Mujer Maravilla: "Para la foto están los dirigentes pero para poner la cara y el ojo roto están los pibes"

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¿Cómo nació su amor por la política?
«Siempre tuve una manera de ver mi carrera, que es la filosofía tremendamente política porque siempre tuve una percepción muy fuerte de la injusticia y una interpelación muy fuerte con las situaciones injustas. Siempre sentí que tenía que comprometerme, aun si la situación de injusticia no me incluyese o no fuera yo partícipe de la misma. Pero a mí, eso me interpelaba. Por eso mi hija me regaló eso que está ahí colgado (señala a una muñeca de menos de ½ metro de largo de la mujer maravilla aquel personaje de un Superman versión femenino). Siempre sentí que si era espectadora de una situación injusta y que tenía que intervenir. Lo hice a través de la docencia que es mi profesión desde hace 28 años en la Universidad de Filosofía y Letras y en otras tantas universidades. Tenía una vida de 45 horas semanales dedicada a la docencia así que toda la energía puesta en movimiento aquí, espero que de un buen resultado. Confieso que leer leyes, proyectos demanda mucho tiempo de mi parte pues prefiero analizar y comprender lo que leo. Supongo que hay gente que lo hace más rápido pues vota según lo que le diga su jefe de bloque.»

Diana Maffia. Legisladora Porteña por el ARI
Diana Maffia, Legisladora porteña por la Coalición Cívica, en entrevista excluisiva con Alerta Militante

¿Qué proyectos del macrismo observa como positivos y cuáles como negativos?
«No me interesa la cuestión mediática sea del partido que sea. Si el macrismo hace un proyecto bueno para la sociedad, que haga meritos, pues lo que me interesa es que la situación social mejore. Y si es así, apoyaré un proyecto de Macri o de Kirchner. Pero si la sociedad empeora, como creo que lo hace con varios proyectos de agencia que propuso el kirchnerismo, como por ejemplo bajar dos directores al Banco Ciudad, impidiendo que haya controles sobre esa entidad financiera, entonces no lo voy a apoyar. El macrismo ha tenido buenos y malos proyectos. Si son malos, argumentamos nuestra oposición, pero somos minoría. Somos seis en una legislatura de 60 integrantes. Un buen ejemplo que pondría es la cuestión del puntaje sobre los conductores. Hay determinado tipo de faltas de tránsito que son faltas ante toda la sociedad. Es decir que, como sociedad, no te voy a dar a vos la capacidad de manejar un auto si vos no me decís que estás comprometido con normas elementales de tránsito, porque sino serás un peligro dentro de la calle. El darle una licencia a alguien que ni siquiera se comprometa con las reglas de tránsito, es algo que el Estado debe regular.»

¿Qué deficiencias observa entre sus colegas legisladores?
«Quizá sea porque estamos en sesiones extraordinarias pero veo un déficit en los proyectos que llegan, descuidados, no suficientemente pulidos y en muchos casos llegan sin haber sido discutidos en las comisiones. Espero que esto no sea así cuando empecemos un periodo más regular y pueda aportar mi punto de vista para el mejor proyecto que, seguro será distinto del macrismo y del kirchnerismo pero, según mi opinión, menos distinto del socialismo, o de personas como Patricia Walsh o Martín Hourest. Creo que si observamos los proyectos con una mirada colectiva nos iría mejor. Es lo mismo que espero de la sociedad.»

¿Con qué legisladores tienen más afinidad?
«Pensamos en armar un interbloque, pero lo que ocurre es que cada uno tiene derecho a sus identidades políticas. Armar un interbloque será posible si no se lesionan esas identidades. No puedo neutralizar a una fuerza política incorporándola. Esa es la lógica kirchnerista con las fuerzas políticas que siente que le pueden poner en riesgo el espacio que ellos quieren representar que es la centro-izquierda. Pero no son la única centro-izquierda. Es más, no son una centro-izquierda decente. Por lo tanto debemos reconstruir una centro-izquierda decente lo cual sería formidable para este país. Lo mismo que haya una derecha decente porque hay un problema de ética pública que está en todos lados, más allá de las ideologías.»

También la falta de visión política de la izquierda tradicional, ¿no lo cree?
«En ese sentido un ejemplo es la cuestión del Casino Flotante. Allí están los intereses económicos de Cristóbal López que son los de Néstor Kirchner. Él se compra el Casino, previo a hacerlo, inventan una huelga entre los empleados fabricando una disconformidad entre los sindicatos para obligar a la empresa española a vender su parte a un sujeto en particular que es López. Luego la huelga, supuestamente, se termina salvo el hecho de que algunas personas son despedidas. Ellas, fuertemente, luchan por su reincorporación –algo que acompaño a la vez que también pidan mejores condiciones laborales-. A su vez, Cristóbal López compra las máquinas tragamonedas del Hipódromo. Se firma un decreto, que debería haber sido protestado por el gobierno de la ciudad, por el cual Kirchner decide que le va a prorrogar la licencia de las máquinas tragamonedas que vencía en el 2017, hasta el 2032 –a pesar de faltar 10 años de la fecha de su vencimiento-. Macri, misteriosamente, no protesta para nada. Pero no solo fue Macri el que participó al descuidar los intereses de la ciudad sino también Aníbal Ibarra cuando, en el 2003, hizo un acuerdo con Kirchner por el cual, en vez de quedarnos con el monopolio del juego como correspondía constitucionalmente, le cede a la Nación el control del juego y el 50% de los recursos. Jorge Telerman, dos días antes de irse, le deja al Hipódromo, gratuitamente, un espacio para estacionar 1000 automóviles a una institución privada que factura millones de pesos por mes. ¿Cuál es el interés público que se privilegia con medidas de ésta naturaleza? Vemos así un mosaico en el que intervinieron casi todos los partidos políticos y es difícil explicar cuál fue la actitud de la izquierda radical como el Partido Obrero. Acompañan la lucha de los trabajadores pero con sus propias reglas. Solo intervienen si se cumple el manual que es chocar con la policía y que le rompan un ojo y la cabeza a dos pibes o más. Después van y se sacan una foto en el reclamo. Para la foto están los dirigentes pero para poner la cara y el ojo roto están los pibes. Yo que soy de los ´70 eso ya lo vi y no me alegra.»

