lo plantea Susana Helguera, integrante de la “Asamblea Plaza Dorrego”, “a muchos les costó el modo de trabajo horizontal y democrático y les costó no meterse en partidos políticos tradicionales. Además, muchas personas se fueron, por el desgaste provocado por la cantidad de marchas. Esto nos unían pero no nos dejaban trabajar en los problemas concretos.”

Una de las características principales de las Asambleas es la heterogeneidad en su interior. Generalmente, tienen una composición amplia, con sectores sociales y etarios bien diferenciados. Muchos descreídos de los partidos políticos, de las instituciones públicas y privadas y otros, los más jóvenes, que empezaron a formar su cosmovisión de la política en el ámbito de las asambleas. La historia de la “Asamblea Plaza Dorrego” no es una excepción, ya que en su formación había muchos militantes setentista desilusionados y que siguen buscando un camino propio. Susana llega a formar parte de la Asamblea con una historia política que le precedía. “Ya estaba peleada con varios partidos. Mi familia era radical. Fui del Partido Intransigente y después estuve con el peronismo. Pero ya no quise saber nada más desde 1972. En el año 1983 era “alfonsinista”. Pero siempre uno se sentía relegado.” Tal vez ella, como otros asambleístas, hayan encontrado en estos nuevos espacios de participación un lugar donde es posible la recuperación del protagonismo ciudadano. A pesar de sus descreimientos en la política, Susana comenta por qué se acercó a participar de un espacio como este: “Yo fui a todas las marchas del “que se vayan todos” y a los cacerolazos; sentía que podía participar en un espacio que no fuera político. Quería que se vaya la vieja politiquería, no que se vayan todos. Esto (la asamblea) es una forma definida de militar y trabajar en algo que me gusta. La propuesta era que nosotros teníamos que empezar a movernos. La gente no puede quedarse en su casa. Fuimos a marchas y empezamos a trabajar en concreto sobre las necesidades del barrio.”

Los inicios de la Asamblea Plaza Dorrego son allá por marzo de 2002 en la plaza. En solidaridad ente las adversidades climáticas, les cedían un espacio en el bar “El balcón”. Por diferencias con algunas personas del grupo originario, una parte se separó y armó rancho aparte. Recorrieron distintos sitios, hasta que lograron la construcción del comedor propio y centro cultural, ubicado en la esquina de San Juan y Piedras. Susana destaca que: “el levantamiento del edificio fue gracias a los aportes solidarios de los vecinos y de distintas organizaciones.”

El modo ideal de las asambleas es que se dejen de lado las posturas individuales para empezar a pensar las prácticas a desarrollar para un cambio de modo conjunto. Para definir qué es hoy esta organización, Susana dice que: “La Asamblea Plaza Dorrego es un espacio colectivo, barrial, que está tratando de hacer las cosas horizontalmente y trabajar desde el lugar por algo que no sea el partidismo político. No queremos ser una sociedad de fomento. Queremos trabajar políticamente con la gente, a través de los espacios de discusión, incentivarlos a que se unan entre ellos para armar sus propios espacios de trabajo. Tratamos que quienes concurren a nuestra asamblea aprendan cuales son sus derechos y obligaciones como ciudadanos”. Pero estos cambios no son fáciles de llevar a cambo, aunque no imposibles. Helguera reconoce una de las principales dificultades: “Es muy difícil movilizar al barrio. No hay compromisos a largo plazo, sí colaboran trayendo cosas, pero no con trabajos concretos.”

Para poder llevar a cabo sus actividades la Asamblea Plaza Dorrego, se financia a través del dinero recaudado en peñas por ellos organizadas; donaciones de los vecinos y comercios del barrio; además de la ayuda del plan Dar y Dar del banco Credicoop y del Banco Ciudad.

Relaciones peligrosas

Una de las maneras de accionar que caracteriza a las asambleas es la solidaridad y el establecimiento de lazos de tipo “político” con organizaciones que persiguen fines similares, o que luchan por causas en común. En el barrio de San Telmo está la Asamblea homónima. De hecho, en un primer momento fueron parte de la misma articulación. Hasta que las aguas se fueron dividiendo y cada uno siguió su rumbo. En la actualidad, Susana comenta que: “No apoyamos políticamente a la Asamblea San Telmo, porque no nos gusta su forma de trabajar. Nosotros no queremos política vieja y ellos son politiqueros.”

Denuncia que los integrantes de la Asamblea San Telmo “Cobran un porcentaje a quienes reciben los bolsones y los “vale ciudad”; pagan para que vayan a las marchas. Hay gente que está acostumbrada a esa vieja política. Cuando nosotros descubrimos que esa era la forma nos abrimos.”

Pero no solo esa adversidad debieron superar en su historia. La gran concurrencia de ciudadanos descontentos, fue vista como presa fácil por parte de militantes de distintos partidos. Susana señala que: “Los del Partido obrero, el partido comunista entre otros, venían y teníamos entredichos. Querían captar adeptos y eso fue irradiando a muchos. Por lo que de 200 personas fuimos la mitad. Hoy somos cerca de 40 que trabajamos; además se suman aquellas que no participan en las asambleas de los días jueves ni en los plenarios de discusión política, pero que sí trabajan.”

Trabajar en concreto

“Los primeros trabajos fueron con los cartoneros, en el lugar donde ellos se reunían (Garay y Balcarce) hacíamos una olla popular. Tratamos que los chicos fueran a la escuela; después, junto al personal del Hospital Argerich, les dimos la vacuna antitetánica. Pero principalmente tratamos de enseñarles a que se organicen, que no fuesen anárquicos. Pero fue muy difícil, porque ellos ya tienen una manera de trabajar.” Cuenta Susana Helguera.

En la actualidad la Asamblea Plaza Dorrego, organiza sus actividades en comisiones, algunas estables y otras que se forman en fechas eventuales. De las permanentes están: “Comisión de olla”: donde se sirve un almuerzo los domingo hasta las 14 horas y un merendero para los más pequeños con funciones de títeres. “Comisión de educación”, ofrecen apoyo escolar para alumnos de primaria, secundaria y terciaria. Clases de alfabetización para adultos, taller de cerámica y pintura, entre otros. Realizan ciclos de cine, charlas sobre diferentes temáticas, cuentan con una biblioteca donde poder gozar del mundo de la lectura.

Cuentan con tres micro-emprendimientos, en los cuales incentivan a las personas al aprendizaje de oficios como panadería y trabajo en cueros. El objetivo es puedan ellos mismos crear sus propias fuentes laborales. Para estas tareas la Asamblea cuenta con las instalaciones necesarias. Otro de los emprendimientos es el “Ropero comunitario”, donde de reciben donaciones y vende la ropa a bajos costos. En todos, hay un porcentaje de las ventas que queda para los fondos de mantenimiento de la organización.

“La acción se piensa desde la ruptura respecto a la política representativa, oscilando entre la creatividad y el vacío.” 
* Maristella Svampa. www.maristellasvampa.net Ensayo 29.

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