EL SENTIDO COMÚN DE LOS 90´ EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

El sentido Comun de los 90 en la Ciudad de Buenos Aires. Editorial. Alerta MilitanteA partir del inicio de su mandato, diversas medidas y decisiones con resonancia en miles de personas hizo vibrar la estructura laboral del Gobierno de la Ciudad y,  a pesar de su intención manifiesta de «despolitizar» la agenda, abrió frentes de conflictos con los gremios que no hicieron más que sacar a la luz las disputas políticas que se ciernen en su seno. La precariedad laboral con que se ejercen las funciones dentro de los organismos institucionales de la Capital Federal se puso en foco mediático a partir de la retórica ambivalente y dudosa de Mauricio Macri. El principal destinatario de su discurso es el «ciudadano común» que apoyó electoralmente al PRO y sirve como apoyatura para sus drásticas maniobras neoliberales. La atención y la principal respuesta de lucha se dieron a partir de la cesantía para 2400 trabajadores, cuyo contrato venció en diciembre de 2007, sin renovación. 2400 familias que vieron modificada su cotidianidad de forma abrupta, a partir de una medida que bajo el disfraz de la eficiencia ataca a los más vulnerables de la jerarquía institucional.

EL SUJETO CONTRATADO

La figura del «contratado» es la punta de lanza de una estructura institucional precaria que en muchos casos se asemeja a los trabajadores «en negro», por no poseer ninguno de los beneficios ni jubilatorios ni sociales de cualquier otro trabajador. En la Ciudad, existen cuatro modalidades de contratación, de las cuales tan sólo una (los contratados por el decreto 948 del 2005) cuenta con algunos beneficios, aunque su contrato dura 1 año y muchos de los casos excedieron ese período con el mismo régimen. Finalmente, existen pasantes, planes jefes y jefas y contratados de locación de obra, que no se les reconoce su relación de dependencia. En muchos casos, inclusive, realizan las mismas actividades que los empleados de planta permanente. Como vemos, los golpeados por esta medida abrupta de Mauricio Macri son los eslabones más precarios en la cadena, debido a la fragilidad contractual con la que se mantienen en funciones.

DISPUTA

Sostenido por prédicas de «sentido común» e historia de administraciones burocráticas que se presentan en la población como «ineficaces» y «corruptas», Macri coloca en el tablero fichas extremas con el horizonte de la «normalización». Para ello, se vale de despidos presentados como «castigo a los ñoquis». Tanto por las campañas políticas de prensa, como por la lucha gremial por los cesanteados, el gobierno entrante de la Ciudad enfrenta varios desafíos que deberá sortear para poner en marcha su plan técnico-empresarial en la región. Su proyecto necesita para asentarse el mínimo porcentaje de frentes conflictuales, como todo proyecto político. Sin embargo, deberá entender que el campo político es dinámico y las medidas eficientistas encontrarán un polo de actores sociales en disconformidad. Aparte de la cintura política correspondiente, el aval electoral no es suficiente, en tanto intente llevar a la práctica métodos con hedor de otra década que afectan el destino de miles y miles de personas.

* Redacción Alerta Militante

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