Usted deslizó una crítica a Jorge Telerman, seria crítica, pero ¿acaso no fue aliado de sus listas?
«Telerman hizo fórmula con la Coalición Cívica muy cerca de las elecciones. Allí la Coalición ponía a su vicejefe de gobierno que era Enrique Olivera, y en la otra parte de la lista, Telerman encabeza la lista de diputados con Gabriela Cerruti quien, días después, se pasó al kirchnerismo o sea que se vio, claramente, cuál era la posición de esa parte de la lista. Esa era una fórmula a futuro. Telerman tardó mucho en aceptarla porque implicaba que su gobierno aceptase los principios de la Coalición Cívica, es decir implicaba aceptar distribución del ingreso, contrato moral y república.»

Llegamos a octubre y las elecciones presidenciales con mucha gente que no pudo votar, boletas que desaparecían y largas colas. ¿No fue un error no haber continuado con las denuncias de «fraude electoral»?
«Yo fui a votar, no había boletas y vivo en la Capital, a dos cuadras del Congreso. Cuando me quejé, la jefa de mesa me puso una boleta –recordá que la Coalición tenía dos listas-. Me dio una boleta de Carrió con lo cual sabía qué boletas faltaban. Ella no tenía por qué suponer a quién votaría y sacó y puso una boleta. Fue un robo a mano armada. Nos ocurrió, en parte, porque no teníamos los suficientes veedores ni fiscales. Es que mucha gente que se anotó como fiscales comenzó a preguntar cuánto pagábamos y, cómo no lo hacemos, cambiaron de fuerza política. Que haya fiscales que son unos atorrantes que hacen desaparecer boletas, es también una forma de hacer política. Lo que es insólito es que los militantes acepten eso en función de una mejor democracia. Esto ocurrió en el 2007 pero ya nos había pasado en el 2005 con nuestros propios compañeros de la otra lista. Son picardías en una forma de hacer política que están muy arraigadas en la subjetividad de alguna gente. Por eso es indispensable un cambio generacional en la política pues, hay cosas, que deberemos contar con gente que tengan otras reglas y otras prácticas.»

¿Y cómo analiza el pase de Roberto Lavagna a las filas justicialistas luego de que tres millones de personas lo votaron en un proyecto político distinto al del gobierno?
«Es que esos tres millones fueron pensados para que no votaran a Carrió. Bueno, no lo hicieron. Lo lograron. Son estrategias que uno puede pensar: «Bueno pero ¡qué estrategias más maquiavélicas!» pero son modos de hacer política».

La corrupción que ustedes denuncian o el hecho de que el gobierno sea como ustedes afirman que es, ¿no puede terminar autodestruyendo al propio gobierno?
«Ojalá. Cuando Lilita Carrió dice que el kirchnerismo caerá por exceso de poder, se refiere a este tipo de cosas. Cuando vos te preguntas cómo Menem que parecía invencible cayó un día, bueno, es que esos intereses que representaba, hoy los representa Kirchner. Entonces las grandes empresas consignatarias, socias del Estado, concentradoras de capital, están mantenidas y sostenidas por este gobierno y entonces no necesitan a un impresentable de presidente como era Menem

* Redacción Alerta Militante

 

MAFFÍA, DIANA HELENA

• Doctora en Filosofía de la Universidad de Buenos Aires con una tesis sobre «Género, subjetividad y conocimiento».
• Docente de «Gnoseología» de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) y de «Epistemología feminista» en la Maestría de Estudios de Género de la Universidad de Rosario.
• Investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Universidad de Buenos Aires, donde dirijo con Dora Barrancos un programa sobre «Construcción de ciudadanía de las mujeres y otros grupos subalternos».
• Defensora adjunta del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, De 1998 a 2003, en el área de Derechos Humanos y Equidad de Género. Mis líneas de intervención principales giraron alrededor de los derechos de las mujeres; niños, niñas y adolescentes; minorías sexuales; personas en prostitución; afrodescendientes; derecho a la información; conflictos por el uso del espacio público.
• Directora académica del Instituto Hannah Arendt, de formación cultural y política, desde su creación en 2004 y hasta la actualidad
• Autora de numerosas publicaciones. Mi último libro es Búsquedas de sentido para una nueva política, en colaboración con Elisa Carrió (Paidós, 2005).

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